Julian Polsler: las estaciones de la soledad

Dic 14 • destacamos, Miradas, Pantallas, principales • 1593 Views • No hay comentarios en Julian Polsler: las estaciones de la soledad

POR MAURICIO MONTIEL FIGUEIRAS

Hace unos meses leí uno de esos consejos para escritores principiantes que no se deben tomar en cuenta en ninguna etapa del proceso literario. El consejero era el estadounidense Chuck Palahniuk —un autor al que, dicho sea de paso, no le vendría mal un par de recomendaciones para no reciclar más un bagaje de fórmulas narrativas que ya lucen agotadas—, quien indicaba lo siguiente: “Uno de los errores más comunes entre los escritores primerizos es que dejan solos a sus personajes […] Tu personaje debe estar a solas muy poco tiempo. Porque un personaje solitario comienza a pensar, a imaginar o a preocuparse.” Pensé de inmediato en Daniel Defoe; lo imaginé preocupándose por conceder a Robinson Crusoe una compañía humana que lo eximiera de la soledad insular previa a la aparición de Viernes: el cuadro me resultó francamente absurdo. A diferencia de Palahniuk, creo que el aislamiento y la incomunicación son llaves esenciales para abrir e ingresar en la interioridad de los personajes; qué sería de la literatura sin todos esos hombres y mujeres que han pensado, imaginado y externado su preocupación por distintos aspectos del mundo que los exilió o del que se autoexiliaron como el Wakefield de Nathaniel Hawthorne. Traigo a colación estas reflexiones para abordar una de las cintas más bellas, originales y potentes de los últimos años: Die Wand (La pared, 2012), debut del austriaco Julian Pölsler en la pantalla grande luego de una notable carrera como director de televisión. Reconocida con el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Cine de Berlín, Die Wand adapta la novela homónima de Marlen Haushofer, editada en 1963 al cabo de un enorme esfuerzo y cuatro versiones manuscritas y celebrada como pieza fundamental de la narrativa distópica. Pero hay más: el relato de Haushofer, que Pölsler traduce en imágenes indelebles con apoyo de una voz en off que alcanza altas cotas de sensibilidad, es ante todo un viaje al fondo del desamparo y la supervivencia del espíritu. Puesto de otro modo: Die Wand capta la experiencia de un personaje que pasa mucho tiempo a solas.

 

El personaje en cuestión es una mujer sin nombre (Martina Gedeck en una interpretación extraordinaria) que se traslada a una cabaña en los Alpes austriacos junto con una pareja que se esfuma sin explicación, dejándola con un perro que hará las veces de fiel escudero. En la mañana posterior a su llegada, la mujer emprende la caminata al pueblo a donde se dirigían sus anfitriones y se topa literal y fantásticamente con pared: un muro invisible e inexpugnable la separa del resto de un orbe donde ha ocurrido un misterioso cataclismo reflejado en dos ancianos inmóviles como estatuas, un coche abandonado en una fuga presurosa. Recluida en una prisión al aire libre cuyos límites intenta localizar en vano, la mujer se ve obligada entonces a reconfigurar su existencia y a subsistir en calidad de náufraga de la alta montaña con los elementos que la rodean. Con ecos tanto de Defoe y Franz Kafka como del Richard Matheson de Soy leyenda, aunque sin ahondar en datos científicos, Die Wand diseña una atmósfera de inquietud y desolación cuyo poder simbólico crece gracias a la presencia de animales que —al igual que en Antichrist (2009) de Lars von Trier— adquieren un estatus totémico: una vaca y una gata que dan a luz a respectivas crías, un cuervo blanco que puede ser mensajero del extrañamiento o de una entidad suprema, un zorro que deviene epifanía en la nieve invernal, un ciervo que es cazado en una escena de pesadilla. Sujeta a la voluntad de un paisaje edénico, primigenio, la protagonista de Julian Pölsler aprende que la soledad también tiene sus estaciones, sus cambios de clima, y que el alma debe acostumbrarse a ese cronómetro: “Nacer y morir no es una cuestión de honor. Sucede a todas las criaturas y no significa nada más.”

 

FOTO: Martina Gedeck da vida a la protagonista de “Die Wand” / Especial

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