Emerald Fennell y el femisalvajismo prometido

Mar 27 • Miradas, Pantallas • 3572 Views • No hay comentarios en Emerald Fennell y el femisalvajismo prometido

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Una joven con un pasado traumático busca vengarse de los ex compañeros universitarios que arruinaron sus proyectos

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POR JORGE AYALA BLANCO
En Hermosa venganza (Promising Young Woman, EU, 2020), mutante debut como autora total de la actriz londinense especialista en roles odiosos de 35 años Emerald Fennell (aquella Camilla Parker-Bowles de la socorrida TVserie La corona; corto previo: Cuidado cómo vas 18), la frustradaza empleada treintona de cafetería pinche que soñaba con devenir médica Cassandra Cassie (Carey Mulligan) carece patéticamente de amigas o amigos y sólo puede sostener nexos emotivos con su burlona jefa afroamericana (Laverne Cox) y con los padres hartos (Jennifer Coolidge, Clancy Brown) que ya le obsequian una maleta en su cumpleaños para quitársela de encima cuanto antes, si bien la pasmada chica lleva una vida oculta, pues por las noches corrige su desaliño para fingirse atractiva ebria perdida en los bares y ser pasto fácil de abusivos ligaborrachas a quienes dicta una intempestiva lección sádica cuyas virtudes quedan en suspenso y en elipsis, pero un fortuito reencuentro y el inicio de un reblandecedor romance a regañadientes con el gigantón excondiscípulo ahora exitoso pediatra Ryan (Bo Burnham) le remueve los traumas que originaron su infame condición actual: haber echado a perder su carrera y su vida diez años atrás por solidarizarse con su mejor amiga Nina que acabó suicidándose tras haber sufrido etilizada una gozosa violación tumultuaria por varios compañeros universitarios, y entonces nuestra trastornada Cassie acomete una dulce venganza contra los antiguos culpables, uno a uno, aunque ello le cueste su romance salvador de dignidades ligadoras vuelto basura, ya que una vieja videograbación con celular señala al inocente en apariencia Ryan como otro exviolador participante más, y le cueste además su existencia misma a esa Cassie vuelta sacrificial vehículo extremo de un expiatorio femisalvajismo prometido.

 

El femisalvajismo prometido se ceba con dientes apretados y frívolo desenfado hiriente en la consecución tragicómica de la venganza retorcida e hipercerebral de su protagonista perturbada, a quien secunda de igual a igual y con la que al final se mimetiza, involucrada y con sana distancia vindicadora y homeopática a la vez; primero, mediante la vejación de la idéntica ignominia: entregándoles borracha a unos tipos contratados ex profeso a la ahora pulcra madre otrora cómplice femenina de los violadores Madison (Alison Brie); segundo, mediante la demostración por el absurdo: haciéndole creer que ha sido secuestrada su hija fanática idiota de Instagram (Francisca Esteve) a la decana funcionaria escolar que desoyó en su momento las denuncias criminales Walker (Connie Britton); tercero, mediante la autopunición: amenazando en su guarida al hoy psicotizado defensor legal transa ya demandante de perdón debidamente devorado por sus culpas Green (Alfred Molina); cuarto, mediante el simulacro emasculador: irrumpiendo ella misma como enfermera sexual-castradora quirúrgica de regalo en la orgía de pureza machista que es la despedida de soltero del porky violador histórico está vez inmovilizado en su lecho Al Monroe (Chris Cowell), y quinto, mediante la explosiva cereza del pastel: rompiendo devastadoramente y para siempre la tranquilidad de todos a través de un telefonema general preprogramado y un implacable paquete-confesión policiaca explicando desde ultratumba las circunstancias de su posible desaparición.

 

El femisalvajismo prometido se estructura en cinco episodios-segmentos cada uno precedido por un número romano pero los últimos dos deliberada e irónica y significativamente mal escritos, el IV convertido en IIII como si aquél fuera un error producto de la instrucción dramáticamente interrumpida de la heroína, y el V con ese mismo aberrante signo IIII pero tachado en diagonal cual si resultara una ufana anotación malvada más en la libreta-cómputo interminable de los crímenes vengadores de ella, en ese thriller innombrable y orgullosamente bufo hasta el exceso autoirrisorio que hace suya una decisiva referencia sarcástico-programática al monólogo perverso puritano-misógino del reverendo errante mataniños Robert Mitchum en el film de culto La noche del cazador (Laughton 55) que disfrutan los pasivos padres impacientes de Cassie en una de sus esperas decepcionantes, y con una fotografía de convulso adefesio desafiante de Benjamin Kracun, y esa colosal utilización esquizofrénica de música preexistente e hipercodificada (Wagner, melcocha de Paris Hilton, himno jipi de Hair) que se alía a la coruscante música original de Anthony B. Willis como excipiente ferozmente lenitivo.

 

El femisalvajismo prometido lleva el género de la comedia negra a sus últimas y jocundas consecuencias feministas al hacer el retrato de una inolvidable Condesa de Montecristo moderna de la violación imperdonable, por interpósita persona, por ultraje ajeno y por sororidad reivindicadora, la perfecta vengadora al que los movimientos actuales contra el abuso, la violación y el feminicidio le vienen como anillo al dedo, pese a las ambigüedades ni edificantemente positivas ni masoquistamente negativas del personaje de Cassie, mitad seductor mitad irritante, con todas sus actitudes y reacciones histéricas, sus desfiguros de amargo gesto y maquillaje descompuestos, sus debilidades que son fortalezas afectivas pateando un tacho de basura en la calle, sus arrebatos para retomar la iniciativa y reconquistar al varón a quien ha dejado plantado y luego la ha cachado en su personalidad clandestina, sus titubeos y sus contradicciones insalvables e incluso repelentes en una fábula moderna en perpetua transformación, cual si fuera un haz de relatos aunque a partir de una situación narrativo-dramática única.

 

Y el femisalvajismo prometido culmina con las cenizas de Cassie en un tiradero entre las que mágicamente ha sobrevivido un prendedor bipartido con el nombre de Nina y la propagación del mensajeo de telefonemas que firman en forma doblemente macabra la heroína y su inextirpable amiga del alma.

 

FOTO: Hermosa venganza tiene cinco nominaciones a los Premios Oscar 2021, entre ellas Mejor dirección y Mejor guion original./ Especial

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