Color, sabor y nuevas formas dancísticas

Jun 3 • Escenarios, Miradas • 1618 Views • No hay comentarios en Color, sabor y nuevas formas dancísticas

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El Certamen Internacional Umbral América Danza confirma en su edición más reciente la vocación por esta disciplina en todos los rincones del país

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POR JUAN HERNÁNDEZ

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La escena de la danza tiene en Yucatán una expresión fuerte, apasionada y creativa. Del árbol que da bailarines en el país, aquella entidad es una de las matas más prolijas, con frutos por todos lados, provenientes, de manera asombrosa, de pueblos pequeños —sin infraestructura cultural oficial— de los que uno espera mucho folclor, pero no niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y aún, adultos mayores, interesados en el lenguaje del movimiento.

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Recientemente fuimos testigos del Certamen Internacional Umbral América Danza, que organiza la Compañía Umbral Danza Contemporánea, Asociación Civil. Un certamen realizado anualmente desde hace 15 años en Mérida, Yucatán, gracias al tesón de Cristóbal Ocaña, bailarín, coreógrafo y promotor cultural, un referente de la escena dancística independiente del país, quien ha enfocado su quehacer a generar cultura dancística en esta entidad de ancestros mayas, uno de los polos de México en donde se experimenta la danza de manera intensa.

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Este año el escenario fue el majestuoso teatro José Peón Contreras, el más importante de Mérida, y arquitectónicamente uno de los más sobresalientes del país, inaugurado el 21 de diciembre de 1908, con un proyecto del arquitecto italiano Pío Pialentini.

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En ese teatro, que es para los yucatecos motivo de orgullo, se presentaron en el certamen de danza alrededor de 600 bailarines. Una cantidad que invita a reflexionar sobre el interés que este arte despierta en los pobladores de Yucatán y otras partes del país.

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Bailarines que ofrecen números pequeños de ballet, danza contemporánea, técnica libre, belly dance y danzas polinesias, muchos de ellos poseedores de habilidades que, bien dirigidas, podrían convertirlos en profesionales del arte del movimiento. En esta edición del certamen participaron intérpretes de 18 municipios de Yucatán, así como de Campeche y el Estado de México.

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Sorprendente resultó ver a centenas de bailarines que trabajan sus cuerpos con pasión, dueños de la escena, algunos con una perfección interpretativa y, a pesar de no provenir de escuelas profesionales, de una técnica envidiable. Jovencitas que tomaban el toro por los cuernos y ofrecían segmentos de La bayadera, Carmen, Giselle y Paquita, entre otras obras del repertorio tradicional del ballet, hechas para primeras bailarinas, sin desmerecer y, en algunos casos, incluso, superando todas las expectativas.

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Sobresaliente fueron las participaciones de la Academia Eduanú, de Mérida, Yucatán, dirigida por Nuria Ojeda, que arrasó con todas las medallas de oro. Pero más allá del galardón otorgado, este certamen puso sobre las cuerdas a la política oficial con relación a la formación de bailarines, pues estos jóvenes soldados de Terpsícore no sólo manejan una técnica limpia y virtuosa, también desarrollan su personalidad y encantan, literalmente, al público, con una proyección escénica que toca las fibras sensibles de los espectadores; lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué están haciendo las instituciones oficiales para atender a los jóvenes talentosos, que esperan ser atendidos, en los lugares más remotos de México?

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El público era tan amplio o mayor al de los participantes, algo que no es usual en los eventos de danza, incluso en la misma capital del país, en donde los asistentes no superan a las 20 personas, como sucede en el Teatro de la Danza.

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La jornada del certamen duró tres días. Largas sesiones, en las que se vieron desfilar a cientos de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, quienes con su participación hacían crecer el sentimiento de que la danza es un árbol robusto, que da frutos con color, sabor y de formas bellas.

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Incluso al menos afortunado de los participantes, en términos de su dominio técnico, se le aplaudía su pasión, las ganas de hacer de su cuerpo un elemento de expresión sublime, apoderándose de la escena como si en ese acto se le fuera la vida. Pocas veces, en el ámbito profesional, propiamente dicho, podemos ver este tipo de entrega, para dejar sobre el escenario un momento digno de ser recordado como una experiencia que ha valido la pena ser vivida.

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El Teatro José Peón Contreras era una fiesta de la danza y nos recordaba que talento hay de sobra en México. Talento que se pierde frente a la falta de una política cultural eficaz, que se preocupe por aprovecharlo, darle viabilidad a través de apoyos, de infraestructura, de verdadero interés por detectar a estos jóvenes que están dispuestos a dar todo a cambio de una vida en el arte coreográfico.

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Los talentos de la danza ahí están, esperando una oportunidad, ávidos de escuelas profesionales que les permitan desarrollarse en el dominio del lenguaje de la danza, potenciando sus personalidades y el carácter que hace especial a un bailarín no “uniformado” por la academia recalcitrante, para convertirse en un artista poderoso.

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A todos se les premió con una medalla de bronce, plata y oro, pues se trata de motivarlos para que sigan haciendo danza, para no sucumbir al desencanto por no encontrar en su medio la infraestructura cultural que les permita desarrollar su talento y buscar, los que puedan, en otros países, la oportunidad que merecen cuando su país no les ofrece algo.

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Sólo a cinco de los casi 600 participantes fueron elegidos para tener el premio más importante: una estancia en Nueva York, con la Eryc Taylor Dance, cuyo director estuvo presente en el concurso, interesado en ofrecer, a los mejores intérpretes, la oportunidad de salir del país, para entrenarse en la danza y, sobre todo, para mostrarles que fuera de Yucatán, hay un mundo lleno de posibilidades para desarrollar su talento.

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FOTO: Certamen Internacional Umbral América Danza, organizado por la Compañía Umbral Danza Contemporánea, A.C., que dirige el bailarín, coreógrafo y promotor cultural Cristóbal Ocaña, se llevó a cabo en el Teatro José Peón Contreras, en Mérida, Yucatán, del 20 al 23 de mayo, con la participación de alrededor de 600 bailarines provenientes de 18 municipios de Yucatán, Campeche y Estado de México.

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