Predíceme otra vez

Jun 9 • destacamos, principales, Reflexiones • 1329 Views • No hay comentarios en Predíceme otra vez

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Toda competencia deportiva se ve reflejada en los juegos de azar, las apuestas y en las predicciones de individuos tocados por los dioses. Las historias de algunos animales, como el pulpo Paul, el pulpo Iker y Aquiles, el gato que hará las predicciones futboleras en el Mundial de Rusia 2018, pueden mostrarlos como seres proféticos

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POR DANIELA TARAZONA

El resultado de un partido debe prevenirse o intentar adivinarse. Por eso se juega a la quiniela y se apuesta al ganador. La superstición es necesaria para sobrevivir la euforia o la transa. Habrá quién no sea supersticioso y se aburrirá de creer sólo en lo que ve, aunque, en ocasiones, aquello que se muestre ante los ojos sea la superstición manifestada. Algo así ocurrió con el extravagante pulpo Paul en la Eurocopa de 2008 y en el Mundial de Alemania, en 2010. Lo vimos todos: el pulpazo en el acuario de Oberhausen, en su pecera de paredes de ladrillo, entre rocas, con unos balones sumergidos a la par, montado con su cuerpo gelatinoso sobre las cajas de metacrilato bien identificadas con las banderas de los rivales y dentro de cada una de las cajas un sabroso mejillón. No he encontrado información de si, acaso, alguno tendría un gusto más disfrutable para Paul. El asunto es que él decidía cuál caja abrir y en el mejillón estaba cifrado el triunfo venidero. Hizo catorce predicciones de las cuales acertó en doce ocasiones, el sacrosanto animal. Estaba en Alemania y casi siempre decía que Alemania ganaría, aunque, luego, pudo escoger el mejillón de la cajita de España para preveer que el equipo sería campeón del mundo en 2010. Hubo un especialista español que comentó que Paul había escogido la bandera de España por el contraste de sus colores.

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Se dice que Paul nació en el Océano Atlántico y pasó sus primeros meses de vida en cautiverio en el Sea Life Center de Weymouth, Inglaterra. Vivió dos años, como la edad media de los Octopus vulgaris, de los que fue un ejemplar famoso. También se ha comentado que estuvo amenazado de muerte por su osadía: elegir mejillones.

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En 2010 se estrenó una película en China: Who Killed Paul the Octopus?, de la directora Jiang Xiao, en la que se establece que el pulpo era parte de una conspiración para el amaño de partidos en el Mundial de Sudáfrica 2010. De acuerdo a declaraciones de Jiang al periódico The Guardian, la verdadera muerte del pulpo fue ocultada durante meses. La nota revela, en palabras de una vocera del acuario de Oberhausen, que el pulpo sería cremado: “Sus cenizas se colocarán en una urna y se exhibirán en un santuario, junto con un retrato y videoclips de su vida”.

Serie fotográfica de 2010 en la que aparece el Pulpo Paul haciendo sus predicciones durante el Mundial de futbol que se celebró en Sudáfrica. EFE

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En 2011 el pulpo Iker, menos afamado que Paul, que habitaba en un acuario de Málaga, pronosticó con la elección de sardinas la victoria del Real Madrid en la Copa del Rey. En tiempos recientes, se ha dado a conocer la posible adivinación de Aquiles para el Mundial por venir: un gato sordo, robusto y blanco que vive en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo.

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Como suele ocurrir con la información futbolística, los reportajes y opiniones acerca del pulpo Paul que se encuentran en internet son numerosos. Por allí, es posible escuchar a un comentarista que afirma: “No hace falta que salga ningún biólogo, ya sabemos que es mentira lo del pulpo”, aunque inmediatamente después, al verlo elegir a la selección española para la final del Mundial en cuestión, dijera: “¡Somos campeones del mundo, eh! ¡Viva España!”. La anécdota basta como ejemplo de la reacción de millones de espectadores ante los movimientos siniestros del animal.

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El futbol es un gran negocio que se disputa en juegos. La fascinación que ejerce es, también, la del sinsentido. La suerte sobre la canchas es un círculo vicioso. Ante la pregunta acerca del triunfo conviene consultar a un oráculo para reforzar el disparate representado. De este modo, puede adivinarse quién ganará el juego, sin que la propia adivinanza revele la verdad. Al fin y al cabo, los pulpos, como nosotros, se distinguen por saber salir de laberintos, regenerar sus extremidades perdidas y tener tres corazones: el del perdedor, del ganador y del árbitro.

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Foto: La nueva estrella de los pronósticos deportivos es el gato Aquiles, uno de los guardianes del Museo Hermitage, de San Petersburgo. / Especial.

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