Voces de culto desde el más allá

Nov 2 • Miradas, Música • 1681 Views • No hay comentarios en Voces de culto desde el más allá


POR ENRIQUE BLANC

 

Searching for Sugar Man, el celebrado documental de Malik Bendjelloul merecedor del Óscar, consiguió desentrañar el misterio alrededor de Sixto Rodríguez, el músico estadounidense de ascendencia mexicana que, sin saberlo, generó un impactante fenómeno de popularidad en Sudáfrica, donde se había creado toda una leyenda urbana sobre su persona, en la que se afirmaba, entre otras cosas, que se había suicidado pegándose un tiro en la cabeza sobre un escenario. Asimismo, el filme revaloró su trabajo musical, contenido en dos álbumes: Cold Fact de 1970 y Coming From Reality de 1971, de los que era prácticamente imposible conseguir copias en su país de origen.

 

Son dos melómanos obsesivos, el periodista Craig Bartholomew y el locutor de radio Stephen Segermen, quienes por interés propio se determinan a encontrar una explicación a la aparente desaparición de un músico que hizo un racimo de grandes canciones —que incluso se comparan en la cinta con las de Bob Dylan—, para luego esfumarse sin explicación alguna. Son ellos quienes finalmente dan con Rodríguez, que ahora vive distante de la música en Detroit; quienes lo exponen a su eufórica audiencia sudafricana que llena a tope seis presentaciones, y los responsables a la postre de generar no sólo tremendo éxito al documental, a su vez un nuevo fenómeno de popularidad para el músico, ahora de repercusión internacional.

 

La pregunta que cabe hacerse aquí es si realmente sus canciones tienen el valor que se les adjudica en la cinta, o si es el éxito de ésta el que ha llamado la atención para que su obra sea difundida. En otras palabras, si realmente Cold Fact Coming from Reality merecían una segunda oportunidad 40 años después de su salida, y si éstos son sólo ejemplos de lo mucho que pudo haberse perdido en una era en la que los ejecutivos de las multinacionales —con menos conocimiento y sensibilidad que los periodistas, los críticos e incluso los melómanos— decidían los destinos de los músicos, por lo general dependiendo de qué tanto podían representar en ventas rápidas a sus compañías.

 

Quizás sea por eso que fenómenos como el de Rodríguez comienzan a aparecer hoy en día, en una nueva industria musical en la que Internet ofrece atajos para llegar a sonidos que en antaño fueron desdeñados por la industria.

 

La gente es vida

El caso de Bill Fay es en gran medida similar al de Rodríguez. Nacido en Londres, este compositor, pianista y cantante debutó en 1970 con un álbum epónimo, editado por Deram Records, subsello de la legendaria etiqueta Decca, propiedad entonces de MCA —hoy Universal—. El proceso de promoción de los dos discos de Fay —un segundo, Time of the Last Persecution, llegó al mercado un año después—, se hicieron en la modalidad en que las multinacionales acostumbraban en aquellos años. Es decir, se eligieron sencillos, “Some Good Advice / Screams In My Ears” del primero, y se programaron en varias frecuencias radiales a la espera de alguna reacción. Como ninguno consiguió cumplir con los mínimos de venta estipulados, a Fay se le dio su carta de retiro y se congeló la grabación ya avanzada para un tercer álbum. Desencantado, Fay decidió distanciarse de la música. Así transcurrieron más de treinta años para que su nombre reapareciera. En 2005, alguien en la compañía decidió rescatar aquel álbum inédito y lo editó con el nombre Tomorrow, Tomorrow & Tomorrow. A partir de entonces, canciones de Fay comenzaron a citarse en distintos proyectos. Por ejemplo, Jeff Tweedy canta espontáneamente “Be So Fearful” en una de las escenas del documental I Am TryingTo Break Your Heart de Sam Jones, que narra el proceso de creación de Yankee Hotel Foxtrot, para muchos el disco medular de su banda, Wilco. La canción también la grabó el inglés Ed Harcourt. Todo esto llevó a que, en 2012, Fay resurgiera de sus cenizas y volviera a un estudio de grabación, impulsado en parte por Tweedy, de quien grabó su canción “Jesus, Etc.”, una de las doce del espléndido y aclamado Life Is People, el álbum que marcó su regreso, distinguido por la revista británica Uncut como uno de los mejores de ese año.

 

Otra historia fascinante que mereció también ser contada a través de un documental, Soul of America, es la del cantante de color Charles Bradley, quien a lo largo de su vida intentó de varias maneras atraer la atención a su profunda voz, ideal para estilos como soul, funk y blues. Sus primeros esfuerzos se dieron como imitador de James Brown. Su ingrata suerte lo llevó a vivir en las calles, rodar sin rumbo a lo largo de Estados Unidos y trabajar por salarios bajos. En 2011, a los 63 años de edad, Daptone Records le dio finalmente una oportunidad, a raíz de la que Bradley grabó No Time For Dreaming, álbum que de inmediato atrajo la atención, muy en particular de los jóvenes productores de hip hop como Jay-Z, que se inspiraron en sus canciones y las samplearon. Un segundo álbum, el celebrado Victim of Love, llegó en 2013 para constatar no sólo la magia de su voz, sino también el hecho de que un sexagenario podía convertirse en estrella.

 

Otras voces, otros ámbitos

 

Si bien las carreras de Gil Scott-Heron y Bobby Womack no fueron de la misma manera efímeras como la de Rodríguez, ambos músicos cayeron repentinamente en el olvido, suspendiendo la continuidad de su producción.

 

Scott-Heron había grabado Spirits en 1994, un disco muy en el estilo suyo, es decir en el que se combinó canciones con spoken word, que puso pausa a una carrera que remontaba sus orígenes a 1970. No fue sino hasta 2008 cuando Richard Russell, el cerebro detrás de la etiqueta XL Recordings —la misma de Radiohead— se acercó a él y le propuso grabar el que sería su último álbum. I’m New Here reencendió la carrera de Scott-Heron; fue un disco celebrado por críticos y seguidores. A éste le siguió We’re New Here, con remezclas hechas por Jamie xx, que se editó en febrero de 2011, tres meses antes de la muerte de Scott-Heron.

 

Womack, una de las figuras centrales del soul y el R&B estadounidense, cuya carrera arranca en los sesenta, interrumpió su trabajo por más de una década, luego de que en 2000 hiciera un disco de canciones navideñas. Fue Damon Albarn, el cerebro de Blur y Gorillaz, quien decidió rescatarlo primero invitándolo en 2010 a participar en un par de tracks de Plastic Beach, y posteriormente produciéndole el fantástico The Bravest Man in the Universe, un merecido homenaje para este recio cantante que llega a los 70 años de edad.

 

Bonus track

Zigzagueante e intermitente ha sido también la carrera de Scott Walker, otro de esos héroes de culto que, de forma muy parecida a los antes mencionados, estuvo produciendo grabaciones a través de los años en la penumbra hasta que finalmente recibió la atención que merecía, sobre todo a partir de Scott Walker — 30 Century Man, el documental dirigido por Stephen Kijak y producido por David Bowie que recuenta su trayectoria, estrenado meses después de que el nativo de Ohio lanzara el celebrado The Drift, uno de sus discos más aclamados. En su caso, Walker inició su carrera en los sesenta de la mano del trío de pop The Walker Brothers. Una vez disuelta esa agrupación, Walker atravesó por una carrera como solista que a la fecha le ha dado un total de catorce discos, los primeros diez en un lapso comprendido entre 1967 y 1974, uno más diez años después, otro en 1995, y sus dos más recientes en 2006 y 2012. Bish Bosch es el último de ellos.

 

*Fotografía: Sixto Rodríguez/Especial.

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