5 poemas para la noche invariable

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Luiza Neto Jorge, (Lisboa, 1939-89), es autora de Noite Vertebrada (1960) y Quarta Dimensão. Es uno de los referentes de la poesía portuguesa moderna

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LUIZA NETO JORGE

Versión de Álvaro Cortés

 

I
Puedo estar aquí
yo puedo estar aquí perfectamente pobre
un cirio me encendí espuela aguda
el viento ritmo negro lo asesinó

 

puedo estar aquí
—el musgo es lento como la sombra—
y sé de memoria la voz ciega de las canciones
(viola de silencio despiértame)

 

que yo puedo estar aquí perfectamente piedra
insomne
y un largo secreto impersonal
bordando mi soledad

 

 

II
En cada brazo una herencia de horizonte
desde el naufragio de un eco
en cada árbol

 

me trago en el sol
a la hora de los contornos
en el sol la voz
es más difícil
el tiempo más ausente
traigo un hijo
que parte el tallo a las estrellas
es loco y sufre
y parte el tallo a las estrellas

 

Trágicamente el sol
pone luz en los brazos
La muerte es un mercado abierto en luna

 

 

III
Noche única noche singular impresa
consagración de lluvias y de flores violadas

 

de pájaros esposados en vuelo
de silencios por amor a la voz
de alquimias pobres alquimias de oro
de turbinas de acero donde las espadas escurren

 

crecen árboles más definitivos
párpados trémulos de la noche

 

es el muro que yo recreo la cal sin vacíos diarios
todos de verdad nosotros todos fértiles salvos

 

todos venas claras nosotros simientes
nosotros el susto fecundo de vivir
nosotros los números y las letras y los dibujos

 

ah mátenme de noche puñales híbridos
centinela de las fronteras extintas
centinela última de la noche

 

 

IV
Me consumo a la espera de la noche
impracticable

 

fiel
chupo los labios de la noche

 

invariable caigo
en los pozos de la noche

 

Me consumo a la espera de la noche ajena
amasada de carcajadas dulces y arena

 

Amor anochecido ven
téjeme un vestido
nocturno

 

Traiciono los anuncios luminosos
hasta la luna nueva sabe ausente
—y te navajeé con naifas* de ansiedad—

 

Estoy a la espera de la noche contigo
vengan los puentes cayendo bajo los barcos
vengan en ruedas de sol
los montes los túneles y dios
estoy a la espera de la noche contigo
libre de amor y odio
libre
sin el cordón umbilical de la muerte
libre de la muerte
estoy
a la espera
de la noche

 

 

V
Desgreño cada minuto calmo―
basta de trenzas inmóviles devanadas sobre mí
tallos rectilíneos de flores de piedra

 

Quiebro los tabúes de vidrio
en el margen de los caminos
febril como las piedras preñadas de evasión

 

y me agobio de peligros escondidos
la tierra imprevista bajo la tierra
el mar imprevisto bajo el mar

 

beso las espaldas del espacio
deshecho

 

 

*El término popularmente se atribuye al “tabú” lingüístico que envuelve la palabra portuguesa “faca” (cuchillo) entre las comunidades portuguesas que se relacionan con hablantes de la lengua inglesa. Ya que “faca” suena como “fuck”, se aportuguesó el término inglés “knife” (cuchillo), que derivó en la pronunciación y escrita “naifa”.

 

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