El cerebro y la mariguana

Ago 17 • Conexiones • 2207 Views • No hay comentarios en El cerebro y la mariguana

POR ÓSCAR PROSPÉRO

 

Hay dos factores que son importantes para entender por qué hay usuarios de mariguana y de drogas en general. Uno, porque en el cerebro existen los llamados receptores, que son moléculas que reciben a la mariguana para que ésta pueda ejercer su acción. Los receptores, en general, son proteínas cuya función es recibir a las sustancias que el cerebro genera y que sirven para activar o inhibir las neuronas (las células del cerebro). Los receptores son fabricados por las neuronas, así que son sus componentes naturales. Todos tenemos receptores para diferentes sustancias. Así, el cerebro los tiene para la mariguana. Pero también para la cocaína, la heroína y las tachas y las metanfetaminas ¿Todos los tenemos o sólo los adictos a las drogas? ¿Por qué el cerebro tiene estos receptores, para qué los fabrica? La primera pregunta tiene como respuesta un contundente sí.. La segunda, porque estos receptores son activados por otras sustancias que el cerebro sintetiza y que sirven para que llevemos a cabo funciones que nada tienen que ver con la adicción a sustancias. Por ejemplo, los receptores a la mariguana a los cuales llamamos CB1, a partir del nombre científico de la mariguana, cannabis. Hay otro llamado CB2. Ambos son activados por diversas sustancias sintetizadas por el cerebro; menciono tres de ellas: la anadamida, el 2-AG y la oleamida.

 

Los receptores CB1 no los fabrica el cerebro por si llegamos a fumar mariguana, si no porque naturalmente los endocanabinoides los activan en todos los humanos. Los endocanabinoides son como mariguana que el cerebro fabrica y nos hacen sentir hambre o sueño, nos ayudan a reducir el dolor cuando algo nos daña, a regular nuestra temperatura y también a controlar los movimientos. Pero el efecto más importante es el placer de cualquier tipo, por ejemplo, comer, beber agua, dormir y tener sexo. Cuando algo nos gusta, activamos un sistema que llamamos de motivación y recompensa.

 

Así, un grupo de neuronas forman el sistema de motivación y recompensa. Fabrican sustancias con las que se comunican entre sí. Estas sustancias, entre otras, son los endocanabinoides. Así, cuando una persona consume mariguana sobreactiva el sistema de motivación y recompensa. Digo “sobreactivar” porque los endocanabinoides en el humano están en cantidades muy bajas; por ejemplo, de 0.4 a 6.0 ng/ml de sangre; mientras que cuando un sujeto fuma un carrujo de mariguana que tenga 3.55% de THC, el THC llega a concentraciones altas, de 150 ng/ml. Esto, como he dicho, fumando una mariguana que no es “de la buena” (3.55% de THC en el carrujo). Si se fuma una sin semilla, la concentración de THC en el carrujo es de 11%. Lo que necesariamente lleva a una mayor concentración en la sangre y obviamente en el cerebro.

 

Cuando una persona tiene una enfermedad normalmente necesita de un tratamiento. Si esta deprimido es posible que le falte serotonina. Entonces le damos un tratamiento que le aumenta la serotonina. Si alguien necesita mariguana, es posible que la persona esté enferma y le falten endocanabinoides y se automedique con mariguana.

 

Existe gente vulnerable a las drogas, que no puede sentir placer con conductas como leer un libro, oír música, bailar o conversar, y recurre a las drogas. Es posible que se deba a que algunos de sus genes no están funcionando normalmente. Esto hasta ahora sólo lo creemos, porque aún no lo hemos podido demostrar totalmente. Los genes nos dan características físicas y participan en generar conductas. Así que estas personas se pueden volver dependientes, no sólo a mariguana si no a todas las otras drogas, porque sus genes los hacen vulnerables.

 

Legalizar la mariguana conlleva el riesgo de que las personas vulnerables se vuelvan dependientes de las drogas con más facilidad. Sin embargo, despenalizar el uso de la mariguana permite que los médicos recuperemos a los usuarios que necesitan tratamiento y no tengamos que peleárselos a los policías que hasta ahora, por ley, los toman como delincuentes. Es posible que yo en tanto médico confunda los términos legales, así que lo diré como lo pienso: los usuarios de mariguana, guardada las dimensiones, son pacientes con necesidad de tratamiento médico y no delincuentes. No merecen cárcel, merecen tratamiento.

 

Investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

*Fotografía: El horticultor Chris McCatheran, de la Universidad Oaksterdam, corta hojas de una planta medicinal de marihuana, en Oakland, California (EEUU)/EFE/Peter Dasilva.

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