El arte de la protesta

Nov 1 • Lecturas, Miradas • 7786 Views • No hay comentarios en El arte de la protesta

 

POR ALEXA LEGORRETA

 

“Casi todos los grandes avances sociales de la humanidad han empezado con una queja o protesta”. Es así como Ulrich Richter Morales nos introduce en su nuevo libro, De la protesta a la participación ciudadana, al cual precede su Manual del poder ciudadano. Para el autor de este lúcido ensayo, la participación ciudadana es un concepto que hace coyuntura con la democracia participativa, ya que para las instituciones genera mecanismos de interlocución sensibles a la diversidad, en tanto que permite a los ciudadanos alzar la voz en beneficio del conjunto de la sociedad. El libro invita a recordar que la participación ciudadana aviva y revitaliza una democracia. Todo ciudadano tiene derecho a protestar, pues la protesta es un ejercicio sano, que permite, a través de una herramienta legal, que se pase de la queja a la acción.

 

El curso de la historia demuestra que participar en las protestas es una “respuesta a la indignación”, y que a su vez esta respuesta organizada ha provocado el derrumbe de muchas dictaduras e instituciones. Richter Morales hace hincapié en algunas manifestaciones mundialmente conocidas en años anteriores y en diferentes países de Latinoamérica, Europa y Oriente; examina en su tratado de cerca el conflicto venezolano, adentrándose con conocimiento en los problemas que el ciudadano enfrenta con la política, cuando pertenece a uno u otro partido. Estudia los puntos del más importante candidato opositor del régimen actual, Enrique Capriles, y formula desde estos una estrategia en común que permita revitalizar la democracia venezolana, sumando al ciudadano como primer referente de la necesidad por el cambio. Lo anterior, sin dejar a un lado a importantes personajes como Mahatma Gandhi, o Martin Luther King, los cuales también le sirven a Richter Morales, para, gracias a su bagaje en el tema, ilustrar ampliamente los distintos tipos de movimientos sociales, y las consecuencias favorables que unos y otros han ejercido en la historia de la humanidad.

 

El libro recuerda que el concepto de protesta a veces pareciera dado solo al hombre rebelde, sin plantearse la pregunta: ¿qué es ser rebelde? Según Camus, citado por Richter: “Un hombre que dice que no. Pero si rechaza, no renuncia: es un hombre que también dice que sí, desde su primer movimiento. Un esclavo que ha recibido órdenes toda la vida de pronto juzga inaceptable otro mandato”.

 

La lectura de este enriquecedor texto cuestiona, entre muchas cosas, qué es un movimiento social. Participar es movimiento, mas no es ser puesto en movimiento. Además, el libro invita a repensar en las corrientes sociales como oposición continua al poder establecido para que la sociedad tenga voz y rostro. El objetivo de la protesta debe ser construir un mejor país; por eso, Richter Morales incita a profundizar más en la intimidad de la manifestación, entendiendo que sólo la protesta pacífica es permitida, pues esta es el medio legal y haciendo énfasis en que se ha de tener un contenido para la protesta, la manifestación.

 

El ser humano —afirma el autor— tiene un derecho natural e instintivo hacia la queja, hace parte de su genética, casi está obligado a ella para generar cambios favorables de su entorno, pero esta ha de ser propositiva, pues allí, en su contenido, genera la transformación pretendida. Otro de los puntos significativos del texto es que apuntala la idea de que exponer inconformidad por medio de la protesta se ha vinculado erróneamente con la violencia o la confrontación, asociándola con la izquierda, convirtiendo al manifestante en objeto de señalamientos, y por eso quien se manifiesta, quien se organiza con otros para proponer un cambio, se ve compelido a presentar argumentos sólidos, transparentes, demandas lógicas y propuestas que evidencien la urgencia de la acción frente al Estado.

 

Es justo aquí donde el manual De la protesta a la participación ciudadana cumple un papel vital, poniendo en función del ciudadano una reflexión de los cambios y movimientos sociales de México y otros países del mundo. Es este libro una eficaz herramienta en un momento de constante agitación política.

 

Valga recordar, como lo hace el libro, que la participación ciudadana en la democracia comienza con el voto, con la elección popular; y la protesta es de por sí un nuevo voto que debe ser igualmente valido, mediante el cual el pueblo que elige se organiza para expresar su inconformidad frente a las decisiones que adoptan lo gobernantes.

 

El libro toca además un punto de importancia como es el arte en la protesta. La protesta se convierte en arte con el activismo creativo. El artista confronta por medio de representaciones su punto de vista político o social, así como sus experiencias personales. El arte es subversivo por naturaleza, pues el artista comprometido con su trabajo ha de vivir siempre alerta, en un constate proceso de vigilancia crítica frente al medio que lo rodea. Ya hemos visto cómo una película, una novela o un cuadro simbolizan la manifestación de un solo hombre: el artista, quien a su vez, gracias al arte, compendia en su obra el sentimiento y la voz de un pueblo y en algunas ocasiones consigue que tal expresión haga eco en la sociedad generando un cambio.

 

El orador y político Robert Green Ingersoll, quien como Richter Morales también fue abogado, dijo: “En la vida no hay premios ni castigos sino consecuencias”. Por lo anterior, un pueblo satisfecho con su gobierno no declara su inconformidad, mas un pueblo en desacuerdo está en todo el derecho legal de hacer uso de la protesta como herramienta para legitimar su democracia.

 

De la protesta a la participación ciudadana es una herramienta indispensable para entender ciertos movimientos sociales que han generado una transformación favorable en la vida de los ciudadanos tanto en México como en otras latitudes. Su prosa diáfana recupera en bien de la sociedad la intención de una democracia firme, práctica, propositiva y que se regenere a sí misma a través de la participación ciudadana. De paso invita a recurrir a la protesta positiva, buscando convertir los conflictos en acuerdos.

 

Ulrich Richter Morales, De la protesta a la participación ciudadana, Océano, México, 2014, 215 pp.

 

* Fotografía: En su nuevo libro, Ulrich Richter Morales revaloriza la protesta social / Especial

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