Luzia: el arte de hacer cliché la cultura mexicana

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El espectáculo del Cirque du Soleil hace justicia a su virtuosismo y es un entretenimiento digerible de gran calidad. En términos artísticos no sólo destaca la ausencia, sino la banalidad temática

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POR JUAN HERNÁNDEZ

Si nos preguntamos si Luzia, con el Cirque du Soleil, es un espectáculo promotor de los valores de la cultura mexicana —la justificación para que el gobierno de México pagara 47.4 millones de dólares, como socio de la producción—, la respuesta, en todos sentidos, es negativa.

 

El Cirque du Soleil es una marca. El prestigio de la empresa de entretenimiento circense se mantiene a salvo. Cumple cabalmente con las expectativas: acrobacias, números de clown, trapecistas, músicos, contorsionistas y malabaristas virtuosos, cobijados con sofisticada ingeniería escénica.

 

Sin embargo, Luzia requiere el análisis meticuloso, pues bajo la marca del Cirque du Soleil se superpone la de un país: México. Pasarlo por alto sería inadmisible.

 

Luzia no es uno más de los espectáculos a los que la empresa tiene acostumbrado a su público; es una obra que pretenden representar la cultura de un pueblo, que ya de suyo resulta una ambición inalcanzable. Se trata, pues, de un espectáculo que vende la imagen de un país al mundo.

 

En letras grandes el nombre “México”, abarca el diámetro de esa gran ventana circular, cuya referencia al Calendario Azteca no puede pasar desapercibida. El desarrollo de la puesta en escena es envolvente y la atmósfera quiere recrear un luminoso ánimo festivo.

 

Sus autores conciben así a México y a los mexicanos: gente que grita y se emociona a la menor provocación; presto a festejar, a pesar de todo. La escena se rellena con clichés: el enmascarado, el charro, la rancherita y los cactus. Sólo faltó el sombrero de Speedy Gonzales y el sarape de colores para completar el estereotipo del mexicano fiestero y sentimental, con toque nostálgico.

 

Repleto de lugares comunes, poca justicia le hace Luzia al arte y las costumbres populares de México, aunque haya retacado el escenario circular y giratorio de flores de cempasúchil, así como de una espectacular cortina de agua con diseños. Ingeniería escénica apantallante, faltaba más.

 

Eso que dijeron no harían, es decir, un producto para el consumo del turista promedio, es justamente el único logro de la puesta en escena circense. Extrañamos la investigación seria, como sustento de un espectáculo que busca promover, en el mundo, la cultura de un país. Ni más ni menos.

 

Luzia se puede leer como un espectáculo del Cirque du Soleil, legítimo en relación con los intereses de la empresa de entretenimiento; cuestionable, pensado como producto que reafirma los lugares comunes, que mantienen anclada la imagen de México a la involución y el atraso, amén de la trivialización de su compleja y rica diversidad cultural. Y además… se pagó por eso.

 

Si México es futbol, cactus, cascadas, desiertos, animales exóticos, luchadores, pachucos, papel picado, como se lee en Luzia, ¿para qué invertir en esa estampa, que ya de suyo pervive en el mundo, debido a la imagen que del país se ha explotado, masivamente, a través de los medios electrónicos y el cine de Hollywood?

 

El Cirque du Soleil le hace justicia exclusivamente a su marca. Produce entretenimiento digerible, de gran calidad. Sus miembros son virtuosos en su oficio. No hay mayor interés, en términos artísticos. La cultura de un país se bananaliza.

 

Ésta es una empresa de entretenimiento con enorme exposición mundial y Luzia no es una apuesta inofensiva en la promoción del país con base en la renovación ad infinitum del estereotipo de la cultura mexicana que se oferta para atraer turismo.

 

Importa pensar en el resultado de esta iniciativa, porque en esta producción, México es socio capitalista. Hace algunos meses, Daniel Lamarre, presidente y director ejecutivo del Cirque du Soleil declaró que Luzia era, probablemente, la mejor inversión hecha por el gobierno mexicano. Luego de ver el espectáculo, creemos que este espectáculo sea, quizá, la mejor apuesta de negocios que haya realizado la marca circense.

 

FOTO: Luzia, con el Cirque du Soleil, se presenta con un elenco multinacional de músicos, acróbatas, malabaristas, trapecistas, contorsionistas, equilibristas, cantantes y clowns, entre otros artistas, en la Gran Carpa Santa Fe, hasta el 23 de diciembre.

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