Teatro: los clásicos se imponen al cliché

Dic 22 • destacamos, principales, Reflexiones • 992 Views • No hay comentarios en Teatro: los clásicos se imponen al cliché

 

Entre las obras más destacadas de este año destacaron: Desazón, de Víctor Hugo Rascón Banda;  Los grandes muertos, de Luisa Josefina Hernández, Esto no es Dinamarca, de Edgar Chías; Edipo, nadie es ateo, escrita y dirigida por David Gaytán y A ocho columnas, de Salvador Novo.

 

POR JUAN HERNÁNDEZ

 

 

Lo bueno

 

1. Desazón, de Víctor Hugo Rascón Banda, con la dirección de José Caballero, las actuaciones de Julieta Egurrola, Angelina Peláez y Luisa Huerta, producción de la Compañía Nacional de Teatro. Entrañable obra del dramaturgo chihuahuense sobre la tragedia que afrontan tres personajes femeninos: una guerrillera asimilada a la cultura rarámuri para esconderse de la persecución en el periodo de la guerra sucia en México; la menonita Maria Müller, rechazada por su comunidad tras romper con reglas de su cultura para sobrevivir; y la maestra rural víctima de violencia intrafamiliar que debe hacer justicia por propia mano. Todo ocurre en la evocación agreste de la Sierra Tarahumara.

 

2. Los grandes muertos, de Luisa Josefina Hernández, remontaje de la Compañía Nacional de Teatro. Con la dirección de José Caballero la monumental obra de la dramaturga mexicana es llevada a escena en seis puestas que van contando una historia que apela a la memoria histórica y remonta a la intimidad de personajes entrañables cuyas vidas trascurren entre épocas gloriosas, de derrumbe y tragedia. Un hito en la historia del teatro mexicano resuelto con gran calidad artística y permite apreciar el talento de una de las grandes figuras de la literatura dramática del país. Se presentó en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, en junio y julio.

 

3. Esto no es Dinamarca, una corrosiva obra de Edgar Chías, dirigida por David Jiménez Sánchez, con la compañía Ocho Metros Cúbicos. Adaptación de Hamlet, de William Shakespeare, que detona en un sofisticado posicionamiento crítico frente al poder, el derrumbe del humanismo y la denuncia sofisticada de la corrupción contemporánea de México, entre otros asuntos, a partir de una puesta en escena en la que los actores son colocados en una posición incómoda para explorar movimientos de equilibrista en la enunciación del texto y la encarnación de la verdad escénica en los personajes. La obra se presentó en mayo, en el Teatro Benito Juárez del Sistema de Teatros de la Ciudad de México.

 

4. Edipo, nadie es ateo, escrita y dirigida por David Gaytán, presentada en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario en agosto. Una revisitación del mito de Edipo para poner sobre la mesa preguntas filosóficas y políticas en relación con el ejercicio de la verdad, el destino y la toma de decisiones como un asunto que identifica a la naturaleza humana. La puesta en escena es de suyo un montaje que experimenta con el espacio, para hacer la alegoría sobre el pueblo y sus gobernantes, en cuya relación subyace una lúcida lectura en argumentación dialógica sobre la fe.

 

5. A ocho columnas, de Salvador Novo, dirigida por Fernando Bonilla, con las actuaciones de Luis Miguel Lombana, Sophie Alexander Katz, Alondra Hidalgo, Pedro de Tavira, José Carriedo y Arnoldo Picazzo, se presentó en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque en septiembre. Una puesta en escena que recupera la escritura dramática de Salvador Novo, con una obra ubicada en la época de los 50 sobre las relaciones entre el poder político y la manipulación de la información. El montaje de Bonilla realiza un montaje de época sin dejar de hacer guiños a la contemporaneidad mexicana, con un equipo de actores eficaces en la gran tarea de generar la verdad orgánica del teatro.

 

 

Lo malo

 

1. Cuarteto de una pasión, escrita, dirigida y producida por Salvador Garcini, con las actuaciones de Olivia Collins, Gema Garoa, Fernanda Vizzuet y Alex Sirvent, se escenificó en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque en enero. Las deficiencias en la hechura teatral fueron evidentes y el montaje no pudo salir del cliché argumentativo de un texto dramático fútil, amen de la ausencia de una construcción sólida de personajes y la propuesta escénica viciada por el lenguaje televisivo. La obra causó polémica entre el gremio teatral mexicano que cuestionó el criterio para programar una obra con estas características en un espacio identificado por recibir propuestas arriesgadas y experimentales.

 

2. Destiempo, de Daniel de la O, dirigida por Juan Carrillo, con las actuaciones de Horacio F. Lazo, Paulina Soto y Homero Fernández Segura, realizada en abril en el Teatro El Milagro. Una puesta en escena que no consiguió estar a la altura de la propuesta de De la O, cuyo texto tiene como base la concepción cuántica del tiempo para hacer una reflexión sobre el encuentro del ser humano con un destino inevitable. Las actuaciones débiles para generar verdad acompañaron la debacle de la proposición escénica del director.

 

3. Tarde para arrepentirse, adaptación de la obra Arte de la francesa Jasmina Reza realizada por Alan Blasco, dirigida por él mismo, con las actuaciones de Estefanía Ahumada, Ana Corti y Anahí Dávila, en el Teatro La Capilla en julio. La versión mexicana da al traste con dos temas esenciales en la pieza original: la discusión en torno a la legitimación del arte, y la desnudez de una larga amistad que culmina en la demostración de la ira, los resentimientos y la envidia.

 

4. Luzia, con el Cirque du Soleil. Obra circense para difundir valores de la cultura mexicana por el mundo e incrementar la afluencia de turistas a México. El espectáculo en el que el gobierno mexicano invirtió 44.7 millones de dólares quedó en deuda con su objetivo primordial. Si bien el trabajo de la compañía canadiense es de indudable calidad efectista, el desarrollo en relación con la estética de lo mexicano no pudo evitar refrendar los estereotipos más explotados de la cultura nacional.

 

5. Te veré el año que viene, de Bernard Slade, traducida por Oz de la Ro, dirección de José Razo, con las actuaciones de Jimena Merodio y Oz de la Ro. Una comedia romántica, reconocida en su versión original en Broadway y llevada al cine, es en la propuesta mexicana una obra con grandes carencias en la dirección, la actuación y el desarrollo pertinente de una historia con importantes posibilidades dramáticas. Un trabajo del teatro amateur.

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