Los niños también van al teatro

Abr 13 • destacamos, Escenarios, Miradas, principales • 1363 Views • No hay comentarios en Los niños también van al teatro

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Las terribles desventuras del Dr. Panza busca hacer consciencia sobre el bullying, la discriminación y el consumo de comida chatarra

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POR  JUAN HERNÁNDEZ
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Resulta motivador ver un teatro lleno niños, acompañados por sus padres, que disfrutan de una propuesta artística creativa, ingeniosa, que respeta la inteligencia y las altas exigencias de los pequeños. Mantener la atención de los niños es todo un reto. Los pequeños reaccionan de manera sincera y si algo no les gusta lo manifiestan sin filtros. Así que pararse frente a este público inquieto e inquietante debe ser tomado con la mayor seriedad y absoluto profesionalismo por los artistas.
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La Compañía Jengibre Teatro consigue el objetivo, atrapa la atención de los niños con la puesta de Las terribles desventuras del Dr. Panza, una propuesta de teatro musical en la que se recurre a lenguajes de distintas disciplinas artísticas para hacer que el trabajo escénico resulte una experiencia disfrutable para pequeños y grandes. Con un texto de Ángel Luna, dirección escénica de Roam León, quienes también actúan junto con Andrés Torres Orozoco, Hugo Rocha, Bruno Salvador, Gerson Martínez, Hazael Rivera y Adrián Aranda, Las terribles aventuras del Dr. Panza tiene el ritmo y el tono apropiado para que los niños no sientan el paso del tiempo y se compenetren con la historia.

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La propuesta teatral consigue comunicarse de manera profunda con el público infantil, al que buscan no sólo divertir sino hacer pensar. La compañía Gengibre Teatro ofrece una puesta en escena profesional, cuidada en todos sus detalles: desde la concepción del texto, que cuenta una historia cercana a la realidad de los niños con un lenguaje directo, hasta la concepción visual que cautiva las miradas y provoca la imaginación de los espectadores.

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El personaje Dr. Panza es un villano que recurre a todo tipo de artimañas para convencer a los niños de consumir comida chatarra; en esta tarea es auxiliado por dos secuaces no muy listos: Chicharrón y Mueganito, quienes deben reclutar a más pequeños para habitar el mundo del pozole, las gorditas, las quesadillas fritas con manteca y los refrescos. La idea es reflexionar sobre el tema de la obesidad infantil, a través de una farsa delirante, en la que los niños ven reflejado su mundo: el escolar y el familiar. Los actores cargados de energía e imaginación llevan a cabo una interpretación vertiginosa, sin tregua ni descanso. Actúan, bailan, cantan y tocan instrumentos musicales, para dar vida a diferentes personajes y hacer que los menores gocen con el despliegue de divertidos números musicales.

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El montaje superpone dos historias: una sobre la obesidad infantil y la otra relacionada con el acoso escolar, conocido como “bullying”. El primero de los temas señala el fomento del consumo de comida chatarra tanto en las escuelas como en los hogares; mientras que en la segunda historia se cuenta la vida de Julito, un niño que ha nacido sin una mano. Este personaje es víctima de “bullying” en la escuela y en su casa padece la sobreprotección de sus padres, quienes no dejan de recordarle que es diferente.

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Aunque los temas son crueles, su tratamiento a través de la farsa permite la distancia necesaria para que los niños se sumerjan de manera agradable en esas reflexiones, tomen consciencia y empaticen con un personaje como Julito, a quien animarán a romper los límites que la sociedad le impone. Esta propuesta, definida por Jengibre Teatro como “farsa gastronómica para niños tragones”, echa por tierra lo políticamente correcto con la idea de que el respeto se manifieste en la amplia comprensión de las diferencias. Una puesta en escena que divierte de manera ingeniosa tanto a niños como a grandes, en una tarde sábatina o dominical de verdadera convivencia familiar. Imperdible.

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Teatro al momento

 

Las luciérnagas no vuelan, breve ópera para el público infantil, sobre una luciérnaga hembra que decide hacer las mismas cosas que sus pares machos, desafiando todas las leyes de la naturaleza. Para lograr su objetivo echa mano de la imaginación, con la que cambia su destino. Con música de Jomi Delgado y libreto de Catalina Pereda y Pedro Antonio García, las actuaciones de Catalina Pereda, Lydia Rendón, Ulises de la Cruz y Alejandro Márquez, se presenta en el Teatro El Granero (atrás del Auditorio Nacional) sábados y domingos a las 12:30 horas.

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Sabiolotontos, de Sharon Kleinberg e Isaac Slomianski, con dirección de Omar Esquinca y las actuaciones de Fabián Varona, Natalia Goded, Nick Angiuly y Mariana Villaseñor, puesta en escena basada en historietas del folclor judío, dirigida al público infantil, se presenta en el Teatro Orientación (atrás del Auditorio Nacional), sábados y domingos a las 12:30 horas.

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FOTO: Las terribles desventuras del Dr. Panza, con la compañía Gengibre Teatro, de Ángel Luna, dirección de Roam Laón, las actuaciones de Andrés Torres Orozco, Hugo Rocha, Bruno Salvador, Roam León, Ángel Luna, Gerson Martínez, Hazael Rivera y Adrián Aranda, escenografía y vestuario de Mauricio Ascencio, iluminación de Roberto Paredes y musicalización de Hazael Rivera, se presenta en el Teatro El Galeón “Abraham Oceransky” (atrás del Auditorio Nacional), sábados y domingos a las 13 horas, hasta el 26 de mayo.  /Carlos Alvar/ Cortesía de la producción.

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