Cuerdistas jóvenes que la están haciendo

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La música es hoy la vía de las nuevas generaciones para reinterpretar a los clásicos contemporáneos, desde una vena revolucionaria y revitalizada

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POR IVÁN MARTÍNEZ 

 

Hadelich: Brahms/Ligeti

 

Desde que se anunció el proyecto a mediados del año pasado, el disco que más esperaba para el 2019 era éste del violinista Augustin Hadelich (1984). Para quien sigue estas páginas, no será sorpresa la particular inspiración que me provoca este artista; en esta ocasión, además, me intrigaba el resultado que saldría de la combinación propuesta: el Concierto en Re, op. 77 de Brahms con el Concierto (1992) de György Ligeti (Warner Classics, 2019). Una propuesta todavía un tanto más provocadora —y arriesgada— que cuando combinó el de Sibelius con el de Thomas Adès. Adès es, por cierto, el autor de la cadenza que se ejecuta aquí en Ligeti, y el mismo Hadelich, el de la que se utiliza en Brahms.

 

En una época en la que se celebran como “voz propia” las extravagancias fuera no sólo de estilo sino de cualquier naturalidad y veracidad artística, la de Hadelich es una voz prudente y correcta, llena de bondad y nobleza. De, como he dicho en otras ocasiones, poesía, respetando la tradición y sirviéndose de ella, no atacándola, para ofrecer sus propias interpretaciones que siempre resultan honestas y frescas, sin necesidad de acudir a elementos teatrales o de exagerar aquellos de lenguaje que representan la aportación tanto de Brahms como de Ligeti: en esta grabación, lo importante es la música, el mensaje, el contenido y no las dificultades y exigencias técnicas, que evidentemente se cumplen.

 

Le acompaña aquí la Orquesta de la Radio Noruega bajo la batuta del peruano Miguel Harth-Bedoya, en una ejecución tan cautivadora como la de su solista. Ambas intensidades lo mantendrán al borde de su asiento.

 

Hadelich con Minería

 

La Orquesta Sinfónica de Minería abrirá su temporada de verano recibiendo a este violinista para tocar, precisamente, el Concierto de Brahms. Carlos Miguel Prieto dirige: 6/7 de julio en la Sala Nezahualcóyotl.

 

 

Moreau: Offenbach/Gulda

 

Carisma es lo que define a este disco. A este artista. A estos dos compositores. Edgar Moreau (1994) es la nueva revelación del mundo del violonchelo y yo me había esperado a hablar de él porque necesitaba un disco más “serio” que su anterior propuesta, que había sido más bien una colección de piezas breves y sueltas para mostrar el virtuosismo del jovencito que estaba ganando todos los concursos importantes. Si entrecomillo la seriedad de esta nueva entrega (Erato, 2019), es porque aunque pomposamente se trate de dos Conciertos, amplios, muy difíciles técnicamente y de largo aliento, e incluso el de Offenbach está titulado como “Grand Concerto” y lleva el subtítulo de “Concerto Militaire”, en realidad son dos divertimentos llenos de comedia popular. Un par de burlas musicales disfrutables como pocas.

 

A Offenbach se le celebra mundialmente por su bicentenario y la mayoría lo tratará de recordar como el compositor serio de la ópera Los cuentos de Hoffman (está programada para presentarse en Bellas Artes luego del verano), pero este Concierto militar es la combinación del Offenbach chelista con el Offenbach creador del popular galope de la opereta Orfeo en los infiernos. Por su parte, el Concierto de Friedrich Gulda es de entrada una rareza, pues se trata de un acompañamiento con banda sinfónica: formalmente se compone con estructuras clásicas, pero toma prestado del jazz, el metal, el blues… y sí, del espíritu cabaretesco del can-can.

 

En atento acompañamiento, se reúne con Moreau el ensamble “Les forces majeures”, dirigido por Raphaël Merlin.

 

Gasançon con OFUNAM

 

Antes de volverse inalcanzable, se debiera aprovechar la juventud de Moreau para traerlo. Mientras, un programa con chelo para tener en cuenta es el que dirigirá Sylvain Gasançon con la OFUNAM: 8/9 de junio (Dvórak).

 

 

Matthew Lipman: Ascent

 

Gracias a los cada vez más frecuentes streamings de radio y video que ofrecen las instituciones musicales sean de Mérida, Chicago o Berlín, escuché en noviembre pasado, desde México, el recital que la Sociedad de Música del Lincoln Center de Nueva York ofreció del violista Matthew Lipman (1992), acompañado por el pianista Henry Kramer.

 

Lipman es uno de los violistas más presentes en esa cartelera, pero siempre lo hacía en ensambles más grandes. Esta oportunidad (que está disponible en video todavía en https://www.chambermusicsociety.org/watch-and-listen/) le permitió lucirse como solista, presentar un recital en forma de manifiesto artístico de sus intereses y de su personalidad cautivadora como intérprete, enriquecer el repertorio al comisionar un par de obras nuevas, y presentarlo ahora casi íntegramente en su debut discográfico para conocimiento del público masivo.

 

Ascent (Cedille, 2019) es un recorrido por las posibilidades de la viola, las interpretaciones de Lipman están llenas de magnetismo y su ejecución está no sólo al más alto nivel, sino provista desde una paleta rica de recursos expresivos no siempre fáciles de encontrar en violistas: de Schumann al material de estreno, pasando por una ejecución híper limpia de la Fantasía sobre temas de Carmen que para violín escribió Waxman.

 

¿Solistas de viola? Con la OCBA

 

Entre cuerdistas, los menos presentes como solistas son los ejecutantes de viola. Lipman tampoco viene a México pronto, pero el 6 y 9 de junio, la extraordinaria Felisa Fernández tocará con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes.

 

FOTO: Brahms-Ligeti: violín concertos, de Augustin Hadelich. / Offenbach-Gulda: cello concertos, de Edgar Moreau. / ESPECIAL

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