Poemas de Vasko Popa

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POR VASKO POPA

 

El cactus

 

Pincha

En la bermeja nube de la palma

La lluvia también miente

 

Pincha las lenguas candentes

De mulas y soles

Y con cuchillos besa al cielo

 

No piensa casar a su sombra

Y con la belleza de las lejanías

Engaña al viento

 

Pincha los muslos generosos

De noches versadas y olas ingenuas

No piensa casar a su risa verde

Y muerde el aire

 

La roca que lo parió

Tiene razón

Pincha pincha pincha

 

De “Lista”, en Corteza

 

22

 

Nuestro día es una manzana verde

Partida en dos

 

Te miro

Tú no me ves

Entre nosotros está el sol ciego

 

En las escaleras

Nuestro abrazo despedazado

 

Me llamas

No te oigo

Entre nosotros está el aire sordo

 

En los aparadores

Mis labios buscan

Tu sonrisa

 

En el crucero

Nuestro beso atropellado

 

Te di la mano

Tú no la sientes

El vacío te ha abrazado

 

En las explanadas

Tu lágrima busca

Mis ojos

 

Por la noche mi día muerto

Con tu día muerto se reúne

 

Solo en el sueño

Recorremos los mismos paisajes

 

De “Lejos en nosotros”, en Corteza

 

El sueño del guijarro

 

La mano surgió de la tierra

Arrojó el guijarro al aire

 

Dónde está el guijarro

No regresó a la tierra

Tampoco subió al cielo

 

Qué pasa con el guijarro

Se lo comieron las alturas

O se convirtió en pájaro

 

He ahí al guijarro

Dentro de sí se quedó el tozudo

Ni en la tierra ni en el cielo

 

Solo a sí mismo se obedece

Un mundo entre mundos

 

De “Guijarro”, en Campo sin sosiego

 

El conflicto en el cenit

 

Nació el sol azul

Bajo la axila izquierda del cielo

Nació el sol negro

Bajo la axila derecha del cielo

 

Sube el azul sube el negro

Hacia la torre en el cenit

Donde ahora reina el desierto

 

Desnudos bajamos a nuestro interior

 

Abrimos las madrigueras

Susurramos el nombre secreto

De nuestro sol nativo

 

El trípode dorado de la torre

Ha partido hacia tres rumbos

 

De “Imitación del sol”, en Cielo secundario

 

Pastel de cenizas

 

¿Aún conservan mis brasas

Que les había dejado?

 

Tú nos dejaste solamente

Un rancio pastel de cenizas

 

¿Abrieron con llave el signo

De mi puerta en la corteza?

 

Nosotros abrimos el signo

De tus puñales entrecruzados

 

¿Comen el girasol dorado

En la miga del pan escondido?

 

Fue tu pastel el que se comió

Nuestras manos al partirlo

 

De “Escisión”, en Cielo secundario

 

*Tomados de El cansancio ajeno. Poesía completa. Traducción de Dubravka Sužnjević. Vaso Roto/Universidad Autónoma de Sinaloa, Monterrey/Culiacán, 2012.

 

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