Series que desafían la maldad

May 21 • destacamos, principales, Reflexiones • 2519 Views • No hay comentarios en Series que desafían la maldad

POR JOSÉ XAVIER NÁVAR

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Quién lo iba a decir, y menos imaginar: dieciocho años después de que los hermanos Joel y Ethan Cohen obtuvieran dos Oscares por Fargo: Mejor Actriz (Francés McDorman, la esposa Joel) y Mejor Guion Original, más una variada gama de nominaciones a la Palma de Oro en Cannes (1996), Batfas, Cesar, Círculo de Críticos de Nueva York, Los Angeles, Chicago… los hermanos regresan como productores ejecutivos del par de series inspiradas en la película, ya de culto, que destiló en su momento la mejor mezcla de thriller, humor negro, crimen y buena mala leche en comedia espesa de la Norteamérica profunda y desconocida de los años 80, circunscrita a la vida rural y el frío perro de Minnesota.

 

Los ingredientes: un par de psicópatas –Steve Buscemi y Peter Stomare, semi profesionales, gracias a dios aún en activo cinematográfico– con cerebro restringido y ganas de meter bala rápida y sierra caladora eficaz en carnes blandas, más un apocado hombre de negocios (William H. Macy), casado con la hija de un millonario, quien decide secuestrarla para sacarle a papá suegro el dinero que por derecho matrimonial piensa que le corresponde.

 

Para ello urde un secuestro, contratando al par de matones. Sin embargo, muchas azarosas situaciones que sólo suceden en la películas de los Cohen, como Blood Simple, obligan a una mujer rural policía embarazada (McDorman) a intervenir en algo que se anunciaba como sangre en la nieve, violencia en el orden de lo canijo y enfermo, y empaque de relato inteligentemente corrosivo, aderezado con las necesarias vueltas de tuerca para arribar sin problemas al culto.

 

Temporada uno

 

En el 2014, las mentes criminales de Noah Hawley, Adam Berstein, Randall Einhorn, Colin Bucksey, Scott Winan y Matt Shackman, televisivamente hablando, crearon el fenómeno de los 10 primeros capítulos de la primera temporada de Fargo que, poco, o más bien nada, tiene que ver con la película de los Cohen, a quienes subieron al carro como productores ejecutivos. La historia es la de un apocado vendedor de seguros en el poblado de Bemidji, en la gélida Minnesota. Todo mundo se burla de él con sarcasmos subidos de tono y, si pueden cargarle la mano físicamente, mejor. Lester Nygaard (Martin Freeman) es un aguantador profesional blindado, que reza en su interior para que los que se burlan de él aprendan a morder el polvo.

 

Un día en que un abusador compañero de la escuela lo manda indirectamente al hospital, tiene una revelación. Un tipo que está sentado junto a él en la sala de espera, le ofrece la redención. No es cualquier fulano, sino la encarnación del mal: Lorne Malvo, un increíble, calculador y siniestro Billy Bob Thorton que, como asesino –y el calificativo le queda corto– se alquila al mejor postor con sermones de humor negro incluidos. Y ahí comienza el calvario para los pobladores de Fargo en un 2006 que nadie olvidará; mucho menos la policía novata del lugar con aspiraciones de detective: Molly Solverson (Allison Tolman) y su colega el poli de control animal, Gus Grimly (Colin Hanks). Las locaciones de Calgary y Alberta en Canadá, se congelaron más con la brutalidad de los asesinatos perpetrados con, por ejemplo, “armas inusuales” como un martillo asestado en plena cabeza y armas de alto poder de uso exclusivo del ejército aunque la verdadera revelación maniaca es la personalidad y el sentido de la oportunidad perversa de Lester Nygaard.

 

De 19 nominaciones, la Primera Temporada se metió los premios importantes: tres Emmy’s: Mejor Mini Serie, Mejor Dirección (Colin Bucksey) y Mejor Casting (que incluye al tremendo Oliver Platt), más otros tres correspondientes a la Crítica Televisiva: Mejor Mini Serie, Mejor Actor (Thorton) y Mejor Actriz de Reparto (Tolman) en una historia donde la constante es la extrañeza de cosas muy inverosímiles que suceden cuando la audiencia no se las espera. Una audiencia, ya se sabe, acostumbrada a las exitosas y longevas series como Grey´s Anatomy, donde están a sus anchas en el hospital, luego de once años de sanar heridas y reafirmar amistades, o como modelo de ¿qué hacer? si uno se encuentra en la servidumbre de palacetes decadentes como el de Downton Abbey.

 

El saldo rojo no está nada mal, si se toma en cuenta que los que crearon los 10 capítulos de principio a fin con resultados monstruosamente inesperados, tenían antecedentes como  Breaking Bad, The Unusuals, Bored To Death, Oz, Criminal Minds, Elementary, Revenge Person of Interest, NCIS, Resurrection, Agent Carter, Awake, True Blood, Carnivale y Cut Bank.

 

Segunda parte, mejor

 

Con algunos cambios en la dirección de la Segunda Temporada –Michael Uppendahl (Mad Men, American Horror Story, Scream Queen…), Keith Gordon (The Strain, The Bridge, The Killing, Dexter), Jeffrey Reiner (12 Monkeys, HelixThe Event, Mente Criminal…) y Adam Arkin (The Americans, Justified…) —Fargo, con atribuciones tarantinezcas en la feria del asesinato, es tan compleja, tan exuberante y a la vez tan fresca en el arte de matar, que está destinada a convertirse en un hito de las series televisivas al estilo de clásicos perdurables como The Wire, mientras la tendencia a resucitar series monumentales como los (nuevos seis capítulos) de Los Expedientes Secretos X se han vuelto, a pesar de grandes presupuestos y manga ancha con los creadores del concepto, estrepitosos fracasos.

Aquí la historia (que no tiene nada que ver con la primera, más que un simple guiño con algunos personajes) el sarcasmo, la muerte presente, la ironía del gélido asunto que ocurre en un pueblucho de Minnesota y hasta los gatilleros de los clanes mafiosos (los Gerhardt y los criminales alterados de Kansas City), no cuentan con el factor sorpresa del que hasta el buen Jaime Maussan pide su limosna. Lo que uno ve y capta sin cuestionar, porque hay cosas que verdaderamente cortan el aliento, es pura, rebosante y oscura maldad.

 

La nueva brigada policial que toma cartas en el asunto de lo que ocurre no sólo con los mafiosos, sino con un matrimonio (los Blomquist: Peggy y Ed: Kirsten Dunst y Jesse Plemons) caído en una desgracia involuntaria, está ahora integrada por el sheriff local Lou Solverson (Patrick Wilson) y su suegro, Hank Larson (Ted Danson) en una serie que asume riesgos y que propone cosas tan insólitas que  sobran cualquier tipo de explicaciones.

 

La danza de la intimidación y las heridas por bala y cuchillo en las malintencionadas pretensiones de familias dedicadas al crimen organizado, tienen un extra de violencia y sangre con personajes como el mini crew de los hermanos Cocina del despiadado negro Mike Mullingan, que encomendado a la suerte endiablada que tiene, salva en varias ocasiones el pellejo sin imaginar el infierno que le espera al final del camino, luego de antológicas matanzas más que anunciadas con testigos improbables de otro mundo.

 

Lo mismo aplica con el indio gatillero fuera de serie (y de tribu) Hanzee Dent (Zahn McClaron) al servicio del hijo mayor broncudo de la familia Gerdhart (Dodd), que tiene preparadas varias sorpresas en esta historia verdadera de hechos que ocurrieron en Sioux Falls, Fargo, en Dakota del sur, en Minnesota, durante 1979. Por respeto a los muertos se han cambiado los nombres, mientras que el resto se cuenta y se ve exactamente como ocurrió. Imperdibles.

 

*FOTO:  Derivada de la película del mismo nombre filmada por los hermanos Cohen, Fargo tiene sus propias dinámicas en el arte de matar. En la imagen, Bob Odenkirk en el papel del oficial Bill Oswalt/ Especial.

 

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