Trumpbúmerang

Ene 20 • destacamos, principales, Reflexiones • 3700 Views • No hay comentarios en Trumpbúmerang

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La poeta y novelista mexicana, avecindada en Nueva York, reflexiona sobre la llegada de Donald Trump al poder y las consecuencias que el “agente naranja”, como lo nombra, ha tenido sobre la causa feminista

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POR CARMEN BOULLOSA

Con tal de no votar por una mujer brillante y ya no joven —y para colmo con una hija sana y vital, punto mayor en su contra—, un buen número de estadounidenses fue a las urnas para elegir a un hombre ignorante y mediocre (hombre es mucho decir), un fanfarrón ridículo y mediático, que había encontrado cómo salir de repetidas bancarrotas haciendo alianzas con dinero que buscaba acomodo en bienes raíces. Esos ciudadanos prefirieron a un forajido inculto y desagradable, cuyo padre tuvo entre otros negocios exitosos burdeles, contra una mujer culta, política, con larga experiencia, y brillante.

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Lo de los burdeles del padre, por cierto, son su menor desbarate. Él ha cambiado el formato haciéndolos concursos de belleza de talla internacional. Una vergüenza de persona.

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Y ganó, aunque usted no lo crea, aunque sea ya a estas alturas cosa redicha. Las reacciones no se hicieron esperar: el pillo salió al ruedo exhibiendo su carácter misógino, racista y clasista, y se hizo pública una grabación donde se vanagloriaba de sus abusos sexuales. Ya elegido, actuaría con prepotencia y rencor: nunca había tenido lo que él deseaba y vendía, una verdadera aceptación de los selectivos neoyorquinos. Se sabía tocado con la intuición de una hebra que tenía múltiples seguidores, y la expandiría como a un buen hilo en varias a seguir, contra los inmigrantes, contra los desposeídos, contra la prensa, y, por supuesto, contra los derechos de las mujeres.

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Su odio, racismo y misoginia, sus alianzas y sus colaboradores producirían, entre otras, un cóctel MolotovTrump con todo y chispa. Ha estallado en varias formas. La que he tomado hoy es una llamarada luminosa y atractiva: el movimiento de alcance universal “Me too”. De lado norte del Río Bravo, el “Me too” iluminó donde brillan las estrellas, y digo literal “estrellas”.

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Dirán que fue tardío, porque hace cuánto cada pocos minutos una mujer —muchas veces una niña— es violada, lastimada, toqueteada por un hombre mayor que ella que representa la autoridad y/o lo autorizado, lo querido por todos.

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Cierto que el “Me-Too” ha sido tardío, pero llegó. Nos lo reventó el coctel MolotovTrump.

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Para bien, las mujeres expusieron sus secretos privados: una de tres ha sufrido alguna forma de abuso sexual, opaca verdad universal que salió a la luz apresurada por un Gran Imbécil.

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¿Y entonces? ¿Algo le debemos a Trump? ¡Ja! Las cosas no están fáciles. El personaje levanta olas como él, perversas. Ante el movimiento vertiginoso de las mujeres, las alianzas trumpianas pararon orejas. El Gran Enemigo, misógino, conservador, defensor de que sólo un 1% se agandalle todas las riquezas colectivas (y para el cual el Sr. Trump es sólo una pantalla distractora), el gran frente contra el futuro de las mayorías, el enemigo de la Tierra, el negacionista del calentamiento global, alistó puntual su química perversa y puritanilla, con su raíz bien plantada en la misoginia. Hará cuanto está en sus manos para hacer de la moción positiva de las mujeres un búmerang: comprendió tenía en sus manos una gran oportunidad. Que era el momento. Si nada resultaría de las acusaciones de abuso sexual contra el Agente Naranja porque ¿cómo acusar de algo de lo que él se vanagloria?, en cambio el acuso de un acoso (o conducta impropia) es un arma filosa contra sus enemigos liberales. Había que usar el momento para podar, cortar lo más. ¡Deliciosa venganza de los míseros! Se han lanzado al ataque.

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Por suerte, en una vamos mejor México, aunque aún menor repercusión: el movimiento “Ropa sucia”, que empezó en 2015, brilla con genial acierto (https://ropitasucia.tumblr.com). Esperemos se expanda y replique porque nos urge que, como decía la poeta Susana Chávez (asesinada), “Ni una más”.
Bajo el trumpismo, ¿se reducirán las niñas violadas, las humilladas, los abusos de los jefes a sus empleadas? Parece que esto último es más que una posibilidad, a pesar del mediocre Agente Naranja.

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FOTO: “Are you listen to me?” Donald Trump, entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, observa una máscara de él mismo durante un acto de campaña en Florida. /REUTERS

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