Beethoven 250, el damnificado del Covid

Mar 28 • destacamos, Miradas, Música, principales • 2366 Views • No hay comentarios en Beethoven 250, el damnificado del Covid

 

Ante el momento crítico por la pandemia mundial, los acervos digitales de la música se tornan relevantes ante la parálisis de eventos masivos en vivo

 

POR IVÁN MARTÍNEZ

Si usted ha seguido este espacio, sabrá que el proyecto de la UNAM para festejar los 250 años del natalicio de Beethoven comisionando a nueve compositores mexicanos nueve obras para preludiar sus nueve sinfonías, que serían presentadas durante todo el año, me pareció uno magnífico y pertinente. Dialogar con el genio desde el presente.

 

Así, de la primera temporada de la Filarmónica de la UNAM me interesaban los estrenos de Cristina García Islas, del que no pude hablar por la actitud del director de la orquesta, Massimo Quarta, al hacer un estreno sin ensayo, el de Francisco Cortés -en el último concierto antes de la contingencia- y el que seguiría de Rodrigo Valdez-Hermoso.

 

Cancelado el de Valdez-Hermoso, escuché todavía gracias a la transmisión por televisión, el domingo 15 de marzo, el de Francisco Cortés en un programa dirigido por el ex titular de la orquesta Jan Latham-Koenig, a quien se aprovechó por su visita de trabajo a la Compañía Nacional de Ópera ante la indisposición de Quarta para viajar a México.

 

La calidad de las transmisiones de la OFUNAM no es todavía la mejor, pero algo pude reconocer: Albor, que toma la Primera de Beethoven como homenaje, no es la mejor pieza de Cortés. Pero su problema no es técnico ni artístico. Así como hay piezas a las que hace falta “edición”, que de tan largas y sin sustento resultan repetitivas o vacuas, el problema de Albor es el opuesto, su cortísima duración (al repensar en la de Garcia-Islas, creo que ocurre lo mismo -ya la escucharemos en un futuro bien tocada- y me temo que así será en las siguientes del proyecto). Cinco minutos es muy poco para las ideas que alcanza a dilucidar su compositor.

 

Se trata de un fecundo, esplendoroso crescendo espectral que nace no de la primera luz, sino de la total obscuridad anterior con sutiles citas al motivo principal del primer movimiento de la sinfonía beethoveniana (a la que cada vez recurre menos sutil), que va caminando poco a poco a la luz, destellante y punzante de su energía sonora. Cada vez a más, con momentos quizá demasiado enérgicos que me hacen pensar que, en manos de directores menos capacitados, será una pieza difícil de controlar, en la que el incesante ritmo con que crece puede llegar a niveles aquellos donde el clímax, que aquí resultó gustoso, orgiástico, se puede tornar violento. Es bueno que haya quedado como referencia a esta pieza llena de ángulos y texturas, el orden de Latham-Koenig. Lo sería también, sugiero, que Cortés la retrabajara en un formato mayor.

 

Latham-Koenig hizo enseguida la Primera sinfonía, en Do, op. 21. Nuevamente escuché música ordenada y correcta: no es ese paraíso de concepto orquestal al que la llevó semanas atrás Iván López Reynoso, pero tampoco el desorden que provoca su titular. Su lectura fue un poco quizá lenta, pero no de sensaciones que se volvieran aletargadas, sino más bien poco juveniles. Alcancé a percibir una falta de transparencia que puede deberse por un lado a esas articulaciones menos incisivas en las que repercute la menor velocidad, pero también a la falta de claridad en la manera en que llega el sonido a la televisión. A pesar de ello, encontré particularmente elegante su segundo movimiento.

 

El programa original incluía El mandarín milagroso de Bartok, pieza de lucimiento particular para varios instrumentos y para el director en turno. Trascendió que al cancelar y para evitar que otro más se luciera, Quarta exigió que quien fuera el director huésped presentara otra obra. Se colocó así la suite de Hamlet, de Shostakovich.

 

Evidentemente no hay todavía una nueva fecha para el estreno de Valdez-Hermoso (Antiheroica), y -cancelado por ahora todo hasta el 20 de abril- permanece en incertidumbre el de Alejandra Odgers el sábado 25. Permítame recomendarle estar al pendiente para escuchar en octubre y noviembre los de Víctor Ibarra (homenaje a la Séptima) y Ana Lara (en respuesta a la Octava).

 

Ya entrados en recomendaciones y que no pudimos escuchar la Tercera, a la que ya se disponía Rodrigo Sierra-Moncayo como sustituto de Quarta, permítame sugerir también el ejercicio de escuchar nueva música, distintas versiones o grupos a los que la cuarentena nos permite conocer con mayor facilidad que antes:

 

 

Las organizaciones mexicanas que se han unido a los streamings para paliar el aislamiento son: el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras, que diario posteará algún concierto-performance de su archivo en su página web; la Sinfónica de Xalapa, que hará lo mismo con conciertos anteriores de temporada; y el crítico y conferencista Gerardo Kleinburg -quizá el más hábil comunicador musical de México-, quien ofrecerá charlas desde su proyecto Hablemos de Ópera.

 

 

Si usted prefiere la ópera sobre la música sinfónica, aproveche las transmisiones diarias que está haciendo la Ópera Estatal de Viena, frente a las que hace, por ejemplo, el Met de Nueva York, que tenemos “siempre” en el Auditorio. Misma calidad, diferentes acercamientos estéticos y, hablando de sus orquestas, de tradición sonora. Y si, como yo, opta por la música de cámara, además de la Chamber Music Society de Lincoln Center, los recitales diarios que hacen los músicos de la Budapest Festival Orchestra, uno de los más destacados ensambles del mundo y del que poco sabemos de este lado del Atlántico.

 

Para revisitar las sinfonías de Beethoven que no pudimos escuchar en vivo: dos versiones distintas. De la Primera, la transcripción para piano solo de Liszt en manos de Earl Wild (Ivory). De la Tercera, la preparada para cuarteto de piano, violín, viola y chelo por Ferdinand Ries (autorizada por Beethoven) con el Mozart Piano Quartet (DG Scene).

 

FOTO: Retrato de Beethoven, guardando su sana distancia, hacia 1804. Obra de Willibrord Joseph Mähler. / Museo de Viena

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