Camille Paglia: “Somos poderosas, pero ni de eso se entera el feminismo actual”

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Considerada una disidente dentro del feminismo, Camille Paglia conversa sobre el relanzamiento de Sexual Personae, donde defiende la idea de que un feminismo fuerte puede admitir los aportes y logros masculinos

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POR ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ/ EL MERCURIO/ GDA

Sí, Camille Paglia (1947) es una outsider y sus opiniones no generan indiferencia. Hace unos años, la líder feminista Gloria Steinem la criticó diciendo que “lo que Paglia llama ser feminista es como si un nazi afirmara no ser antisemita”. Calificada de “feminista disidente” o “igualitaria”, su independencia y actitud crítica la han apartado del circuito dominante. Pero nadie ignora su tesis doctoral con Harold Bloom, sus enciclopédicos conocimientos de estética, artes visuales e historia, sus libros sobre cine y su larga carrera como docente universitaria.

 

Detestar la influencia de Foucault y su efecto “ruinoso” en las humanidades tampoco le ha ayudado a tener más amigos en el mundo intelectual. Pero Paglia ha seguido un camino consistente en torno a sus ideas, centradas en su análisis de la historia del arte —desde los griegos hasta el pop y Madonna— y su singular aproximación al poderío femenino. Ideas que explotaron en 1990, cuando las estampó en su libro Sexual Personae. Arte y decadencia desde Nefertiti a Emily Dickinson y generaron gran controversia. Su nueva edición en español (Deusto) está disponible en papel y versión digital.

 

Desde Filadelfia y por teléfono, Camille Paglia comenta que “la versión en español del libro estaba agotada hace tiempo, estoy muy contenta de que se vuelva a publicar”. En este texto, la autora adhiere a una visión de continuidad del arte occidental, pero sostiene que el cristianismo, la cultura y la razón nunca han podido derrotar por completo a la fuerza pagana, erótica y sexual, que se permea en ciertos períodos (Renacimiento, Romanticismo), en manifestaciones como el sadismo y el voyerismo y en expresiones de artistas como Botticelli, Shakespeare, Coleridge, Byron y Emily Brontë. Según la académica, grandes obras de arte han surgido de la tensión masculina ante la ansiedad de controlar la naturaleza femenina.

 

 

El poder de la mujer es el hilo conductor de Sexual Personae.
Mi libro Sexual personae trata íntegramente del poder de la mujer y el poder de la naturaleza. Allí digo que esta visión de las mujeres como víctimas es un insulto para el mundo femenino, que tienen un enorme poder como sexo y también como individuos para crear su propio hábitat, para crear el mundo en el que viven. En mi libro también aplaudo lo que han hecho los hombres. Un feminismo fuerte puede admitir la fuerza y los logros masculinos, y no tengo problemas con todas las obras de arte que han sido hechas por hombres.

 

 

Pero muchas mujeres quedaron relegadas en la historia del arte.
En algunos casos esto pasó porque las mujeres no tuvieron acceso a la enseñanza. Pero a lo que voy en mi libro, desde un punto de vista de la historia del arte, es que no hay un Mozart mujer porque tampoco hay un Jack el Destripador mujer. Hay hombres que llegan a un nivel muy alto en sus obras y su creatividad, pero también hay hombres que son asesinos terribles. La inteligencia femenina ocupa el gran nivel medio del espectro de la inteligencia y realmente hay más hombres que son seres extraños y pervertidos.

 

 

Creatividad bloqueada
Recluida por la crisis del coronavirus en su casa, a Paglia le inquieta el impacto de la pandemia sobre la educación. “Me preocupa una excesiva presión hacia una formación cada vez más digitalizada. Es importante que los alumnos tengan a una persona frente a ellos. En mis clases busco que ellos aprendan a interpretar obras de arte complejas, ya sea en artes visuales, poesía, películas o música popular. No es lo mismo ver un video en YouTube que estar en una clase con la profesora improvisando y respondiendo a sus preguntas. Hoy los estudiantes están absorbidos por las redes sociales, y como profesora me desespera ver que están perdiendo el lenguaje corporal y sus expresiones faciales. Esto también es un problema para los casos de acoso sexual, porque les cuesta leer lo que está pensando la otra persona y sus reacciones. Yo provengo de una familia italoamericana en la que la gente gesticula, se expresa, y me parece un poco alarmante esa falta de expresividad”.

 

En sus clases, Paglia subraya que su acercamiento al arte es sensorial y afirma que, a diferencia de lo que dice el posmodernismo, es posible el conocimiento y el acercamiento a la belleza. “El arte no es filosofía. El arte por definición refracta su significado a través de algún medio del mundo material”, ha señalado. La académica ha celebrado en sus textos desde las esculturas griegas hasta piezas muy transgresoras, ha defendido el desnudo femenino y también obras artísticas tachadas de pornografía.

 

 

Usted se ha quejado de la debilidad de la creación artística hoy.
Al parecer estamos en una especie de bloqueo creativo general. No veo que se estén produciendo muchas obras de arte de calidad, ni en la literatura, ni en las artes visuales. Por la razón que fuere, la tecnología está dominando. Es lamentable, pero a menudo sucede. Hay periodos en la historia de una intensa creatividad y luego largos periodos en los que no se produce nada verdaderamente original.

 

 

Cuerpo y cultura
“Hacen falta voces de escritoras, intelectuales, personalidades con envergadura intelectual que puedan hablar y concitar la admiración de hombres y mujeres. Líderes poderosas que puedan inspirar y encontrar un camino para que el feminismo pueda crecer y fortalecerse”, señala Paglia, quien es crítica de la “victimización” que visualiza en el feminismo actual. “Ha llegado el momento de decir que es infantil e inmaduro que las mujeres estén constantemente tratando de desprestigiar a los hombres, mientras ellos luchan por mantener su identidad frente a ellas. Las mujeres somos poderosas, pero ni de eso se entera el feminismo actual”.

 

 

No siempre una mujer está en condiciones de defenderse ante el acoso de un hombre.
No estoy hablando, por cierto, de mujeres de la clase trabajadora que son terriblemente oprimidas. Ellas no están en una situación en la que puedan defenderse. Pero me cuesta entender que una mujer de la clase medio profesional con un título universitario no sea capaz de defenderse, que sea incapaz de comunicar su propia dignidad como persona. Mi madre llegó a Estados Unidos a los 6 o 7 años y trabajó como cajera en un banco, pero nunca toleró un trato denigrante como mujer. Comunicaba con su manera de ser, con su voz, lo que iba a tolerar o no. Estoy cansada de esa actitud de las mujeres de encontrar todo tipo de justificativo para acudir a figuras de autoridad para que les solucionen sus problemas. Eso para mí no es verdadero feminismo, es una perpetuación de la vieja visión de las mujeres como débiles.

 

 

También le reprocha a la teoría de género su “falta de sentido común” al negar la existencia del cuerpo.
Sí, yo soy la única en este momento que reconoce el poder de ambos lados. La biología existe y el género está en cada célula de nuestro cuerpo desde que nacemos. Cada célula del cuerpo humano, es excepto la sangre, tiene un código del género con el que uno nació, y es por eso que los antropólogos pueden decir con sólo examinar los huesos de miles de años atrás de qué sexo era una persona o animal porque cada célula tiene ese código. Al mismo tiempo, también reconozco en mi libro el enorme impacto de la cultura. Por eso mi libro se llama Sexual Personae. “Personae” es la máscara, son las máscaras de la sociedad, pero sólo porque veamos ese relativismo no significa que no exista la biología.

 

 

Se subestima la fuerza de la naturaleza.
Muchas jóvenes hoy, que hablan del problema de género cuando llegan a la pubertad, odian lo que está pasando, pero les cuentan la teoría de género y en lugar de dirigir su hostilidad a la naturaleza lo hacen a la sociedad. Ellas creen cosas como que “en realidad yo soy un hombre”, pero no es así. Puedes ser lo que quieras en la sociedad, pero la naturaleza es la fuerza fascista más grande que existe.

 

 

Religión y capitalismo
Camille Paglia apoyó al demócrata Bernie Sanders como precandidato a la presidencia de Estados Unidos. “El capitalismo, sobre todo cuando se convierte en una corporación internacional liderada por gente muy poderosa, naturalmente puede ser blanco de serias críticas”, señala. Pero Paglia critica también a quienes desconocen que “fue el capitalismo el que cambió la naturaleza de la sociedad occidental, creando trabajos en que las mujeres por primera vez podían no depender del padre, hermano o marido. Es increíble que las personas tengan esa ignorancia de la historia”.

 

 

Usted es atea, aunque se ha interesado en la experiencia religiosa. Y advierte que percibe en algunas jóvenes una especie de religión en torno al feminismo.
Cuando la gente deja de lado la religión tradicional de su infancia, les falta un sistema de valores y ansían tener dogmas. En realidad, quieren tener mandamientos, que alguien les diga cómo deben vivir sus vidas. El trato con algunas de estas feministas es a menudo muy irracional, porque no tienen ningún sentido de la ambigüedad, de ambivalencia, por eso es casi imposible tratar con ellas. También tienen problemas de identidad y les gusta estar dentro de un grupo en el que se sienten protegidas.

 

 

Y a estas alturas, ¿se sigue sintiendo feminista?
Sí, naturalmente. Soy una de las voces disidentes del feminismo, pero hay muchas feministas que están de acuerdo conmigo en distintas partes del mundo. La gente joven ahora sólo conoce una única versión del feminismo, pero sé que todo se mueve cíclicamente y que con el tiempo eso cambiará. Hay actualmente un tipo de feministas que no saben nada de la vida, pretenden identificarse con la clase trabajadora, aunque ellas son burguesas que sólo pretenden que cambien los hombres y que trabajen más en la casa. ¿Dónde estaban todas las feministas norteamericanas cuando pasan atrocidades contra las mujeres en la India y de otros lugares? La incapacidad del movimiento feminista de movilizarse ante estos casos me parece escandalosa.

 

 

El cine y “Los Pájaros”
Una de las áreas de interés de Paglia es en el cine. A su juicio, la Edad de Oro de Hollywood fue un periodo de gran riqueza estética y artística. “Tuve suerte de haber visto los grandes espectáculos de Hollywood en la pantalla grande, como Ben Hur y Lawrence de Arabia. Luego, cuando fui a la universidad, estaba Antonioni, Fellini, Bergman. Hoy los estudiantes tienen pocas cosas interesantes que ver”, apunta.

 

Paglia ha escrito sobre la crítica de cine Pauline Keal y también de Hitchcock, uno de los cineastas que admira. Hace unos días, se reeditó en inglés su conocido ensayo sobre el film Los pájaros, realizado para la clásica colección de la British Film Industry. Allí se extiende sobre la técnica, estética e influencia de las artes visuales –en especial del surrealismo– en la película. También aborda la ambivalente relación de Hitchcock con las mujeres y en especial con Tippi Hedren, de quien celebra su poderosa actuación y lamenta que haya sido reducida a ser una víctima del cineasta. En el nuevo prólogo, Paglia aborda tópicos del género y las recientes polémicas sobre Hitchcock a la luz del movimiento MeToo y el feminismo.

 

FOTO: Paglia también es autora de Feminismo pasado y presente (Turner, 2018)./ Michael Lionstar

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