El libro del conocer

Mar 5 • Lecturas, Miradas • 1814 Views • No hay comentarios en El libro del conocer

POR JORGE ORTEGA

 

Frente a la secularización de la poesía moderna entendida como la proliferación de los asuntos mundanos o relativos a las preocupaciones del hombre público y su espacio de acción por excelencia, la ciudad, la poesía de resonancia mística ha visto todavía más acentuada su eventual rareza, sin olvidar por supuesto el prestigio selectivo que ha recaudado al paso de las centurias. Si bien no constituye una novedad, sí padece de entrada hoy en día cierta marginalidad en el concierto de las cuestiones de sesgo carnavalesco, lúdico y recreativo que mayor ruido parecen producir en la poesía mexicana actual. No obstante, el reciente estudio La palabra inspirada. Mística y poesía en México y América Latina (Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM, México, 2014), editado por la doctora Margarita León Vega, abona expectativa y dignidad al género.

 

Así, la excepción a la regla que encarna la poesía mística encendería su primer foco de interés, tal como atañe a Liber Scivias, de Claudia Posadas (1970), rótulo que abreva en el de una de las obras centrales de la monja y sabia del Medievo alemán Hildegarda de Bingen, la Sibila del Rin. Y es que por su tenaz apuesta de búsqueda en solitario, la poesía mística representa sin duda una prueba de autenticidad del decir poético en la medida que implica no sólo la radical asunción de un proyecto de escritura a contracorriente sino también la adhesión a una espiritualidad claramente definida.

 

Sembrado de referencias a la doctrina cátara y la alquimia, encriptado con señales históricas y vocablos ceremoniales que evocan a un tiempo el trágico desenlace de la cruzada albigense y los rituales del gnosticismo, Liber Scivias ofrece tanto una aproximación a los misterios de los modos litúrgicos cifrados por una presunta simbología herética como un periplo del alma por las tres vías de experiencia mística, a saber la purgativa, iluminativa y unitiva. Se trata de hecho de la misma disposición tripartita del volumen, cuyo orden progresivo, sencillo en apariencia, atesora, a juicio de Hernán Lara Zavala recogido en el prólogo, “un texto ambicioso y complejo por donde se le vea: desde el título, la extensión de los poemas, su concatenación, la complejidad de los versos hasta la densidad temática de sus contenidos”.

 

Porque más allá de los registros culturales y el seguimiento del legado teológico de los llamados Buenos Hombres del Languedoc, Claudia Posadas hace de este bagaje un punto de partida, un marco teórico y un horizonte para ahondar en la memoria personal y explorar (¿o encarar?) las zonas oscuras de la propia psique, en concreto los pozos de la rabia, el temor y la melancolía, demonios de la condición humana. Mediante una imbricada narrativa que conjuga los hitos de la infancia y las revelaciones de la madurez con la tradición hermética y la heterodoxia religiosa del Mediterráneo, la autora expía los fantasmas que pueblan su imaginario primordial, la mitología de la niñez, en pos del alba redentora.

 

Una de las singularidades de Liber Scivias descansa en su prosodia. Prevalecen los versos largos que sugieren la catártica distensión, el treno o la salmodia, una combinación de matices emocionales que contribuyen a sensibilizar el discurso místico sin desviarlo de su naturaleza visionaria: “Pero también me pertenecía aquel reino en el que alguna vez la blancura de un rosal / se desprendió de su más bella flor espirilada como una ofrenda concedida a mi contemplación”. A la par de esta frondosidad de cadencias y figuraciones habría que destacar una sintaxis aforística en la que destellan las gemas de una lucidez de inspiración panteísta: “El ave del significado es una ráfaga sin forma”, o, “El silencio vibra en la ondulación del agua”.

 

Por lo demás, Claudia Posadas incorpora en las páginas finales un apéndice entre informativo y reflexivo sobre las ya mencionadas fuentes y motivaciones que subyacen en Liber Scivias, lo que viene a brindarle un contexto no solicitado pero, en cambio, oportuno para reconsiderar los poemas bajo una luz adicional. Y no debe omitirse la bibliografía igualmente adosada a la adenda y que sirve de tablero de orientación en la materia occitana para futuras pesquisas del lector curioso, pues estamos ante un verdadero palimpsesto de vestigios y latidos, de íntimas correspondencias por encima de las épocas y las distancias. No en vano Angelina Muñiz-Huberman ha identificado aquí el poder de la unidad, el magnetismo del sentido de filiación hacia otras latitudes, por lo que para ella Liber Scivias supone en realidad “un poema rebelde, inquietante, en términos zambranianos: en el delirio, y portador de luces que desde el pasado nos alumbran aún”.

 

*FOTO: Liber Scivias, Claudia Posadas, Textos de Difusión Cultural /UNAM México, 2015, 180 pp/ Especial.

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