El teatro amargo de Michel Marc Bouchard

Nov 11 • Escenarios, Miradas • 1358 Views • No hay comentarios en El teatro amargo de Michel Marc Bouchard

 

La divina ilusión es una muestra de la dimensión trágica a la que pueden llegar los dilemas morales de un seminarista por su fortuito encuentro con la diva francesa Sara Bernhardt

 

POR  JUAN HERNÁNDEZ

 


Desde hace varios años, el director de escena Boris Schoemann, se ha dado a la tarea llevar a la escena los textos dramáticos de Michel Marc Bouchard (Quebec, Canadá, 1958), un dramaturgo con una narrativa refinada, quien toma de la mano al espectador, con cierta ternura, para mostrarle una dimensión profundamente trágica sobre el mundo.


Schoemann ha puesto en escena las obras de Bouchard: Los endebles, El camino de los pasos peligrosos, Tom en la granja, Las musas huérfanas —actualmente en cartelera, en la Sala Novo (Madrid 13, Coyoacán)— y La divina ilusión.


De La divina ilusión nos ocuparemos en esta entrega. Traducida por Schoemann, la obra se centra en el hipotético encuentro entre un seminarista de un pueblo canadiense y la diva francesa Sara Bernhardt.


El arribo de la diva conmociona a la comunidad, regida por el dogma del catolicismo, en donde la mayor parte de la población vive en la pobreza y realiza trabajos extenuantes, en este caso, en una fábrica de zapatos.


Bouchard toma con firmeza la complejidad de la vida y de la condición humana. En La divina ilusión, no sólo echa luz sobre el enigma de una trama salpicada de humor, que mantiene al público riendo la mayor parte de la obra. El autor pone el dedo en la llaga sobre el abuso sexual de menores por parte de miembros del clero, al mismo tiempo que exhibe la explotación de mujeres y niños en fábricas de empresarios sin escrúpulos.


Bouchard no se queda en la denuncia, trata de explicar sus motivaciones más profundas, escudriña en la compleja naturaleza humana, para hacer la disección de hechos dolorosos y ampliar la comprensión sobre las cosas que están mal en el mundo.


La Compañía Los Endebles, fundada en el año 2000 por Boris Schoemann (miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte), que toma su nombre de una de las obras de Bouchard, lleva a escena este texto del autor canadiense, quien tiene una voz única dentro de la dramaturgia contemporánea mundial.


La divina ilusión, traducida y dirigida por Boris Schoemann, cuenta con actuaciones memorables de Pilar Boliver, Miguel Conde, Miguel Corral, Dalí González, Gabriela Guraieb, Olivia Lagunas, Constantino Morán, Carmen Ramos, Servando Ramos, Eugenio Rubio y Mahalat Sánchez. Un elenco de actores eficaces en la tarea de dar vida a personajes luminosos y oscuros, que se relacionan en escena para hacer la gran metáfora sobre un mundo de una crueldad apabullante.


Pese a la dimensión trágica de la obra, tanto el dramaturgo como el director de escena dan espacio a la esperanza; una salida idílica que, en este caso, resulta necesaria para no sucumbir al pesimismo radical sobre el destino del ser humano.


En La divina ilusión, el personaje del joven seminarista, encantado con Sara Bernhardt, amoroso y tierno, adquiere una importancia suprema, pues representa la pérdida de la inocencia, en su sentido amplio, cuando descubre la manera atroz en que funcionan las relaciones humanas y, desde ellas, la construcción de un mundo de una crueldad feroz.


El actor Dali González llama poderosamente la atención por su potente interpretación de “Michaud”, el seminarista que ama el teatro y escribe una obra sobre la vida de su compañero de dormitorio “Talbot”, para entregársela a su admirada “Sara Bernhardt”. Proveniente de una familia rica, el joven descubre que más allá de la comodidad de su mundo, hay otra realidad, en la que prevalece la crueldad, el abuso, la miseria material y espiritual, y la hipocresía.


De ser un espectador pueril del mundo,“Michaud” se convierte en un observador crítico del dilema moral de “Talbot”, quien deberá resolver entre denunciar el abuso sexual sufrido a manos de un cura o esconder su verdad para gozar del privilegio que le ofrece el ejercicio del sacerdocio.


La madre de “Talbot” (Mahalat Sánchez) ha llevado a su hijo al seminario y lo presiona para que no diga la verdad. Esa es su manera de ponerlo a salvo de la miseria que le esperaría fuera de la institución de la Iglesia. La trama adquiere un tono melodramático, sin caer en los clichés del género, toda vez que su resolución se da en la dimensión trágica de la existencia.


Sobre esa realidad terrible y oscura, la presencia de la diva “Sara Bernhardt”, interpretada con gran atino por Pilar Boliver, es un haz de luz, una voz discordante, rebelde y solidaria que, con el conocimiento que tiene de la naturaleza profunda del alma humana, arremete contra los males del mundo.


La divina ilusión es una obra que prende en el espectador la luz verde de la consciencia, que obliga a tomar una posición personal, moral, frente al discurso; y que cimbra el espíritu, al poner un espejo, en donde se reflejan los demonios aterradores del mundo que habitamos.

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FOTO: La divina ilusión, de Michel Marc Bouchard, traducción y dirección de Boris Schoemann, con las actuaciones de Pilar Boliver, Miguel Conde, Miguel Corral, Dalí González, Gabriela Guraieb, Olivia Lagunas, Constantino Morán, Carmen Ramos, Servando Ramos, Eugenio Rubio y Mahalat Sánchez, diseño de escenografía e iluminación de Fernando Flores, vestuario de Estela Fagoaga y música original de Joaquín López “Chas”, se presenta en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán), lunes y martes, a las 20 horas, hasta el 21 de noviembre. / Jesús Morales/Cortesía Compañía Los Endebles.

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