El tiempo se detiene: del amor y la guerra

Abr 4 • Escenarios, Miradas • 2341 Views • No hay comentarios en El tiempo se detiene: del amor y la guerra

 

POR JUAN HERNÁNDEZ

 

 

 

El tiempo se detiene (Time stands still), de Donald Margulies (Brooklyn, NY, 1954), dirigida por Benjamín Cann, con las actuaciones de Karina Gidi, Alejandro Calva, Rodrigo Murray y Cassandra Sánchez Navarro, se estrenó hace unas semanas en el Teatro Helénico. Se trata de una obra sobre el amor. Una relación privada enfrentada al drama público en el mundo contemporáneo: la guerra, la tragedia, la destrucción, el hambre y la miseria.

 

Los personajes, un periodista y una fotógrafa destacados en zona de combate, registran, en crónicas e imágenes, el horror de una guerra que poco a poco merma sus espíritus. La relación amorosa se desarrolla en el campo de batalla y se convierte, igualmente, en una lucha entre las aspiraciones íntimas y emocionales de la pareja, y el compromiso ético y moral que debe asumir frente a lo que ocurre en el mundo.

 

La obra de Margulies —nominada a los Premios Tony como mejor obra en el 2010—, maneja un lenguaje claro y contundente. No hay rebuscamientos discursivos ni dramáticos. La puesta en escena que de ella hace Benjamin Cann respeta el tono realista del texto, ofreciendo una veracidad impecable.

 

La historia es la de una pareja: el periodista James Dodd (Alejandro Calva) y la fotógrafa Sarah Goodwin (Karina Gidi). La trama inicia cuando los personajes regresan a Nueva York, luego de que ella ha sido víctima —mientras realizaba su trabajo en zona de guerra— en un bombardeo. El suceso será punto de quiebre dramático, pues plantea en ambos personajes la posibilidad de un reacomodo de sus vidas. Y así ocurre hasta que la crisis de conciencia de la fotógrafa fractura la relación amorosa.

 

Resulta gozoso ver en escena a Karina Gidi, intérprete de talento sobresaliente y una de las personalidades más relevantes del teatro mexicano contemporáneo. En el papel de Sara Goodwin, la actriz vuelve a fascinarnos, literalmente, con su presencia escénica, la verosimilitud que otorga a su personaje, la templanza de sus emociones, y ese modo de decir el texto, remarcando la pausa entre palabras, para llenar de significados los silencios.

 

Gidi construye al personaje desde adentro, va al encuentro de la emoción en la entraña, y trasmite una historia, que no vemos en escena —la guerra propiamente dicha—, pero que gracias a su trabajo actoral se hace presente de modo contundente.

 

Disfrutable es también la presencia escénica de Alejandro Calva, experimentado actor de teatro, cabaret, televisión y cine, quien en este montaje deslumbra con el manejo de la energía. Una energía que va de la elocuencia escandalosa a la profunda intimidad. Él interpreta al ser enamorado, aquel que opta por ver en dirección opuesta al horror de la guerra.

 

Rodrigo Murray como Richard Ehrlich y Cassandra Sánchez Navarro como Mandy Bloom, son la pareja que vive en un mundo alejado de la violencia, en un ambiente de comodidad, en el cual se puede aspirar a una vida “normal”: una familia, un trabajo de oficina, vacaciones y fiestas de amigos.

 

La puesta en escena mexicana de El tiempo se detiene (Time stands still), cuenta además con la sofisticada escenografía de Gabriel Pascal. En ella advertimos la visión del arquitecto que construye el espacio para la ficción. En este caso, el creador realizó el interior de un loft clásico neoyorquino, habitado por la pareja protagónica de la obra. Un gran ventanal divide el interior del departamento, del exterior que es sugerido por un telón con la imagen del edificio contiguo de tabique rojo.

 

El espacio escénico y lumínico arropa a los actores y coadyuva a la creación de atmósferas emotivas diversas: dramáticas, trágicas, festivas y reflexivas. Un espacio que se vuelve el útero de un universo que cobra vida y cuenta una historia que exige al espectador un compromiso intelectual al mismo tiempo que emocional.

 

El tiempo se detiene refleja al mundo actual, con sus horrores y contradicciones. Finalmente, los personajes y la trama de la obra de Donald Margulies no es ajena a nosotros, quienes enfrentamos día a día las continuas historias de la destrucción de la que es capaz la especie humana, así como la luminosidad de su potencial amoroso. ¡Vaya paradoja¡

 

 

*El tiempo se detiene (Time stands still), de Donald Margulies, dirigida por Benjamín Cann, producida por Pedro Ortiz de Pinedo, escenografía e iluminación de Gabriel Pascal y vestuario de Teresa Alvarado, con las actuaciones de Alejandro Calva, Karina Gidi, Rodrigo Murray, Cassandra Sánchez Navarro se presenta en el Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn), viernes a las 19 y 21:15, sábados a las 18 y 20:30, y domingos a las 17 y 19:15 horas, hasta el 3 de mayo.

 

*Esta obra cuenta con las actuaciones de Alejandro Calva, Karina Gidi, Rodrigo Murray y Cassandra Sánchez Navarro / Foto: Cortesía Centro Cultural Helénico

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