Mary Wollstonecraft Pionera de la igualdad de género

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A 200 años de su publicación, el libro Reivindicación de los derechos de la mujer se mantiene vigente por la violencia de género que no sólo es minimizada, sino premiada por los poderes políticos

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POR RAÚL ROJAS

Matemático
Mary Wollstonecraft (1759-1797) fue una de las luchadoras sociales más destacadas del siglo XVIII. Su libro Reivindicación de los Derechos de la Mujer y Crítica de Temas Políticos y Morales fue publicado en 1792 y es, sin duda, uno de los clásicos de la literatura feminista. A la distancia de casi dos siglos, todos los argumentos que esgrime Wollstonecraft son verdades axiomáticas. Sin embargo, hay que recordar el gran esfuerzo que representó hasta la fecha lograr la igualdad de los derechos políticos para las mujeres.

 

El libro lo escribió Wollstonecraft en Francia, a donde había viajado desde Londres para observar de cerca la Revolución Francesa. Una insurrección que proponía la Libertad, Igualdad y Fraternidad podría significar lograr precisamente eso, la igualdad de derechos para la mitad del género humano hasta entonces relegada.

 

La autora le dedicó el libro al diputado Talleyrand, quien había sido obispo de Autun. Wollstonecraft cita a Talleyrand en el prefacio, quien alguna vez afirmó: “ver a la mitad de la raza humana excluida por la otra mitad de cualquier participación en el gobierno es un fenómeno político que no puede ser explicado en base a principios abstractos”.

 

Mary Wollstonecraft advierte desde el inicio que no intentará moderar sus palabras ya que el estado del mundo la llena de “afligida indignación”. Que escribirá con la “energía de las emociones que me invaden”. Eso es quizás lo que le da gran autenticidad a su testimonio. Se puede leer de corrido como una impresionante acusación ante un tribunal frente al cual denuncia al patriarcado. Y también, de paso, al sistema aristocrático y monárquico de su país.

 

La clave para terminar con la opresión social de las mujeres es para Wollstonecraft la educación. Las mujeres reciben desde siempre una formación que perpetua su subyugación. Se les enseña a “inspirar amor” cuando más bien se les debería educar para que reciban “respeto por sus habilidades y virtudes”. La más sublime ambición es desarrollar “un carácter como ser humano”, sin tener que distinguir entre hombres y mujeres.

 

Si los filósofos de la Ilustración propusieron regresar a “primeros principios” para analizar a la sociedad, Wollstonecraft acepta el reto y ve en el raciocinio el ingrediente esencial para distinguir a los humanos del resto de los animales. Nuestra perfección se debe medir por el grado de razón, virtudes y conocimientos que podemos alcanzar. Pero entre los autores que proponen regresar a un “estado originario” para descubrir las recetas válidas para el mundo moderno, Wollstonecraft identifica a Rousseau como uno de los más perniciosos sofistas: “Rousseau se esfuerza en demostrar que todo estaba bien en el estado originario, muchos autores argumentan que todo está bien ahora. Yo proclamo que todo estará bien sólo en el futuro”. Según Wollstonecraft, cualquier parte de la sociedad basada en las diferencias de rango es una afrenta a la moralidad. Por eso aborrece a la monarquía, con sus derechos hereditarios, y también a los ejércitos profesionales basados en el despotismo de sus generales.

 

No sorprende, leyendo estas partes de su libro, que Mary Wollstonecraft hubiera sido atraída por el escritor William Godwin, uno de los precursores del anarquismo, y quien veía en la existencia del Estado una máquina de opresión social que debería ser derribada. Desgraciadamente, el matrimonio sólo duró unos meses ya que Mary Wollstonecraft murió después del parto de su hija, la después célebre Mary Shelley, autora de la conocida novela Frankenstein.

 

Más de la mitad del texto de la Reivindicación tiene que ver con la forma en la que desde la niñez se moldea la falsa identidad de las mujeres. Se les enseña a obedecer ya que los “tiranos quieren esclavos y los sensualistas quieren juguetes”. Otra vez es Rousseau quien sirve de ejemplo negativo ya que abiertamente declara que las mujeres no deben ser independientes y que la obediencia es “la gran lección que les debe ser impresa… con rigor pertinaz”. Por eso, para Wollstonecraft la independencia personal es esencial para toda mujer.

 

Wollstonecraft invoca a Dios en buena parte del libro, con la convicción de que un Dios perfecto no estaría de acuerdo con ese estado del mundo. No obstante, polemiza contra la iglesia y la Biblia ya que denuncia la creencia de que “la mujer fue creada para el hombre” a través de una de las costillas de Adán. “La mujer no es la sonaja de los hombres, creada para resonar en sus oídos cuando quieren entretenerse”. Las mujeres no son un “bello defecto de la creación”. Qué además el acceso al conocimiento haya sido el pecado original que desterró a la humanidad del Paraíso es inconcebible, si es precisamente el conocimiento lo más sublime a lo que los humanos pueden acceder.

 

El “sueño utópico” de Mary Wollstonecraft es que las mujeres sean instruidas al mismo nivel y en las mismas escuelas que los hombres. Además, habrá que subvertir la tradición engranada en las mentes de las mujeres mismas, que deberán ser educadas para la independencia. Toda su educación pasada no ha logrado sino degradarlas, incluso a aquellas con muchos recursos. Las atenciones triviales que los hombres le prestan a las mujeres representan más bien insultos por su vacuidad. Que las mujeres deban estar siempre cuidando su reputación es absurdo, ya que son los hombres los principales culpables de que esa reputación sufra. Toda la depravación de que se acusa a las mujeres “se derivan de una sola gran causa: la falta de castidad en los hombres”. El libro termina llamando a la institución de un sistema de educación nacional que pueda enaltecer a todos, niñas y niños: “Dejemos que las mujeres compartan los mismos derechos” para que puedan “elevarse a la altura de los hombres”.

 

En inglés se diría que todo esto es powerful stuff, sobre todo considerando la época en que fue escrito. Y sin embargo hay un ingrediente que está implícito, pero no desarrollado en la Reivindicación. Se trata de los derechos políticos, especialmente el derecho al voto y ser votado. Mary Wollstonecraft no escribe sobre este importante tema, aunque ya diferentes políticos lo habían abordado.

 

El Marqués de Condorcet, diputado de la Convención, ya había escrito desde 1789 un artículo abogando por el derecho al voto para las mujeres. En 1790 volvió al tema y propuso otorgarles la ciudadanía completa, ya que no hacerlo sería una violación del principio de igualdad de derechos. Condorcet señala la contradicción entre las monarquías, que basadas en la consanguineidad aceptan el reinado de las mujeres, con republicas que no les permiten votar. Un año antes de la publicación de la Reivindicación, en 1791, la dramaturga Olympe de Gouges publicó la “declaración de los Derechos de la Mujer” como respuesta a la “Declaración de los Derechos del Hombre” de 1789. En su escrito, de Gouges abogaba por la completa igualdad de género como fruto de la revolución. Por sus escritos, de Gouges fue aprendida y ejecutada durante el Terror jacobino. Sólo tres mujeres fueron enviadas a la guillotina en esa fase de la Revolución y sólo una por su obra escrita, precisamente Olympe de Gouges.

 

En 2019 arrancó la campaña “Mary on the Green” que busca recaudar fondos para erigir una estatua de Mary Wollstonecraft en Stoke Newington, en el norte de Londres, el lugar donde trabajó la escritora. El diario The Guardian aplaudió la iniciativa y llamó a Wollstonecraft la primera “sufragette”.

 

En 1928 el Parlamento británico le confirió el completo derecho al voto a las mujeres, 136 años después de la publicación de la Reivindicación. A veces las revoluciones más profundas se cuecen a fuego lento.

 

 

Postdata: Y por supuesto que me solidarizo con todas las mujeres que han demandado que un cavernícola como Félix Salgado Macedonio no sea postulado como candidato a la gubernatura de Guerrero. Además, que se reactiven las investigaciones que nunca progresaron debido a la protección desde el poder de la que siempre ha gozado.

 

FOTO: Las ideas de Mary Wollstonecraft se basaron en los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad de la Revolución francesa./ Especial

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