El arte ritual de Lysette Yoselevitz

Mar 15 • destacamos, Miradas, principales, Visiones • 4358 Views • No hay comentarios en El arte ritual de Lysette Yoselevitz

POR ANTONIO ESPINOZA

 

Fue un auténtico ritual. Sucedió en el año 2008. Lysette Yoselevitz realizó el performance Cortezas afuera del Centro Médico Nacional Siglo XXI, en la ciudad de México. Años antes había fallecido en ese lugar el padre de la artista. Como se puede ver en el video respectivo, en el que la imagen se concentra en planos muy cercanos, Lysette se colocó dentro de una gran vasija con agua limpia, para después pelar betabeles (ingredientes del borsch, una sopa judía) y manipular hilo rojo (de fuerte carga simbólica también en la tradición judía). En palabras de la artista: “Cortezas es una acción performativa que me permitió cuestionar a una sociedad en la que se tolera la ignorancia, el abuso de poder, la injusticia y la impunidad. Fue una protesta individual adherida al cuerpo social y motivada por la necesidad de confrontar mis emociones en el lugar en el que mi papá pasó sus últimos días. Fue exteriorizar mi experiencia interior en un espacio publico: introducir en la escena urbana un acto de dolor, de resignación y de catarsis en busca de generar un sentimiento de paz y de resignación”.

 

Lysette Yoselevitz (ciudad de México, 1973) se empezó a formar como artista en nuestro país, al asistir a talleres libres de dibujo, pintura y escultura en la Academia de San Carlos (1995) y al cursar algunas materias libres en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad de Guanajuato (1997). Sin embargo, la parte fuerte de su formación artística fue en Canadá, país donde se estableció en el año 2003. En 2006 obtuvo la Beca Esther Katz para realizar estudios en el Centre Saidye Bronfman, en la ciudad de Montreal.

 

Posteriormente, obtuvo la licenciatura en artes visuales y mediáticas en la Universidad de Quebec, también en Montreal. Actualmente cursa la maestría en la misma carrera. En todo ese tiempo se ha hecho acreedora a más premios y distinciones. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas y a la fecha ha realizado nueve exposiciones individuales tanto en México como en otros países.

 

En 2011 Lysette Yoselevitz presentó la exposición Cicatrices, en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, gracias al apoyo del Consejo de Artes y Letras de Quebec. La muestra estuvo integrada por un video, 24 imágenes digitales montadas sobre cajas de luz y seis impresiones litográficas de gran formato. El tema de la exposición fue el dolor humano como experiencia a un tiempo personal y universal. En el video (filmado en formato HD y en blanco y negro), Lysette aparece en una acción performativa en la que escribe sobre su cuerpo desnudo palabras —en español y en francés— referentes a la experiencia del luto, al sentimiento profundo de la pérdida. Posteriormente, la artista lava con agua (símbolo de vida, purificación y regeneración) las palabras, dejando apenas algunos rastros de tinta sobre su piel. Fue un acto catártico en el que la autora se liberó metafóricamente de sus penas. El dolor es una experiencia traumática que, paradójicamente, también es una experiencia constructiva de la existencia.

 

Lysette Yoselevitz practica un tipo de performance que por su naturaleza íntima puede considerarse ritualista. En realidad, la idea del ritual está presente en toda su obra. Lysette es una artista multidisciplinaria que trabaja con distintos medios y soportes. Su práctica artística incluye la pintura, el dibujo, la escultura, el grabado, la impresión digital, el performance y el video. Ella afirma, con justa razón, que en su quehacer creativo se refleja su identidad como mexicana, su pertenencia religiosa católica y judía, su condición de emigrante y de mujer y su nueva cultura “canado-quebequense”. Cargando este rico bagaje cultural, en su país de adopción Lysette ha creado una obra intimista, que oscila entre la figuración y la abstracción, en la que nos habla del dolor, el desarraigo, la fragilidad, el luto, la melancolía, la nostalgia, la pérdida, el sufrimiento; una obra cargada de elementos autobiográficos, referencias literarias y símbolos de todo tipo.

 

Lysette Yoselevitz me ha comentado recientemente su intención de hacer del video una “obra de arte total”. Como es bien sabido, el término Gesamtkunstwerk, acuñado por el músico alemán Richard Wagner (1813-1883), se refería originalmente a un tipo de obra que pretendía integrar la música, el teatro y otras artes. En los últimos años, diversas manifestaciones artísticas, señaladamente las audiovisuales, han reivindicado el nombre de “obras de arte total”. Esta es la idea de Lysette: que los videos de sus acciones performativas lo incluyan todo, que sean la culminación de un proceso que inició con lo propiamente manual. Si ya sacó al dibujo del papel, ahora quiere darle “movimiento” a la pintura. La idea no es nada descabellada y en este momento me viene a la mente la imagen de su videoperformance: Contenedor (2009). Ahí aparece la artista, sentada y acongojada, conteniendo sus emociones en lugar de liberarlas. El tratamiento “pictórico” y yo diría que hasta “fotográfico” de la obra es notable. Afirma la autora: “Para mí el video sirve para darle vida a un objeto estático y así dotarlo de una sensibilidad que normalmente es difícil lograr en otro medio”.

 

Además de trabajar diario en su obra y de cursar una maestría, Lysette Yoselevitz se da tiempo para realizar otras actividades. Próximamente, organizará la exposición: El arte impreso: diversidad e hibridación, que incluirá obra de diez artistas canadienses. La muestra está programada para inaugurarse el 11 de diciembre en el Museo Nacional de la Estampa, en la ciudad de México.

 

 

*Fotografía: “Cortezas”, 2008/CORTESÍA DE LYSETTE YOSELEVITZ

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