Celebrando a Beethoven

Feb 15 • destacamos, Miradas, Música, principales • 1898 Views • No hay comentarios en Celebrando a Beethoven

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A lo largo de 2020, las principales orquestas celebrarán los 250 años de Ludwig van Beethoven, genio creador que sigue asombrando a los melómanos

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POR IVÁN MARTÍNEZ

Este año, como se sabe y todo el mundo se habrá enterado, es el aniversario 250 del natalicio de Ludwig van Beethoven, epítome de tantas ideas y conceptos acerca de la música, del genio creador y del arte en general, por lo que la mayoría de las carteleras en el mundo de la música están centradas en su figura y su obra.

 

Es difícil no estarlo y ante el ojo de quienes criticamos hasta cómo se programa con tal de encontrar el prietito en el arroz incluso donde es imposible encontrarlo, casi todos intentan hacer sentir su marca propia para sobresalir, sobre todo en el ámbito sinfónico: sea porque se programan sus sinfonías completas a manera de maratón o durante toda una temporada regular, por cómo se combinan esos nueve monumentos o por cómo no se programan.

 

Me ha llamado la atención, por ejemplo, el caso de dos orquestas estadounidenses: la American Symphony Orchestra, con una temporada titulada “Beyond Beethoven” con obras contemporáneas al genio sin tocarlo a él, y la Filarmónica de Nueva York que, pasando por alto su aniversario y contemplando por otro lado el centenario de la reforma que dio voto a las mujeres en aquel país, ha comisionado a 19 mujeres compositoras (en alusión a esa “Enmienda 19”).

 

Las ideas pueden ser muchas y no creo que alguna sea la correcta, u otra la incorrecta. Y así como en otro comentario he dicho que me parece una lástima no aprovechar la efeméride para escucharle a Scott Yoo su visión de las nueve sinfonías con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, hoy quiero dedicar este espacio para aplaudir la idea que ha tenido la UNAM para, desde la programación regular de su Orquesta Filarmónica (OFUNAM), dialogar desde el presente con el corpus más redondo y “vistoso” de la forma de la sinfonía.

 

Durante el año, la OFUNAM tocará las nueve sinfonías y todas se harán escoltar por nueve nuevas obras comisionadas para acompañarlas, encargando a un compositor mexicano específico; desconozco los nueve nombres, pero la temporada que ha iniciado tiene a los tres primeros, que además son jóvenes: Cristina García Islas (1983), Francisco Cortés Álvarez (1983) y Rodrigo Valdez Hermoso (1978).

 

Hago hincapié en su juventud porque parece que no a muchos en el medio musical han gustado estas nueve oportunidades: quizá habría que recordar que Arturo Márquez era apenas dos años mayor que Valdez Hermoso cuando la misma OFUNAM le comisionó su fructífero Danzón no. 2, o que Cortés ya es cinco años más grande que cuando Beethoven presentó su primera sinfonía, la que acompañará.

 

Si hay una institución natural para comisionar y dar oportunidades a nuestros compositores, sobre todo a los jóvenes, es precisamente la UNAM; que es también, por cierto, la institución que más ha comisionado nuevas obras a nuestros compositores en los últimos años: desde el jovencísimo Diego Lozano o la misma García Islas recién graduados hasta una ópera de cámara a Gabriela Ortiz o un Réquiem a Mario Lavista, dos nombres consagrados.

 

Regresando a Beethoven: ¿quiénes mejor que jóvenes en proceso de consolidar su voz propia para dialogar con quien en cada una, revolucionó el arte de la sinfonía? Insisto en que ninguna idea para conmemorarlo es “la correcta”, pero sí me parece más pertinente ésta, sobre todo viniendo de la Universidad.

 

He platicado con los tres y coinciden en que su obra no es una respuesta tanto como un diálogo. Además de ver a este corpus como punto de partida. Y ya que cada uno ha titulado de forma particular y característica cada una de sus piezas, espero como suceso musical e histórico el resultado de ese diálogo.

 

García Islas presentará Lord have mercy on the 21st century: “asumí la comisión como una oportunidad para pensar en que la Quinta (la del destino) nos trae la reflexión de algo que llega sin retorno, con la misma fatalidad y oportunidad de vivir y morir, mi obra responde a ello: lo más humano y humilde es suplicar a Dios por su misericordia”.

 

De Cortés Álvarez se presentará Albor, acompañando la Primera. Lo escucho, con esa pasión que le caracteriza cuando habla de lo que le parece importante, y pienso que la suya es más una pieza en homenaje: “me gustó que me eligieran para la Primera porque es una obra muy bien hechecita; cuando uno tiene que hacer una obra de se tipo, siempre ocurre un diálogo con la obra original, siempre va a ocurrir, pero estuve pensando bastante tiempo cómo abordarlo y llegué a la idea de que podría pensar la Primera como símbolo de ese primer destello de luz, en ese magnífico corpus, y mi obra, tomando su primer motivo, trata de generar la idea de ese algo que emerge”.

 

Valdez Hermoso ha preparado, por su parte, lo que suena más a una respuesta directa, como es él y su música, menos filosófica y menos teórica. Su título, quizá, diga más en esa sola palabra: Antiheroica. Nada despreciable la incertidumbre de lo que le escucharemos responder a esa Tercera, a un compositor que define su propia música “como explosiva, como una patada, que de repente puede ser en el hígado, a veces intelectualmente, a veces en los pulmones y te quedas sin aire”, que piensa que si la música no es emocionante, el compositor no ha cumplido su labor.

 

Esta primera temporada incluye también otra pieza nueva de Hilda Paredes pero no ante una sinfonía, y los cuatro estrenos serán dirigidos por el titular de la orquesta, Massimo Quarta, lo que –comentario al margen, encontrando el prietito– probablemente haga más atractivo el programa octavo, en el que la batuta huésped de Sylvain Gasançon ofrecerá la Misa en Do Mayor.

 

FOTO: Retrato de Beethoven por el pintor alemán Joseph Karl Stieler hacia 1820. /Especial

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