“Enemigo del pueblo”: el poder de las masas

Ago 15 • Escenarios, Miradas • 2739 Views • No hay comentarios en “Enemigo del pueblo”: el poder de las masas

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El director de teatro lleva a escena Enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen, una nueva lectura sobre el uso del poder y la manipulación de las masas

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POR JUAN HERNÁNDEZ

David Gaitán (Ciudad de México, 1984), traductor, actor, dramaturgo y director de escena, dialoga con los clásicos; los desacraliza al hacer nuevas lecturas de sus obras, y hallar el sentido y la estética pertinentes para su aprehensión en la actualidad. Lo hace sin arrogancia, en pleno ejercicio de la libertad creativa.

 

Esta es, digamos, una de las vertientes de trabajo experimentadas por David Gaitán, quien con 36 años de edad ha escrito alrededor de 20 obras teatrales, la mayoría llevadas a escena y publicadas. Ha traducido otras tantas y extendido su talento al terreno de la dirección de escena, en la que tiene ya un lugar importante entre los creadores de su generación.

 

Una de las varias obras que ha dirigido con la Compañía Nacional de Teatro, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), es Enemigo del pueblo, original del noruego Henrik Ibsen (1828-1906), que Gaitán reescribe para hacer nueva lectura de la proposición dramática: las problemáticas morales y éticas, los vericuetos del uso y abuso del poder, la demagogia que sustituye la sustancia de la democracia y, no menos importante, la fuerza definitoria de las masas.

 

Gaitán cambia el carácter del personaje principal “El doctor Stockmann”, interpretado por el primer actor Luis Rábago, al que complejiza al convertirlo en un ser irracible, arrogante y misógino. Se trata de un personaje con el que es difícil ser empático, dadas las características de su personalidad, sin embargo es él quien defiende la causa justa en este drama de carácter político y de crítica social.

 

La contraposición del carácter de los personajes, que en esta versión se reducen de diez del texto original a seis en la versión de Gaitán, tiene la intención clara de subrayar la banalidad de las apariencias, evidenciar la manipulación a partir de discursos demagógicos y la idolatría de valores con base en intereses económicos.

 

Como director, Gaitán propone una revisión, en la síntesis de la figuración escénica, de los valores éticos y morales en el mundo capitalista. Recurre a una estética que ubica al montaje en un espacio-tiempo reconocibles para los públicos de la actualidad. En esta tarea cuenta con el talento de Alejandro Luna, autor de la concepción escenográfica y espacial.

 

Alejandro Luna dota a la puesta en escena de elementos estéticos que aprehenden la atención del público, al que involucra en ese espacio-tiempo como un elemento participante y activo. La escena tiene la forma de un mapa que refiere a la Ciudad de México y hace referencia a la UNAM, cuya abreviación de su nombre está escrito, disimuladamente, en uno de los telones.

 

El dispositivo escénico realizado por Luna es lenguaje y discurso, que se suma en unidad a la puesta en escena que, en la síntesis del mundo, resalta los vicios que envilecen la convivencia social, deshumaniza y convierte a los individuos en alimento indispensable para la subsistencia del sistema capitalista.

 

Enemigo del pueblo, versión libre de Gaitán, tiene un reparto de primeros actores, miembros del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro: Luis Rábago, Miguel Cooper, Ana Paola Loaiza, Antonio Rojas, Amanda Schmelz y Alan Uribe Villarreal. Actores de probada experiencia en la construcción de personajes y, sobre todo, en la búsqueda de sentido de la enunciación como elemento de la acción.

 

La actividad teatral, como experiencia colectiva, se concibe en esta puesta en escena como una revelación de elementos discursivos, éticos y estéticos que llevan al ágora temas de gran relevancia para la vida pública. David Gaitán suma al público a la vivencia cuando le dota de pequeñas pistolas de burbujas, que deberá disparar cada vez que el personaje representado por Luis Rábago cometa una acción reprobable. En la acción hay un irrenunciable sentido de compromiso.

 

El dilema radica en resolver una pregunta ética: ¿Qué es más importante: la salud pública, o los intereses económicos? Cuestionamiento de suyo pertinente en los tiempos actuales. En la obra, “el doctor Stockmann” denuncia que las aguas del balneario local están contaminadas y ponen en riesgo la vida de los turistas lo visitan. Clausurar el lugar mermaría la economía de los lugareños y desacreditaría la administración del alcalde.

 

La responsabilidad de la resolución recae en las mayorías, en ese pueblo que se reúne en asamblea para dejar clara su postura que, con razón o sin ella, habrá de acatarse. Fuerte es el remate discursivo, en esta visión del mundo que David Gaitán lleva a la escena, cuando se desmantela el disimulo, se increpa la hipocresía y la estupidez de la muchedumbre, el sometimiento al poder, la corrupción del sistema social, político y económico; así como la complicidad en la debacle social, de un medio de información que se hace llamar: “La voz del pueblo”.

 

David Gaitán desarrolla con solidez su punto de vista. El teatro toma sentido en la pertinencia de las preguntas, en la importancia humana de los temas abordados y en una estética que permite tratar un tema escabroso salpimentado de humor ácido que provoca risas en el público. Risas que se van borrando de los rostros, en la medida en la que cada uno de los espectadores se percata de la responsabilidad ética que la obra le impone.

 

El video de la obra es un testimonio de la experiencia viva del teatro. Sabemos que nunca se podrá sustituir la cualidad única, aurática, de la comparecencia del actor y del público en un espacio-tiempo irrepetible; sin embargo, en tiempos de pandemia y de confinamiento, su liberación en la red es una oportunidad para acudir a ese vestigio y enriquecer la cultura teatral en la dimensión de la existencia virtual.

 

FOTO: Esta obra está disponible en el canal de Youtube del INBA./ Sergio Carreón Ireta/CNT

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