Postales de la literatura mexicana

Feb 24 • destacamos, Lecturas, Miradas • 445 Views • No hay comentarios en Postales de la literatura mexicana

 

El lado izquierdo del sol y A veces despierto temblando son novelas que resaltan por la profundidad con la que reconstruyen hechos y personajes históricos

 

POR JOVANY HURTADO
La primera postal: El lado izquierdo del sol (Random House, 2023) es un diálogo narrativo entre tiempos y espacios diversos, donde el lenguaje permite la posibilidad de conocer a Kimitake (Yukio Mishima). Con gran destreza Cristian Lagunas le presta la máscara al lector, quien recorrerá las páginas de la novela ansioso de conocer qué de lo narrado es verdad. ¿Nada es real? ¿Cuáles son las máscaras que ocultan la realidad?

 

La novela es un juego de máscaras. El escritor comete un doble desafió: invita al lector a encontrar la verdad, y lo que logra es confundirlo y llevarlo a otro territorio: el del lenguaje. El lector necesitado de la verdad abandonará la novela para encontrarse con la obra de Mishima: ¿hallará en aquellas páginas las respuestas a sus dudas? Pero también el escritor desafía al escritor al convertirlo en ficción, el Mishima es un personaje-espejo. ¿Cuánto de Kimitake tiene Lagunas? Ese es el juego de máscaras que logra la novela, que confunde al lector y que lo invita a explorar más allá de lo leído: es un libro de libros.

 

Cristian Lagunas teje un puente entre México y Tokio, es a través de la presencia de Mishima que se logra establecer el vínculo entre dos naciones distintas. En un momento histórico: “Llegan al búnker y aseguran las puertas. El refugio antiaéreo fue cavado por los mismos alumnos del colegio, un poco tarde a lo largo de seis semanas”. Aquel niño narra otro tiempo: 1944. Se busca en el pasado y se encuentra con una y otra máscara, pintada con el color de un labial que traza con suavidad su personalidad y que le permite mostrarse como desea ante el mundo.

 

La novela se construye a través de diálogos imaginarios: ¿Kawabata dialogó con Kimitake? Lo consiguió. Empezará la novela esa misma tarde. / Su pelo revuelto, el sol brillando. / —Parece esgrimista —dice Kawabata. / —Siento como si acabara de cometer un crimen. / —Bueno, así inician los libros, ¿no? Con algo que muere.
El deseo y el cuerpo se hermanan con la palabra escrita. Son los hilos que mueven la novela y que moldean la mirada de Mishima, quien escapa de su literatura para buscar la pasión y activar sus sensaciones. ¿Hasta dónde lo llevarán sus deseos? ¿Cuáles de sus pasiones logrará controlar y que otras censurar?

 

La cara de Mishima ha sido dibujada por el labial de otro tiempo. Cristian Lagunas ha bosquejado al escritor, lo ha convertido en personaje. Le rompió la máscara y le pintó los labios. Le otorgó la libertad de ser un personaje más de su obra que ahora controla su futuro porque tiene la tinta del tiempo.

 

 

La segunda postal: Ximena Santaolalla con su novela A veces despierto temblando (Random House, 2022) ha construido una historia desgarradora y oscura; donde las pasiones más horripilantes destrozan el sentido humano y convierten a las personas en animales irracionales.

 

La novela es una pintura negra de Goya, donde se retratan personajes desfigurados y escenas dolorosas. Aparecen las voces que narran su historia, su amor, su odio, su deseo. Siempre todo está teñido de negro con líneas rojas de sangre de las víctimas que, a través de Ximena Santaolalla, tienen voz: “Hay veces que aún me importa lo que a otros les duele, hay veces que su dolor me duele a mí. Y esa noche me abracé a Estrella borrando la imagen de mierda entre sus dientes amarillos y patituertos.”

 

La novela narra la desigualdad de América Latina, sus problemas profundos que se ven reflejados en los gobiernos autoritarios que torturan y abusan de la población; es narrada a partir de hechos que sucedieron en 1982 y que se parecen al 2023; los crímenes, la violencia y la impunidad en nada han cambiado; por el contrario, la situación se ha agudizado y no parece haber fin.

 

La belleza de la construcción narrativa lleva al lector al dolor y la desesperanza. Si bien la prosa poética le da voz a los otros, los deja expresarse desde su lenguaje esto no evita el dolor que desgarra al lector, quien buscará en su consciencia algo que le ayude a sentirse ajeno a esa realidad, ¿lo logrará?

 

Quizá, no logre despertar y se viva en esa pesadilla perpetua, el temblor es la reacción del cuerpo que busca abandonar aquel panorama oscuro donde alguien dice: “Bienvenida al país donde el Estado logró matar a cien mil personas en tiempo récord, ¡menos de dos años!, amontonando más muertos que en las dictaduras de Dominicana, Chile y Argentina juntas, bienvenida a donde violamos a cuarenta y cinco mil personas en año y medio, donde robamos bebés, niños y niñas, ¡bienvenida al país del genocidio maya!”.

 

La novela retrata la realidad, por ello la escritora buscó en los archivos, diarios, utilizó la entrevista para recrear ese tiempo; lo narra respetando el sonido de las palabras, usa la prosa para presentar el dolor y lo trasmite al lector logrando con ello hacerlo más humano; así nos recuerda que la literatura también refleja el horror. La novela es una pesadilla con la que lector concluirá “temblando” y buscando respuestas para encontrar salidas. El libro es memoria que nos dice lo que no debemos de hacer para evitar caer en el mismo error. La novela nos cuestiona:

 

—¿Para qué? Si el destino lo hace solo ese trabajo. / ¿Qué dices? El destino no existe. / El destino premia y castiga, Estrella. / Ay, Jesús no me digas que crees esas babosadas, Ocelote. / —No lo creo. Lo sé. / —Pues el méndigo destino se está tardando, me cae —alegó enojada.

 

 

 

 

FOTO: A veces despierto temblando (2022) rastrea la sangre derramada durante el genocidio maya encabezado por Efrían Ríos Montt (en la imagen aparece en una pancarta), presidente de Guatemala entre 1982 y 1983.

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