Nueve días en el frente

Mar 4 • destacamos, principales, Reflexiones • 8246 Views • No hay comentarios en Nueve días en el frente

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¿Tiene sentido hacer arte en medio de la guerra? Invitado por la Fundación Ruya, Francis Alÿs (Amberes, 1959) pasó nueve días en 2016 en el frente de Mosul acompañando al ejército kurdo durante su campaña para liberar la segunda ciudad más grande de Irak, en poder del Estado Islámico (ISIS). Durante la Bienal de Venecia, el pabellón de Irak exhibirá estas obras creadas en la trinchera

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POR FRANCIS ALÿS

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Me temo que sería difícil dar un relato coherente de mi estancia como artista de guerra acompañando a los peshmerga (fuerzas militares de la región autónoma del Kurdistán iraquí), ya que ésta resultó de todo, menos coherente.

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Llegué a Irak el 28 de octubre con la intención de documentar los desplazamientos de población civil provocados por la ofensiva para liberar la ciudad de Mosul ocupada por el Estado Islámico (ISIS). Pero, debido a una serie de razones tácticas, terminé en algún punto de las catorce millas de la línea del frente kurdo iraquí, en el flanco este de Mosul, con una mochila y sin plan de acción alguno.

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En un primer momento, el estupor de la realidad del combate y el olor del terror cercano, me noqueó impidiendo cualquier proceso creativo.

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No obstante, como necesitaba hacer contacto con los peshmerga, mis ángeles guardianes, el dibujo resultó ser una forma providencial de comunicación, además de darme la ilusión de ser parte de la escena. Las imágenes empezaron a llenar mi cuaderno y algunas palabras empezaron a acompañarlas.

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Conoce algunas de las obras hechas por Alÿs durante su estancia en el frente kurdo, en Irak: Galería

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Sábado 29 de octubre

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Batallando con el jetlag, intentando romper el hielo, a la espera de que mis compañeros olviden mi presencia.

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Primeras horas de la noche. En primer plano, el sonido de los celulares tocando rap kurdo y como música de fondo, los bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos.

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Cuaderno de notas de Francis Alÿs. 2016

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Domingo 30 de octubre

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Earthworks. La ofensiva de los peshmerga es una empresa de ingeniería masiva, una operación monumental de Land Art. Detrás de cada pelotón hay un bulldozer esperando. Cada cien metros de territorio ganado resulta en cientos de toneladas de tierra seca recorrida hacia adelante, todo con el fin de mover la línea del frente cada vez más cerca de los suburbios de Mosul. El paisaje es remodelado diariamente por los bombardeos, los túneles de ISIS están detrás, debajo y más allá de nuestra línea de frente móvil; las dunas están marcadas por infinitas líneas de trincheras, mientras que en la frontera sirio-iraquí las excavadoras de ISIS cavan un pasadizo a través de una colina para hacer desaparecer el fatídico diseño que le dio a la región el Acuerdo de Sykes-Picot (1).

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El desierto ya no es un escape exótico. Es mera exposición desnuda. Lo único que puedes hacer para defenderte de los francotiradores es correr de una sombra a otra.

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“Selfie”. 2016

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Martes 1 de noviembre

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En una era en que el acontecimiento más insignificante se publica al instante en la red y los gobiernos intervienen millones de celulares—, ¿cómo es posible que ningún servicio de inteligencia no nos pueda informar de cuántos combatientes del ISIS quedan aún en Mosul? Ahí está el poder del terror.

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“Esta mañana nos disparaban; esta tarde nos reciben con los brazos abiertos, como si nada hubiera pasado”, dijo un combatiente peshmerga mientras regresaba de un poblado que acababan de liberar.

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Pensando en los niños yazidíes del campo de refugiados cerca de Dohuk (ciudad al norte de Irak) que visité en febrero de 2016: ¿Qué podemos decirle a un niño ante el terror? En la imaginación de un niño, ¿cuál es la imagen del terror? ¿Cómo puede uno explicarle el terror a un niño? ¿Cómo se puede integrar lo inaceptable? ¿Se puede testificar una tragedia humana a través de una obra de ficción?

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“Shadow to shadow”. 2016

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Miércoles 2 de noviembre

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En medio de los disparos, la lluvia nos agarró por sorpresa. ¿Qué pensarán los combatientes del ISIS de la lluvia? Extrañamente nos acercó, compartimos ese momento. ¿Será que filmé la lluvia?

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Jueves 3 de noviembre

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Es el segundo día en que intento igualar en lienzos de pequeño formato los colores de las escenas que estoy viendo, en un intento de coincidir con el momento que estoy viviendo: la abstracción de la guerra dentro del espectáculo del combate. Mientras tanto, observo a un peshmerga correr para tomarse una selfie con un cohete en explosión de fondo. Las sonrisas de esta guerra quedarán bien guardadas en teléfonos celulares, entre fotos de novias y motocicletas.

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La ofensiva a Mosul es como filmar una película: 90% espera, 10% acción. Con té y galletas turcas servidos en el receso.

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Las banderas blancas ondeando en los tejados del Mosul contra el cielo oscurecido por el humo de los bombardeos.

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En ausencia de lenguaje, echo de menos la manera como que hablar ayuda a materializar una idea.

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“Los jóvenes europeos no han vivido una guerra. Todo lo que saben es a través de los videojuegos. Vienen aquí porque viven la guerra como si fuera una ficción”, dijo mi amiga Furat, cineasta iraquí, refiriéndose a los voluntarios europeos de ISIS.

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Cifras:

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50,000 euros = Bomba clásica GBU-US

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200,000 euros = Misil AASM

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600,000 euros = Misil de crucero SCALP

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500 a 750 dólares = Sueldo diario de un contratista de seguridad privada en Irak.

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435 dólares = Sueldo mensual de un combatiente peshmerga.

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La belleza perturbadora del contraluz causado por las explosiones al atardecer.

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Viernes 4 de noviembre

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¿Qué es lo que está en juego? ¿Qué es más absurdo: cuándo el Big Friendly General dispara su cañón contra los suburbios de Mosul para entretener a la prensa que le acompaña o cuando yo pongo en escena mi Commedia dell’arte en la cara del terror? ¿Qué sentido tiene crear arte mientras están destruyendo Nimrud y Palmira? Si la lógica de ISIS es “destruir para existir”, ¿debemos crear para sobrevivir? ¿Es el arte una vía de supervivencia para transitar la catástrofe de la guerra? ¿Vivimos porque narramos? En la literatura árabe clásica, la poesía fija los eventos y separa el pasado del presente. En una situación de conflicto continuo, ¿nos permite re-inventarnos, resetearnos, a nosotros mismos y así escapar del círculo vicioso de la violencia que llama más violencia? “No se trata de dar la espalda, se trata de cómo la das” (Elias Khoury, Beirut, noviembre de 2015).

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Yo contra mis hermanos,

Yo y mis hermanos contra mis primos,

Yo y mis hermanos y mis primos contra el desconocido.

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Dicho árabe

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Sábado 5 de noviembre

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¿Qué fue lo que vi ayer? ¿Qué fue lo que realmente pasó? ¿Qué papel juega el miedo en mis recuerdos? ¿Qué parte juega la fantasía? ¿Dónde me sitúo yo entre esas dos fuerzas?

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Sintomatología del artista de guerra:

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Excitación intelectual y neurológica, todos los sentidos en alerta / Urgencia por registrar el momento, poco importa cómo / Espacio mental hiperactivo, en el que los elementos más dispares pueden ser conectados/ Percepción aguda de 360° / Estado de total sumisión a los eventos, los absorbo como una esponja / Duermo como un tronco a pesar de los bombardeos constantes.

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Domingo 6 de noviembre

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Hay algo peculiar en los tiempos en que vivimos, conlleva una expectativa diferente del papel del artista. Cuando la estructura de una sociedad colapsa, cuando los políticos y los medios de comunicación han perdido todo crédito y el terror invade la vida cotidiana, la sociedad voltea hacia la cultura en busca de respuestas. Se espera que el pintor vea su realidad sin filtro alguno; se le pide al escritor que produzca historias que ayuden a dar sentido a la locura en curso; el músico es impulsado a trascender su presente; el poeta está invitado a traducir las tensiones sociales en versos. ¡Incluso se espera que los actores de Hollywood tengan una causa! Pero, ¿es el artista capaz de asumir esos papeles desde un punto de vista moral, intelectual y emocional? Los artistas tienen sus propias agendas y su propia visión subjetiva de los hechos. ¿En qué momento atestiguar se convierte en denunciar? ¿En qué momento la denuncia se convierte en acusación? ¿Es el papel del artista revelar la realidad oculta de las cosas sin nombrarlas, como Akam [Shex Hadi, el artista fotógrafo que lo acompañó en este viaje] me dijo una vez? O quizá nuestro trabajo sólo sea ofrecer una perspectiva diferente sobre una situación dada. En vez de cambiar el mundo, ¿desafiarlo? El arte puede abrir un espacio de esperanza en medio de la desesperanza. Paradójicamente a veces se necesita lo absurdo de la operación artística para introducir un poco de sensatez a una situación que parece haber dejado de tener sentido.

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—¿Por qué el Medio Oriente?

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Porque es el nido de la civilización, el corazón de todos los conflictos humanos.

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—¿Y esta guerra en particular?/Porque son conflictos locales, tribales y religiosos que tienen repercusiones extraordinarias en más de la mitad del planeta. Es la barbarie medieval perpetrada y difundida con las tecnologías más modernas.

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Una guerra existencial.

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—¿Y qué tiene que ver el arte en todo esto?

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En Afganistán, un amigo me dijo: “Si haces algo, te equivocas; si no haces nada, estás equivocado”. Dicho de otra manera: hacer algo es lo correcto, pero ¿tengo derecho a hacerlo? Esa es la ecuación imposible con la que uno tiene que lidiar.

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Notas:

1. Acuerdo secreto, ratificado en 1916, entre Gran Bretaña y Francia que sentó las bases de las actuales fronteras en Medio Oriente.

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FOTO: “¿En qué momento atestiguar se convierte en denunciar?”, se pregunta el artista, a quien vemos en la imagen usando una cámara. Foto de Akam Shex Hadi, cortesía de Francis Alÿs.

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