En los rumbos de José Agustín

Ene 20 • Conexiones, destacamos • 526 Views • No hay comentarios en En los rumbos de José Agustín

 

Las historias detrás de las fotografías de José Agustín que acompañan el número del número especial de Confabulario, tomadas por el fotógrafo Barry Domínguez: un homenaje al autor de La panza del Tepozteco

 

POR DONOVAN KREMER
En 1993, Barry Domínguez viaja, como parte de la nómina de fotógrafos de la UNAM, al Encuentro de Narradores en el Museo Casa de Cultura de Morelos, en Cuautla, que organiza Hernán Lara Zavala, director de Literatura de la UNAM, junto a José Agustín. Está en los rumbos, inequívocos, del guerrerense. En el Encuentro figuran Vicente Leñero, Ana Clavel, Rosa Nissán, Gerardo de la Torre, entre otros. Sería el último Encuentro. Llegó un alcalde, “imbécil, priista desde luego” y lo “hizo cenizas”, fueron las palabras del poeta Marco Antonio Campos que Mario Casasús rescató en un artículo de Confabulario.

 

Barry va con la encomienda de elaborar una memoria fotográfica de ese encuentro en Cuautla. “Empecé a contactar a cada uno de los participantes, que estaban con diferentes editoriales y escribían en distintos medios. En esa ocasión Mónica Lavín iba con el primero o segundo libro publicado. Posteriormente comencé a retratarlos aparte”, cuenta.

 

Dos años después del Encuentro, el fotógrafo cuadra con José Agustín una sesión de retratos en su casa, ubicada en el fraccionamiento Brisas de Tetelcingo, en Morelos. Algunas de esas fotos ilustran la portada y los artículos de este número especial de Confabulario.

 

“El maestro —platica— me recibió como el clima, o sea: caluroso. Tomamos unos tragos de mezcal y tequila; puso la rulita, es decir un rocanrol, y él ponía el ambiente. Hicimos varias fotos a parte de la famosa donde posa en su hamaca. Me llamó la atención una parte de su jardín donde se daban árboles de mango. Lo quise retratar ahí y se negó. No no no, me dijo, no me retrates tan tropical. Claro, lo decía porque es de Guerrero”. La mirada de Barry busca detalles, elementos, dispersos, de la esencia del escritor: “Una de las imágenes que más me gustó fue la que le tomé en el jardín de su casa, de pie con las manos en los bolsillos, a un costado de la sombra de un árbol y delante de él, su perro cocker con actitud de custodia”.

 

Hablan de literatura y música, traban amistad. Recuerda a los hijos de José Agustín que pasean por la estancia, “entre ellos Andrés, el que más sobresalía, y Tino, el más chico, ahí andaban. De hecho, tengo vivienda en Tetelcingo, en otro fraccionamiento. Estoy seguro que el maestro visitaba, a menudo, Chalcatzingo, de donde es el Monstruo de la Tierra”.

 

Sí, afirma Barry : “Conozco los rumbos de José Agustín”.

 

 

 

FOTO: José Agustín y su esposa Margarita Bermúdez, en su residencia en Brisas de Tetelcingo, Morelos. Crédito de imagen: Barry Domínguez /Fotogrammas

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