Orchestra of the Swan: “excelente trabajo”

Nov 26 • Miradas, Música • 2303 Views • No hay comentarios en Orchestra of the Swan: “excelente trabajo”

POR IVÁN MARTÍNEZ

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El pasado martes 22 de noviembre, se presentó en el Palacio de Bellas Artes la Orchestra of the Swan, un ensamble de cámara proveniente de Stratford-upon-Avon, el pequeño pueblo donde nació Shakespeare. Este recital cerró la pequeña gira que, auspiciada en buena parte por la Anglo Mexican Foundation y el British Council, la llevó al Teatro del Bicentenario de León y al Festival de Música de Morelia, encuentro que la situó como el principal atractivo de la cartelera de este año. Alcancé a escuchar a un joven decir en el pasillo: “no sabes cómo nos costó la negociación para traerlos”.

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Las orquestas inglesas gozan en general de buena fama, en lo personal disfruto y me asombro con regularidad de la uniformidad que logran sus secciones de cuerda; sobre todo pensando en que la mayoría no son ensambles estables. Suelo disfrutar también su particular sonido flemático, característica de personalidad arraigada en el estilo de abordar la música que, en el mundo globalizado, las hace permanecer prácticamente como las únicas con un sonido tan distintivo. Con las visitas frecuentes a nuestro país, me he ido enamorando también del repertorio de sus compositores nacionales, sea un clásico referencial de Britten o Vaughn-Williams o piezas menos logradas de compositores de igual estatura como Finzi o Elgar; alguna característica positiva extra deben tener en las negociaciones comerciales, que cada año solemos tener en México orquestas visitantes británicas tanto en festivales como en temporadas regulares de recintos como el propio Palacio de Bellas Artes.

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A la mayoría ya las conocemos y de vez en cuando, como en esta ocasión, aparecen ensambles de poco reconocimiento y trayectoria, a las que hay que otorgar el beneficio de la duda. Una pequeña orquesta de pueblo presentando un homenaje a Shakespeare no suena descabellado… siempre que mantengamos claros los parámetros de programación, mercadotecnia y nivel de ejecución prometido y esperado.

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Pude conceder que no todos los británicos compartan mi obsesión con Benjamin Britten, el compositor más importante que ha dado Reino Unido desde Henry Purcell, y que no incluir ninguna obra suya en el día de su aniversario, es un detalle sin importancia. Los detalles que comienzan a brincar están al abrir la cuarta página del programa de mano, donde se leen las biografías:

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De la orquesta, The New York Times dice que “hace un excelente trabajo”. Raro problema de traducción: el único artículo registrado en el archivo digital del periódico dice textual “no es la orquesta de Cleveland, ni nada cercano” (“pero el pulido orquestal supremo está fuera del punto aquí, que es recuperar al compositor”, Hans Gal) y “el director y la orquesta hacen un buen trabajo” (pero “revelando las cualidades del compositor” al grabarlo).

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De su solista al violín, Tamsin Waley-Cohen, se dice que ha tocado con las más importantes orquestas del Reino Unido: no es contradicción aclarar que las orquestas importantes del Reino Unido es una, la Sinfónica de Londres, y la señora Waley está lejos de ella. También dice que ha ganado “todos los premios posibles”: al buscarla, no la encontré ni en las listas de primera eliminatoria del Szeryng de Toluca. Ya no corroboré la cita que hace a una “Classical music magazine”, porque se acerca en precisión: “tan bueno como cualquier otro”. Así: cualquiera. Ni la que se menciona de The Guardian diciendo que es una intérprete de “osada intensidad”, porque, en efecto, es una intérprete osada.

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Se necesita ser osado para abordar con el descuido de ella en aspectos tan característicamente necesarios como la sutileza de articulación en The lark ascending, de Vaughn-Williams, con que abrió el programa, la afinación en el Concierto en Do Hob VIIa no. 1 de Haydn que tocó tras el intermedio, o la falta de sensibilidad y fraseo en la Estrellita de Ponce que tocó como encore junto al otro solista de la noche, el guitarrista mexicano Morgan Szymanski.

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De Szymanski tampoco habría que corroborar que “sus conciertos lo han llevado a las salas y festivales más importantes del Reino Unido, Francia, Austria, Alemania” y otros quince países, entre ellos, claro, México, pues ya ha tocado en la Sala Nezahualcóyotl (con una orquesta de estudiantes) y esta noche está tocando en Bellas Artes. Él también incluyó citas periodísticas, sobre todo acerca del lirismo con que ha abordado el repertorio de Ponce en discos y que aquí, ante la pobreza del material escogido (dos conciertos dedicados a él, uno de estreno mundial escrito para esta gira por el compositor mexicano Alejandro Basulto) es difícil aquilatar.

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Entre las piezas concertantes, la orquesta tocó tres numeritos de la suite Love’s Labour’s Lost de Finzi y el Introducción y allegro, op. 47 de Elgar; mientras lo primero pasó desapercibido, la segunda se sintió descontrolada, con pasajes que en lugar de una búsqueda por las texturas escondidas, sonó a una lucha todos contra todos incontrolable para la batuta de David Curtis, quien en las primeras piezas del concierto, tampoco pudo mantener ecuanimidad en los alientos.

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Queda también para el registro la interrupción en la primera pieza por haber dejado prendido el aparato eléctrico puesto para la sonorización de la guitarra.

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