Kazuya Sakai y la revista Plural

Nov 26 • destacamos, principales, Reflexiones • 5144 Views • No hay comentarios en Kazuya Sakai y la revista Plural

POR JAIME PERALES CONTRERAS

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Kazuya Sakai era el pintor, el orientalista y el hombre enterado de los problemas estéticos y morales del arte contemporáneo, dijo Octavio Paz sobre él. Luego de haber estudiado en Argentina, partió a Japón en donde se especializó en historia del arte oriental. A su regreso en 1951 a Argentina, continuó su obra pictórica y fue un destacado miembro del movimiento informalista, que surgió a fines de los años cincuenta y principios de los sesenta. Fue apodado “el padre de la geometría”. Sakai conoció a Paz a través del escritor José Bianco. Después, lo invitaría a participar en Plural.

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Desde el primer número la revista Plural de Octavio Paz, apareció el nombre de Kazuya Sakai con la traducción de un fragmento de El libro del ocio de Kenko. A partir del número 2, Sakai se hizo cargo del diseño, primero con el pintor Vicente Rojo y después él solo. En el número 13 (octubre de 1972) apareció como director artístico y jefe de redacción. Desempeñó estas dos funciones hasta el número 55 (abril de 1976). Sakai a veces era traductor de clásicos orientales, otras era crítico y artista visual. También, durante las ausencias de Paz al extranjero, asumió la dirección de la revista.

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Sakai fue el autor de casi la totalidad de las portadas de la revista. (En algunos casos, hubo algunos otros ilustradores, como José Luis Cuevas o Rufino Tamayo.) Asimismo, la afición del escritor argentino-japonés por la música hizo que él escribiera diversos comentarios sobre jazz en Plural: Donald Byrd, Julian Cannonbal, William Evans, John Coltrane, Gato Barbieri, entre muchísimos otros.

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Octavio Paz leyó de Sakai su Introducción al Nô, la cual contenía la traducción de cuatro piezas del género japonés. Incluso, algunas de las apreciaciones estéticas generales entre Paz y Sakai coincidieron. Un ejemplo fue la concordancia de opiniones que ambos tuvieron sobre La historia de Gengi, como un antecedente de En busca del tiempo perdido de Proust. La historia de Gengi deLady Murasaki”, fue la primera novela escrita por una mujer de la corte japonesa que se conoció en el mundo. Esta obra, al igual que la de Proust, trató de una sociedad aristocrática en esplendor y su decadencia. En ambas surgió una preocupación por el tiempo: La historia de Gengi, según Paz y Sakai, sería En busca del tiempo perdido, escrito nueve siglos antes, ubicada en Japón y no en Francia.

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Sakai, además de este importante libro japonés, dio a conocer en lengua española a obras y autores tan diversos como Los piojos de Ryonosuke Akugatawa, El libro del ocio de Kenko, El libro de la almohada de Sei Shonagon y La mujer de la arena de Kōbō Abe, entre otras.

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Kazuya Sakai, como encargado de la parte oriental de Plural, también tradujo un bello ensayo (La estética japonesa), en el que Donald Keene trazó cuatro simples conceptos para aproximarse a las bellas artes en el Japón: sugerencia, irregularidad, simplicidad y condición perecedera.

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Además, Sakai escribió para Plural una de las primeras notas críticas en español del entonces escritor desconocido en lengua española Yukio Mishima quien había cometido seppuku en 1970, la nota criticaba la mala lectura que hizo el historiador Gore Vidal del trabajo de Mishima debido a las malas traducciones de su obra.

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Sakai, asimismo, como crítico de arte, exploró diversas vertientes de arte gráfico. Desde el interés por una exposición de arte japonés contemporáneo hecha en México, hasta la obra del pintor mexicano Vicente Rojo.

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Autor plenamente geométrico, y abstracto, Kazuya Sakai se describió a sí mismo, en un homenaje hecho en Plural al pintor japonés Ōgata Kōrin (1658-1716), por tener la influencia de Korin en su obra; como las siluetas geométricas (recortadas a la manera de los collages de Matisse), las curvas, círculos y líneas sinuosas que fluían sin principio ni fin.

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También, con motivo de una exposición de Sakai, en la galería Juan Martín en México, la revista Plural le hizo un homenaje en el que se publicó un ensayo de Jorge Alberto Manrique, el cual explicó su influencia: el action painting, el arte pop, el arte cromático y sus colores (rojos, naranjas, azules, morados, lilas, cafés, verdes (casi negros)).

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El novelista Salvador Elizondo también le dedicó un lúcido ensayo en la revista en el que habló del Sakai traductor, y del escritor de textos visuales, que tendían los delicados hilos que se entretejían, separaban, se multiplicaban, pero que nunca se confundían. Su obra para él era una urdidumbre de una misteriosa continuidad legible.

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Al igual que el escritor Gabriel Zaid, a Sakai le generaban cierta suspicacia las etiquetas universitarias. En una carta de Kazuya Sakai al novelista Juan García Ponce, le contaba a Ponce la desconfianza que le producían los títulos en las artes plásticas. Esto lo hizo al referirse a Japón en donde empezaron a surgir pintores independientes de la clase artesanal –especialmente en el campo de diseño. A ellos se les llamaba peyorativamente machenchi, pintor de la calle; es decir, aquel que carecía de estudios académicos y no tenía la categoría para servir a las clases altas y así pintar temas dignificantes:

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Qué bárbaro, ¿no? Un diploma para poder pintar, ¡te das cuenta! Uno de los males de nuestra época es que estamos produciendo muchos diplomas y pocos artistas (o escritores). Me acuerdo del asombro de Fernando (Szyszlo) cuando supo que un peruano había sacado un doctorado en pintura en Chicago; si supiera que ahora eso abunda se podría desmayar. Pintores que hacen doctorados en pintura, ¡éste es el fin del mundo[1]!

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Las colaboraciones de Sakai en el tema oriental, y el interés de Paz por la poesía japonesa y china, hizo que el diario Yomiuri del 15 de abril de 1972, reconociera la labor de la revista Plural como la única difusora de los problemas y la cultura oriental en América Latina en ese momento.

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En sus últimos años, Sakai los pasó dedicado a exponer en diversos museos del mundo, a impartir clases en la Universidad de Texas en Austin, y a sus múltiples intereses culturales.

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[1]                Carta de Kazuya Sakai a Juan García Ponce, Austin, 4 de agosto de 1986. Juan García Ponce Papers. Serie “Correspondencia”, caja 25, fólder 21. Usada con autorización de la Universidad de Princeton.

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