Futbol como inspiración

Jun 9 • Miradas, Visiones • 1193 Views • No hay comentarios en Futbol como inspiración

POR ANTONIO ESPINOZA

Con motivo del cumpleaños 75 de Edson Arantes do Nascimento, conocido universalmente como Pelé, la Halcyon Gallery de Londres presentó en el año 2015 una exposición-homenaje al más grande futbolista de todos los tiempos. Con el título de Pelé: arte, vida y futbol, la galería londinense exhibió imágenes pictóricas, gráficas y fotográficas del astro brasileño, realizadas por diversos autores. De todas las obras en exhibición, brillaba con luz propia una de las famosas serigrafías que Andy Warhol hizo de Pelé en los años setenta. La estrella del arte pop y la estrella del futbol se habían conocido en Studio 54, la discoteca más famosa de Nueva York, centro de la diversidad cultural, racial y sexual de la época. El futbolista había llegado a la Urbe de Hierro para firmar un contrato por seis millones de dólares y jugar tres años con el Cosmos. El artista, por su parte, encontró en el futbolista una estrella más en su firmamento artístico. El resultado de tan afortunado encuentro es que el crack amazónico pasó a formar parte de la serie Atletas de Warhol, que incluyó también a otras figuras del deporte como Muhammad Alí, Kareem Abdul-Jabbar, Chris Evert, Dorothy Hamill, Jack Nicklaus, OJ. Simpson y Willie Shoemaker.

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En un programa reciente de History sobre Diego Armando Maradona aparecen imágenes de la famosa Iglesia Maradoniana que ha deificado al astro argentino. Cantos, rituales, velas, pinturas y vitrales con la imagen de Maradona-Jesucristo forman parte de toda una parafernalia que celebra la gloria celestial del genio de Villa Fiorito. Pero no todos los cracks tienen la suerte de ser deificados. Zinedine Zidane, el genial 10 de la selección francesa que condujo a su equipo en 1998 al campeonato mundial con dos goles decisivos ante Brasil, fue inmortalizado en bronce no con motivo de aquella final gloriosa, sino por el acto vergonzoso que protagonizó en la final de Alemania 2006, al derribar con un certero cabezazo al italiano Marco Materazzi, quien lo había agredido verbalmente. La obra escultórica monumental fue realizada en bronce por Adel Abdessemed (Constantine, Argelia, 1971) y lleva por nombre: Cabezazo (2012). Con cinco metros de altura, la obra incluye las figuras de los dos futbolistas, capturando el momento en el que el francés descarga su furia sobre el italiano. En apariencia esta obra reivindica la tradición antropomórfica escultórica que, entre otras cosas, celebraba héroes y acontecimientos históricos relevantes. En realidad, la escultura de Abdessemed desafía a la tradición y nos ofrece un hecho antideportivo protagonizado por dos futbolistas que no supieron respetar el fair play.

Adel Abdessemed, Cabezazo, escultura en bronce, 2012.

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La lista de artistas que crearon obras inspiradas en el futbol es inmensa: Pablo Picasso, Umberto Boccioni, Ángel Zárraga, Max Beckmann, Robert Delaunay, Nicolas de Staël, Renato Guttuso, Niki de Saint-Phalle, Valerio Adami, Antonio Seguí, Arman, Sandro Chía, Roberto Matta, Mimmo Rotella, Julio Le Parc, César, Kenny Scharf, Jeff Koons y Gabriel Orozco, entre muchos otros. La mayoría de las obras artísticas con temática futbolera celebran al juego. Pero la verdad es que hay distintas maneras de acercarse al deporte más popular del planeta. Boccioni pintó Dinamismo de un futbolista (óleo sobre tela, 1913) como parte de una trilogía sustentada en la teoría futurista; Guttuso pintó Los futbolistas (óleo sobre tela, 1965) para recrear la vida cotidiana con fuerza neorrealista; Zárraga pintó Las futbolistas (óleo sobre tela, 1922) para celebrar al deporte como una expresión suprema de libertad, y Warhol reprodujo en serie a Pelé para anunciar los 15 siglos de fama del crack brasileño.

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Una obra con temática futbolera que resultó muy polémica es Vive la France (2006), creada por la controvertida pareja artística gay formada por el fotógrafo Pierre Commoy (La Roche-sur-Yon, 1950) y el pintor Gilles Blanchard (Le Havre, 1953). Se trata de una impresión fotográfica intervenida con pintura, de 125 X 101 cm, enmarcada con listones azules, blancos y rojos, los colores nacionales de Francia. En la pieza aparecen tres futbolistas desnudos: un negro, un árabe-musulmán y un blanco. El primero con medias azules, el segundo con medias blancas y el tercero con medias rojas; cada uno con un balón del color de las medias. La obra de Pierre y Gilles, que representa la composición multiétnica de la sociedad francesa actual, evidencia un mensaje a favor de la convivencia y la tolerancia en un país con altos niveles de racismo. Desafortunadamente, la obra, que formó parte de la exposición: Nackte Männer, presentada en el Leopold Museum de Viena en el año 2012, sufrió un acto de censura: los anuncios espectaculares colocados en varios puntos de la capital austriaca fueron cubiertos con un gran listón rojo para ocultar los genitales de los jugadores. De esta manera, la pieza perdió totalmente su carácter provocador.

Pierre & Gilles, Vive la France, impresión fotográfica intervenida con pintura, 2006.

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No tan provocador pero igualmente polémico es el discurso de Priscilla Monge (San José, Costa Rica, 1968), quien se acerca al futbol con una actitud crítica, permeada de conciencia política y social. Monge recurre al futbol para cuestionar al poder, en una serie de tres pizarrones que contienen dibujos realizados con gis que denuncian el drama latinoamericano. Las metáforas futboleras, dibujadas sobre una cancha de juego, van de la crítica a las repúblicas bananeras creadas por el imperialismo norteamericano (Paraíso tropical y Sueño tropical, 1995) al escepticismo en torno a las posibilidades democráticas de la región (Juego defensivo, 1996). Otra obra de esta autora es Bola (1996), un balón de futbol hecho de cuero y toallas sanitarias femeninas. Se trata de una obra simbólica que parte del concepto de sangre, presente en la menstruación, en el campo de batalla, en el sacrificio de los vencedores en los juegos de pelota prehispánicos y en las víctimas de las dictaduras militares latinoamericanas.

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Gabriel Orozco (Jalapa, Veracruz, 1962) se ha acercado varias veces al futbol para hacer arte. Una de sus obras más conocidas sobre el tema es una imagen fotográfica: Pelota ponchada (1993). Tres años después presentó una exposición, primero en Londres y luego en Nueva York, que incluyó imágenes deportivas del London Times, ampliadas y manipuladas en computadora. Son imágenes de hombres jugando cricket, rugby y futbol (en estas últimas aparece en una jugada el delantero colombiano Faustino Asprilla, quien jugaba entonces en el Newcastle), a las que el artista sobrepuso figuras geométricas en color (círculos grandes y pequeños, óvalos), seguramente para exaltar los bellos objetos (balones y pelotas) que el ser humano ha creado para hacer deporte. Por último, en la reapertura del Museo Experimental El Eco (2005) presentó una serie de balones viejos que podían ser pateados libremente por el público asistente.

Gabriel Orozco, Pelota ponchada, fotografía, 1993. Galería Kurimanzzutto.

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Foto: Andy Warhol, “Pelé”, serigrafía y acrílico sobre tela, 1978. / Bloomfield Hills. Cranbrook Art Museum.

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