Tren Maya: perpetuar la pobreza

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Una de las megaobras más relevantes del gobierno federal replica los criterios de “desarrollo” impulsados hace 50 años en el Caribe mexicano, un panorama que se prevé sólo favorecerá a los sectores turístico, inmobiliario y agroindustrial

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POR SERGIO MADRID

Forma parte del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible

En Quintana Roo, el Estado mexicano emprendió en los pasadas décadas múltiples acciones para acrecentar la inversión extranjera directa (IED); hizo una apuesta clara por atraer inversiones a toda costa, bajo el supuesto de que generaría crecimiento económico, divisas e impuestos y, sobre todo, empleo asalariado que mejoraría las condiciones de vida de la población pobre.
Para asegurar esas inversiones el Estado brindó a los inversionistas innumerables facilidades en los planos fiscal, financiero, infraestructura, laboral y ambiental. También les ha facilitado el acceso a la tierra y a los recursos naturales brindándoles lo que el doctor Alfredo Falero llama “excepcionalidades territoriales”1.

 

Falero explica que para atraer y mantener la inversión extranjera “sin mayor conocimiento, se van generando y ampliando situaciones excepcionales en el territorio donde se suspenden las habituales normativas de los Estados-nación en múltiples temas”. En el caribe mexicano existen innumerables ejemplos que ilustran excepcionalidades territoriales dónde el Estado ha sido omiso en hacer cumplir la ley; aquí mencionaré sólo tres:

 

a) La ilegal privatización de la playas en más de 85 kilómetros de la Rivera Maya donde nadie que no sea huésped del hotel puede entrar.
b) La ilegal construcción de decenas de hoteles sobre terrenos de manglar que han causado la destrucción de mil 860 hectáreas de estos ecosistemas contraviniendo las leyes ambientales.
c) La expropiación de terrenos ejidales bajo argumentos falsos de utilidad pública (como se hizo con 2 mil hectáreas de terrenos en Isla Mujeres para entregarlos a corporaciones extranjeras).

 

 

El Estado sin duda tuvo éxito en su estrategia de atracción de inversiones y hoy Quintana Roo tiene más de 100 mil habitaciones de hotel que aunque el 60%2 de ellas se encuentran concentradas en 20 corporativos españoles, la industria turística crece año con año.

 

Esta apuesta del Estado ha favorecido el desarrollo urbano, el turismo de masas y la especulación del mercado de tierras; pero a su vez ha provocado la mercantilización de la cultura indígena y el deterioro acelerado de los recursos naturales, de los territorios rurales y de los medios de vida de las comunidades.

 

En su obstinación por atraer inversiones el Estado ha orientado sus recursos a crear toda la infraestructura de servicios para que a los inversionistas les resulte todo, en buenos negocios; pero, a la par, ha desatendido las necesidades básicas de la población indígena. Para ilustrar lo anterior se presenta un gráfico que muestra la cobertura de drenaje en Quintana Roo; esta supera el 90% en aquellos municipios que tiene inversiones hotelera y abarca menos del 2% en aquellos con población mayormente indígena.

Drenaje y saneamiento en Quintana Roo

 

En paralelo al crecimiento económico, al número de turistas y al PIB estatal, otros indicadores ilustran el crecimiento, pero de la pobreza que se ha generado debido a la des-atención de las administraciones gubernamentales hacia la población local. Esto se ha debido también a la inviabilidad del esquema que apuesta porque la inversión extranjera y el empleo asalariado mejoraren el nivel de vida de la población.

 

La inversión extranjera logró que, en los pasados diez años, Quintana Roo tuviera una alta tasa de crecimiento en el número de personas con trabajo asalariado (entre 4 y 8% anual3); sin embargo, ese crecimiento se dio mayoritariamente dentro de la categoría de “un salario mínimo” equivalente a 3 mil 670 pesos/mes4. Ese salario mantiene a cualquier familia en la pobreza, ya que el Coneval considera que una familia de 4 personas en México se encuentra en situación de “pobreza por ingresos” si su ingreso mensual es inferior a 11 mil 290 pesos5.

 

Salarios mínimos percibidos

 

La promesa de fuentes de empleo ha sido cumplida, sin embargo se ha tratado mayormente de un trabajo precario donde sólo el 46% ha tenido acceso a seguridad social y el 65% tiene ingresos menores a 3 salarios mínimos. Así, Quintana Roo ocupa el penúltimo lugar a nivel nacional por el monto promedio de los ingresos de los trabajadores afiliados al IMSS.

Salario diario asegurados. Entidades

 

 

El trabajo precario ofrecido por el desarrollo turístico ha tenido sus efectos y ha generado un aumento en la pobreza en un 12%. En el gráfico siguiente puede verse el avance de los indicadores de pobreza que reporta Coneval.

 

 

La desatención y desinversión a las regiones pobres fue acompañada con acciones enfocadas a estimular a la población campesina a abandonar el trabajo en sus parcelas y emplearse como asalariados en la industria turística. El apoyo gubernamental a la producción agropecuaria en Quintana Roo se redujo 80% entre 2012 y 2017, periodo en el que los apoyos públicos se destinaron a cultivos agroindustriales.6 Aunado a esto desaparecieron los programas rurales enfocados a fortalecer iniciativa productivas colectivas, y en cambio se impulsaron subsidios individualizados, subsidos al consumo, a la vivienda urbana y se facilitó la privatización de la propiedad social. Sólo en Quintana Roo 3 mil 880 parcelas ejidales adoptaron el dominio pleno (privatización) en más de 46 mil hectáreas.

 

Este impulso a la desruralización ha tenido un doble propósito; dotar a los inversionista de abundante mano de obra barata y abrirles la puerta al acceso a la tierra ejidal y los recursos naturales.

 

 

El Tren Maya replica el “exitoso” esquema de Cancún

La información disponible de los componentes que conforman el proyecto Tren Maya muestra enorme similitud con la estrategia de “desarrollo” impulsada en el caribe mexicano en los pasados 50 años. Esto no es coincidencia sino una inequívoca intensión de parte de Fonatur de que así sea como lo deja claro Raúl Bermúdez, funcionario de esa organismo: “Se pretende ordenar el crecimiento urbano a futuro en cinco estados del sureste mexicano, replicando en todo su recorrido el esquema exitoso que en su momento fue Cancún como Centro Integralmente Planeado”. 7

 

 

El proyecto Tren Maya, apuesta por la urbanización de la región, por un desarrollo económico centrado en la provisión de servicios principalmente en los sectores turístico e inmobiliario y en la expansión de la agroindustria, fincada desde hace más de tres décadas en zonas puntuales del territorio peninsular.

 

 

Fonatur en toda su planeación omite considerar las realidades y derechos de las comunidades indígenas, distribuidas en más de mil 510 localidades8. Omite reconocer que se trata de un territorio indígena habitado y poseído por pueblos originarios que tienen derecho a la libre determinación, de acuerdo con la Constitución; ignora su conocimiento ancestral íntimamente ligado al territorio, su identidad cultural y formas de vida, sus sistemas y medios de producción, y su valioso papel en la protección y conservación de uno de los reductos mas importantes de bosques tropical del continente.

 

 

Se justifica la enorme inversión en la necesidad de crear empleos para la población. Se arguye que finalmente ahora las personas de las comunidades obtendrán un empleo en los miles de oportunidades que brindará la construcción de la infraestructura ferroviaria9 y posteriormente, en la vasta industria turística.

 

 

La atracción de la población rural hacia las zonas urbanas turísticas bajo el espejismo del empleo asalariado se acompaña del crecimiento de otros sectores ya conocidos en la región que requieren acceso a las tierras de las comunidades indígenas: la agroindustria con sus monocultivos de soya transgénica y producción de carne de puerco y pollo; y la generación de energía a partir de parques eólicos y solares.

 

 

Así el Estado invertirá 165 mil millones de pesos, con el propósito no de atender las urgentes necesidades de la población, ni para inter-comunicarlas; se trata de la construcción de infraestructura orientada a viabilizar los negocios de privados, favorecer el crecimiento de los mercados inmobiliarios y construir polos de desarrollo, generando una enorme demanda de empleo bajo el rezo de que ésta reducirá la pobreza. Todo esto en paralelo del abandono a los servicios públicos en poblados rurales y la desatención de la problemática del campo, generando un proceso de migración de la población rural, abandono de las tierras y pérdida de la vida comunitaria.

 

 

De esta manera se busca que los territorios rurales que hoy están en manos de comunidades campesinas mayas queden sin la presencia de esa población que por siglos los ha resguardado y manejado, facilitando su entrada al mercado inmobiliario y el desarrollo de actividades extractivistas. Esto detonará un fuerte proceso de proletarización de la población rural, donde los campesinos que hasta ahora se autoemplean en sus tierras, conformen una población urbanizada, precarizada y mal pagada, sin tierra, con escasas opciones para conservar y reproducir el tejido comunitario, orillada a ofrecer mano de obra a cambio de uno o dos salarios mínimos, replicando así el esquema “exitoso” de Cancún.

 

Este esquema profundizará un modelo de desarrollo que concentra la riqueza y permite a las grandes empresas y corporativos de las finanzas, la agroindustria, el turismo y el sector inmobiliario acumular capital y perpetuar su dominio en un territorio netamente indígena.

 

 

Tenemos otros datos

Bajo la lógica de activar una economía que se supone estancada Fonatur apuesta nuevamente por atraer inversión extranjera lo que generaría una mayor demanda de empleo. A contrapelo de este argumento está la experiencia en la región misma, que ha demostrado que “atraer a los grandes capitales” tiene un costo muy alto para las mayorías. Más que aportar soluciones novedosas, se reproducen los esquemas de gobiernos anteriores al impulsar la agroindustria en Campeche y el desarrollo turístico en Quintana Roo. Ambas experiencias han mostrado que esos esquemas no reditúan en mejores condiciones de vida para la población local, por el contrario, están plagados de violaciones a los derechos humanos, daños e impunidad ambiental y detrimento de los valores sociales para una convivencia sana y respetuosa.

 

Basándonos en las experiencias de Campeche con la agroindustria y de Quintana Roo con el turismo, se prevé que el proyecto Tren Maya incremente la exclusión, pobreza, desposesión, desigualdad y violencia. En Quintana Roo, el proyecto “Cancún-Rivera Maya” impulsado por el Fonatur logró que la mayor parte de la costa del Caribe mexicano, a pesar de ser zona federal, quedara en manos de un puñado de grupos hoteleros que han privatizado bienes públicos como cenotes, lagunas, esteros y playas en cientos de kilómetros de la costa de la entidad.

 

La población, ciertamente, tuvo mayor acceso a empleos asalariados, sin embargo estos en su mayoría fueron mal pagados y sin seguridad social percibiendo entre uno y dos salarios mínimos, ingresos que no permiten cubrir la canasta básica. Los tres municipios más turísticos de Quintana Roo ocupan hoy día los primeros lugares a nivel nacional en índices de inseguridad, con asaltos a casa habitación, extorsiones, homicidios y secuestros. Se registra además un proceso de desruralización que incluyó la privatización de terrenos ejidales, en los que los campesinos fueron despojados de su patrimonio por la industria turística e inmobiliaria. Todo esto marcó el inicio de un intenso proceso de deterioro de los sistemas ambientales con la destrucción de manglares, humedales y selvas, la contaminación de los acuíferos subterráneos y cuerpos de agua superficiales, y la desaparición de grandes extensiones de arrecife.

 

En Campeche, la apuesta por la agroindustria ha llevado a la entidad al liderazgo nacional en deforestación, sin que eso haya redundado en bienestar para la población local. La estrategia, que buscó subsanar los daños por la crisis petrolera, fortaleció sectores que podían sumar positivamente al producto interno bruto, pero que no contribuyeron al bienestar de la población. El resultado fue un aumento en el número de pobres, mayor concentración de la riqueza y dos sectores, el financiero y el inmobiliario, fortalecidos en un estado con una economía ya de por sí frágil.

 

Estos espejos brindan elementos para cuestionar la credibilidad de los beneficios que supone el proyecto Tren Maya, aun cuando en el discurso hay conceptos como sustentabilidad e inclusión, es difícil encontrar diferencias con los esquemas implementados años atrás. Como sostiene la investigadora Sandy Ramírez10, el proyecto Tren Maya “facilitará la conexión, la extracción y explotación de recursos para otros, mientras las necesidades locales quedarán subordinadas y relegadas a un segundo plano. Lejos de promover un crecimiento económico menos desigual (…) profundizará las asimetrías económicas y el patrón de polarización, exclusión y concentración de la riqueza entre grandes empresas (agroindustria, extracción de petróleo o minerales, y complejos turísticos), poniendo en riesgo la diversidad cultural y ecológica de la región”.

 

En resumen, el proyecto Tren Maya consolidaría un modelo extractivista en el sur-sureste de México, detonando un proceso de expulsión de las poblaciones rurales de sus territorios, que a la par de facilitarle a los grandes capitales su acceso a la tierra y a los bienes naturales, les provee de mano de obra barata, atractiva para emplearse en las nuevas unidades turísticas, inmobiliarias y agroindustriales.

 

Notas: 

  1. Alfredo Falero, La economia de enclave en America Latina y la subordinacion proyectada al futuro, 2019.
  2. Reportur.com 7 noviembre 2014

  3. IMSS. “Informe sobre la situación financiera y los riesgos del IMSS 2018-2019”

  4. Conasami. “Salarios mínimos 2020”.

  5. Coneval. “Ingreso, pobreza y salario mínimo, 2017”.

  6. Gobierno de Quintana Roo. Programa de Concurrencia con las Entidades Federativas. 2018.

  7. El Economista, “Tren Maya, proyecto capitalista de a de veras” 7 de agosto 2020.

  8. Sandoval, Daniel. Tren Maya, Sembrando Vida y Corredor Transísmico. CECCAM 2020.

  9. https://www.gob.mx/trenmaya
  10. Ramírez, S., Veiga, J. Tren Maya: máquina imparable de despojo empresarial. Panamá en Tehuantepec. 2019

 

 

FOTO: Trabajos de mantenimiento en las vías de ferrocarril en el pueblo de Pakal Ná, cerca de Palenque, Chiapas./ Luma López/ EL UNIVERSAL

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