El mediocre Chicago Panamerican Ensemble

Ago 29 • Miradas, Música • 2264 Views • No hay comentarios en El mediocre Chicago Panamerican Ensemble

POR IVÁN MARTÍNEZ

 

Como parte del lanzamiento de su nuevo disco, “Voces de México. Pasado y Presente”, el Chicago Panamerican Ensemble, un grupo de músicos radicados en la ciudad de Chicago que se reúne alrededor de la pianista mexicana Beatriz Helguera y su esposo, el violonchelista Andrew Snow, presentó una selección del repertorio de este disco en una serie de tres conciertos en la Ciudad de México el fin de semana pasado. Asistí al del sábado 22 en la Sala Ponce, del Palacio de Bellas Artes; aunque no conocía al ensamble ni estaba anunciado un programa específico, me llamaba la atención la variada paleta de compositores en el cartel (de Ponce a Márquez, pasando por Lavista y Gutiérrez-Heras) y dos nombres de intérpretes que con otras experiencias me garantizaban un cierto nivel: la flautista estadounidense Janice MacDonald y el clarinetista costarricense Wagner Campos.

 

Lo que se fue escuchando fue un programa simpático, de música probada, no mucho riesgo intelectual o técnico, y, según fui descubriendo, armado en una especie de festival en el que el centro fue el acompañamiento brindado por Helguera a, como dije, una variada y bien seleccionada paleta de compositores mexicanos que delinean, aun en esta manera austera, la historia musical de México de los últimos cien años. El número de participantes hubiese permitido obras de mayor calado y combinaciones interesantes (pienso en Trópicos, de Gutiérrez-Heras, en los Cantares de Kuri-Aldana, la Romanza de Moncayo o el Trío Romántico de Ponce…), pero cada uno de los dúos incluidos son pequeñas joyas de la literatura mexicana que bien vale la pena tener en una misma colección.

 

El recital lo comenzó Snow con la tierna Canción del puerto de Joaquín Gutiérrez-Heras, en su versión original para violonchelo y piano. No con un mal sonido, pero a esta interpretación le falló un ingrediente que es mejor explicar con palabras del argot popular: humo, jícamo. El final de cada frase fue también demasiado brusco, como si en lugar de transportarnos al decadente puerto de Veracruz, estuviéramos en el helado invierno de alguna ciudad de la Europa oriental. Fue lo mejor que le escuchamos al violonchelista: la versión de Gaspar Cassadó a la Estrellita de Manuel M. Ponce, al igual que la primera de las Danzas seculares de Mario Lavista y la Elegía de Leonardo Coral, fue demasiado desordenada, como si los intérpretes nunca hubiesen escuchado a cantante alguno la más tradicional de las canciones del zacatecano; con graves problemas también de afinación y un fraseo sucio, incómodo de escuchar.

 

Siguió la hija del matrimonio, la mezzosoprano Elena Snow para ofrecer selecciones de dos ciclos clásicos del repertorio mexicano de canción: tres de las Cinco canciones para niños de Silvestre Revueltas (El caballito, Canción tonta y Las cinco horas) y tres de las Seis Canciones para cantar a los niños de Carlos Jiménez Mabarak (La vieja Inés, El niño azul y El alacrán): todas sin mayor problema, aunque pudieron contar con mejor dicción. Tras el intermedio, la misma mezzo ofreció el Vocalise de Leonardo Coral y la Canción de cuna de Graciela Agudelo: piezas que más allá de una emisión de poca claridad, brillaron en el programa por su descubrimiento como nuevas joyas del repertorio vocal mexicano.

 

La flautista Janice MacDonald se hizo cargo de la Elegía a la memoria de Nacho de Lavista (pieza dedicada al crítico musical Luis Ignacio Helguera, hermano de la pianista), tocada con desenfado más que con concentración, mientras que el otro hijo de la pareja Helguera-Snow, Alan, de tres selecciones para violín, la Añoranza de José Sabre Marroquin, leída con más rusticidad que ternura, la Sonata Breve y la pequeña pieza Jeunesse de Ponce, que igual pudieron sonar con mayor delicadeza y cuidado.

 

El recital terminó con el Zarabandeo de Arturo Márquez, la pieza más compleja a la que pudo llegar este grupo en su selección de repertorio. Este clásico de la literatura mexicana para clarinete y piano sufrió de todo a cargo de Helguera y del clarinetista Wagner Campos. Descontrol de sonido en ambos instrumentos, notas falsas, lectura errónea de ritmos, tempi demasiado lentos, desacoplamiento notable en varios pasajes. Un verdadero desastre para coronar una velada que hasta el momento final no había bajado de un nivel pasmoso e insoportable de medianía, pero que con esta última pieza bajó a la desvergüenza de la improvisación y la falta de profesionalismo.

 

Desconozco todavía el resultado sonoro que está ya en distribución, y estoy seguro que las grabaciones tienen un mejor resultado musical. O eso espero, al ver en la agenda del sitio web del ensamble que se dedicó algún tiempo a ensayar este repertorio a principios de año: no se antoja ni con esa promesa. Se trata de una lista básica de repertorio que, afortunadamente, ha tenido en otros intérpretes indiscutiblemente profesionales grabaciones de suficiente probidad: Omar Hernández-Hidalgo, Irma González, Álvaro Bitrán, Beatriz Plana, Luis Humberto Ramos.

 

 

*FOTO: El grupo de músicos se presentó el 22 de agosto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. En su repertorio incluyó temas de Ponce, Márquez, Lavista, Gutiérrez-Heras, entre otros./Cortesía INBA.

 

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