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Pink Floyd seduce a la generación iPod

Sep 24 • destacamos, Miradas, Música, principales • 5742 Views • No hay comentarios en Pink Floyd seduce a la generación iPod

POR JOSÉ XAVIER NÁVAR

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El marcado cambiario del LP tradicional en torno a los adalides del progresivo psicodélico británico Pink Floyd ha comenzado a sacudirse en términos de coleccionismo con el lanzamiento escalonado de su catálogo completo por primera vez en veinte años en el formato de vinil de 180 gramos, que supone la óptima calidad de sonido, y que quedará completo para septiembre de este año con el membrete de Pink Floyd Records.

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La orden del lanzamiento del catálogo que está también disponible en CD, formatos digítales y plataformas streaming ha venido directamente no de la primera disquera que tuvo el grupo de tormentosas disputas (EMI), sino de la que ahora maneja sus destinos digitales y análogos: Warner que, aquí en México paradójicamente no está representada por la misma, sino por Sony Music. Esta compañía ha desplegado una estrategia de marketing para atraer no sólo a los viejos fans del grupo, sino a la generación iPod, acostumbrada a las descargas digitales que bien poco sabe de los rituales y ceremonias del disco de vinil.

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La encomienda de no sólo replicar el mejor sonido posible para el vinilo más durable –que sólo se obtendrá en su mayor calidad y nitidez si se comulga con la mejores tornamesas del mercado, lo mismo que con la nueva generación de agujas de precisión elíptica, que hace años era casi concesión de la marca Shure– ha recaído en tres personajes: James Guthrie, Joel Plante y Bernie Grudman, con marcaje personal de los miembros de Pink Floyd. Estos últimos también han vigilado de cerca que los discos LP’s tengan la misma apariencia (aunque con calidad de empaque superior) a los originales lanzados en su momento.

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James Guthrie es el que ha llevado la batuta por ser casi el ingeniero de grabación y productor del grupo desde 1978 y parte fundamental en el sonido del disco conceptual The Wall (con el que el bajista Roger Waters ha ofrecido conciertos –ladrillos más, ladrillos menos– por más de veinte años), aparte de haber ganado en 1980 el Grammy a la Mejor Ingeniería de Grabación no clásica.

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A favor de Guthrie cuenta el espaldarazo definitivo en la manipulación y mezcla del sonido de Pink Floyd, que en su memento le dieron David Gilmour y Nick Mason, por lo conseguido en sus respectivos instrumentos. Guthrie, el experto en calidad sonora pinkfloydiana, aparece discreto en varios documentales que se han hecho de la banda y, sus dotes en ingeniería de grabación han aterrizado hasta en la Universidad de Princeton como objeto de esmerados estudios.

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Joel Plante, ingeniero en audio y asistente técnico de Guthrie, es el segundo abordo ganador, junto con su jefe, del Grammy de este año en la categoría de Mejor Álbum de Sonido Envolvente del álbum y película The Wall. El tercero de los elegidos es Bernie Grundman, un ingeniero mezclador de altos vuelos, ganador de dos Grammys en cuya libreta de clientes figuran Frank Zappa, Judas Priest, Linsdey Buckinham, Ry Cooder, Eric Clapton… y hasta ¡Chente Fernández y Los Temerarios!

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Los catorce álbumes de estudio de Pink Floyd, con diversas escalas psicodélicas y progresivas, presentados cada uno con atrayente e impresionante sticker, han incentivado la polémica del disco de vinilo y el CD. Así, mientras se habla del regreso del vinilo (que, en realidad, nunca se ha ido) y de un sonido más amable y hasta emocionante, frente a la aparente frialdad y perfección del disco compacto, la polémica llega a la hora de la verdad sonora: ¿Analógico o Digital?

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Y parece que el vinilo es el que está saliendo airoso por cinco puntos (cuatro de ellos técnicos) a su favor: El vinilo registra absolutamente toda la información sonora. Su respuesta fonocaptora permite reproducir frecuencias que, en teoría, no podemos oír, pero sí percibir. Las agujas sobre los surcos del vinil añaden componentes armónicos que hacen más cálido el sonido, frente a lo frío del CD. Los sistemas de reproducción analógica, rescatan el llamado Jitter: esa modificación de la amplitud de frecuencias y la fase de una señal provocada por una desviación de la señal del reloj en los sistemas digitales y, finalmente, la estética como objeto de colección: el Vinil es más bonito y atrayente para ver, tener y coleccionar.

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Claro que no todo es perfecto en el disco de vinil, también tienen sus bemoles pero parece que la nostalgia por el objeto sonoro, acariciable y transportador de emociones, es la que se está imponiendo, sobre todo por la perfección de la época para mejorar la resina de que están hechos, por ejemplo, estos vinilos de 180 gramos que, no dudemos, puedan ser lanzados en digamos ediciones muy acordes a las tendencias psicodélicas progresivas de Pink Floyd, en vinil de colores, una vez acabado el primer tiraje de su discografía.

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Por lo pronto los primeros ocho lanzamientos hasta el momento: The Piper at the Gates of Down (1967), A Sourcefull of Secret (1968), More (1969), Ummagumma (1969), Atom Heart Nother (1970), Meddle (1971), Obscured by Clouds (1972) y el legendario The Dark Side of the Moon (1973) son como una muestra camaleónica del poder de transformación sónica de un grupo capaz de llevar con pulso firme a los terrenos resbaladizos del Prog-rock, la British Psychedelia-Garage con el Avant-Garde-Pop, un rock referente y generacional que no ha pasado de moda, aunque la generación iPod salga con desplantes como: “No los conozco porque no son de mi época o de mi generación”.

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Sin caer en máximas idiotas creadas por gurús radiales desubicados (“El Rock comenzó con Green Day y el Cine con Tarantino”), los números hablan, aunque la tendencia es no creerle mucho a publicaciones como Billboard que, en su momento (antes de mostrar con sus premios de este año la triste realidad plástica que vive la música actualmente). El LP de Pink Floyd The Piper at the Gates of Down llegó al puesto 131 del Billboard 200; Umagumma alcanzo la posición 74. More obtuvo en número 153 de la gran lista, mientras que el A Saurcefull of Secrets ni siquiera figuró en el Top 200 de Billboard.

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De último momento se ha sabido que por cuestiones de ajustes de lanzamientos entre las dos disqueras –Sony para México y Latinoamérica y Warner, en Europa) y el manager de Pink Floyd, algunos territorios sacarán por su cuenta y no en el orden establecido con anterioridad: el Animals, The Final Cut y Momentary Laps of Reason aparte de un tiraje de CDs de colección con el Relics, A Foot in The Door, Echoes: The Best Of, Delicated Sound of Thunder y el Pulse.

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FOTO: Portada del disco The Piper at the Gates of Down (1967) / Especial

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