El humor y la fuerza de narrar

Jun 1 • Lecturas, Miradas • 1484 Views • No hay comentarios en El humor y la fuerza de narrar

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Los seis cuentos de Días de Whisky malo tienen la marca imborrable de la violencia en la pluma de un agudo observador

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POR LUIS GUILLERMO IBARRA

En ocasiones, un hecho violento direcciona las inquietudes creativas de un escritor. A Truman Capote le ocurrió con el crimen de una familia de Kansas en 1959. El sonado caso culminó, después de una investigación de campo y la perfecta construcción de una trama, con la novela A sangre fría (1966). Así es como el horror de la nota roja que se ha transformado en una obra de arte, ha dado infinidad de ejemplos en la historia moderna de la literatura. La novela policiaca, por ejemplo, ha señalado todas las llagas sociales y el mundo de corrupción que envuelven el ritmo de la vida. En México, este camino sigue, más envilecido que nunca, con asesinatos de mayor alcance y en mayor cantidad. Hay una enorme impunidad, un teatro de la realidad que duele y está frente al artista.

 

En el cuento “La reina de los Hielos en Maclovio Herrera”, incluido en el libro Dispárenme como a Blancornelas (2016) del periodista y escritor regiomontano radicado en Tijuana Daniel Salinas Basave (1974), el personaje de Ellinor Axelsson, “la reina de la novela negra escandinava”, asiste al evento de la Semana Negra en Maclovio Herrera. La escandinava es la carta mayor del festival de narradores en la provincia. El narrador de esta historia le muestra el mundo violento de Ciudad Juárez. Después de la experiencia, la renombrada escritora siente que no es nada lo que se representa en sus novelas comparado con lo que se vive en la ciudad fronteriza. Ellinor explica a su buen Virgilio: “Suecia ha cambiado. Ya no es el paraíso social-demócrata y pacífico en el que crecieron mis padres. Ahora las mafias rusas, estonias, ucranias y moldavas hacen de las suyas y las calles de las ciudades se han vuelto inseguras, pero nunca hemos vivido un apocalipsis como el de ciudad Juárez”.

 

Un testigo que ha elaborado un valioso testimonio de los sucesos violentos y de la corrupción de los gobiernos del norte de México es Daniel Salinas Basave. Alguna vez Ernest Hemingway recomendó el periodismo como una herramienta formativa del escritor la que, no obstante, era sumamente necesario abandonarla a tiempo. Basave desdeñó la segunda parte del consejo del maestro de la narrativa norteamericana, de tal forma que las dos actividades las ha ejercido con una enorme pasión, al grado que la temática del periodismo la ha hecho suya en más de una de sus obras literarios.

 

Basave ha confesado que llegó tarde a la literatura, pero su experiencia en la prensa le permitió captar de una manera muy singular el infierno de una ciudad como Tijuana y construir una narrativa con una fuerte intensidad y elementos de denuncia. Esto lo identificamos claramente en su novela Vientos de Santa Ana (2016), en la que recupera el caso del asesinato de columnista Hilario El Gato Barba. Se trata, para el escritor, de “un alma que no tiene descanso, que grita desde el inframundo porque lleva más de un cuarto de siglo inculpando a su asesino”, en medio de un mundo en el cual “los muertos dejaron de ser noticia para convertirse en relleno”.

 

Desde hace unos meses ha empezado a circular en Colombia Días de Whisky malo, un libro de cuentos ganador del Premio Gilberto Owen, publicado en su primera edición por la Universidad Autónoma de Nuevo León en el 2016, con el que posteriormente llegaría a las finales del Premio internacional de Cuento Gabriel García Márquez, convocado por el país que ahora lo descubre y lo lee con satisfacción en su nueva edición Planeta/Tusquets.

 

Se trata de seis cuentos claramente ubicados en las más variadas geografías –Tijuana, Tecate, Ecatepec, Estados Unidos, Kazajistán–, relacionados por un estilo, una extensión, un ritmo y un ímpetu humorístico de grandes alcances. En ellos el escritor pulsa los objetos, desentraña los misterios y la intensidad de las vidas más absurdas y anodinas, sin olvidar la crítica del minucioso observador de las conductas sociales.

 

En el cuento “Saurio sangrante”, la anécdota del tatuaje de un saurio, que será partido en dos a raíz de la mutilación de una pierna, desencadena una divertida y corrosiva historia. El personaje de este relato recuerda los desechos de una vida en Ecatepec, la neutralidad corrosiva de la rutina matrimonial, observa, además, el mundo de las clases arrojadas a un status económico de mayor marginalidad, la vida sentimental colgada en las argollas de los gustos populares, sin dejar de lado la representación de las conductas sonámbulas alrededor de la tecnología y las redes sociales.

 

Como en sus anteriores libros, el tema de la violencia vuelve a ser una marca imborrable ya que, en otro de sus relatos, la aparición de una corona de muerto en la puerta de la casa de un juez sirve para abrir todo el panorama de un mundo repleto de ejecuciones, desvelos, levantados, el exterminio de cualquier posibilidad de pacificar una región o de aplicar una pizca de ley.

 

De esta manera vemos que Salinas Basave se instaura con libertad en el poder de su forma de hacer narrativa. Es decir, los instrumentos del periodismo y la ficción, el conocimiento y la capacidad para construir regiones imaginarias, le permite ampliar el ejercicio creativo a otras latitudes. Con él tenemos la prueba contundente de que la literatura aún puede echar raíces y generar atmósferas particulares de muchas culturas del territorio humano, lejanas al mundo de origen del escritor.

 

Ejemplo de esta última forma de hacer literatura, la vemos claramente en su cuento “Infortunios de un ovejero Kazajo” o en el cuento del que se ha tomado el título del libro. En el primer caso el escritor toma como punto de partida la ciudad de Kazajistán. Nos presenta el mundo del futbol, las peripecias de sus rituales más disparatados, el fanatismo de una cultura lejana, el dinamismo de un deporte que llena la vida de los individuos y de la sociedad. En el siguiente relato se traslada a Estados Unidos para desarrollar una historia de amor marginal, repleta de sexo, sueños de estrellato, leñadores, música de rock, country y alcohol. Con esto se muestra que esta obra es el resultado de la experiencia de un testigo de un país al borde del desastre, de alguien al tanto de la organización caótica del mundo en el siglo XXI, además, de la capacidad de crear una escritura viajera que localiza conflictos humanos de cualquier región del mundo.

 

Construir una atmósfera y una región literaria implica un minucioso conocimiento de la cultura y el lenguaje, pero alguien que llega a realizarlo por medio de los complejos mecanismos del humor, ha instituido una manera original de ver ese mundo que ha creado y, por supuesto, de hacer literatura. Salinas Basave es un escritor que lo logra con creces. Como en los dos ejemplos anteriores, este rasgo también se manifiesta en el cuento “Ella es Nabokoviana”, en el que el director del Instituto Tecatense de Arte y Cultura se enamora de Lila Azam, una escritora de origen iraní, a la que considera “la creadora literaria más bella de la historia, la más hermosa entre las vivas y entre las muertas”. En medio de las divertidas peripecias que realiza el personaje de dicha historia para traer a la escritora a la tierra de la provincia mexicana, el escritor subraya en esta historia la enorme frivolidad, inutilidad e ignorancia de la burocracia cultural.

 

Salinas Basave es un magnifico y original heredero del cuento clásico largo, un cuento de aliento que crece, agregando nuevas anécdotas a la historia, pero que sabe manejarse en un punto fijo, manteniendo la unidad deseada que exige el género. En sus cuentos no se gana por un rotundo Nocaut, como sugería Julio Cortázar, sin embargo, nadie puede negar que todos esos elementos que utiliza y se expanden en cada una de sus historias, mantienen una relación coherente y en movimiento que seduce al lector.

 

Salinas Basave construye un universo narrativo que nace del poder imaginativo y humorístico con el que observa las cosas más triviales. Esto le permite llegar hasta las situaciones más complejas y absurdas de la realidad humana. Ésta es una capacidad que sólo la hace posible el apasionado arte de narrar y el vigoroso dominio de una prosa que enciende sus ánimos y provoca mayor interés a medida que avanza.

 

FOTO: Daniel Salinas Basave, Días de whisky malo, Planeta-Tusquets, 2017, 243 pp. / Especial

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