Adiós, Rosenda Monteros

Ene 5 • Escenarios, Miradas • 1287 Views • No hay comentarios en Adiós, Rosenda Monteros

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Rosenda Monteros, fallecida el 29 de diciembre, representó papeles entrañables en el cine mexicano. Impulsora del teatro clásico y del Siglo de Oro, fue actriz emérita de la Compañía Nacional de Teatro

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POR JUAN HERNÁNDEZ

El año 2018 finalizó con la muerte de Rosenda Monteros, nombre artístico de Rosa Méndez Leza, nacida en Veracruz el 31 de agosto de 1935. Actriz de cine, televisión y teatro, además de bailarina, dedicó sus últimos años a trabajar en la Compañía Nacional de Teatro del INBA, en la que resaltó por el carácter que imprimía a la interpretación de sus personajes.

 

No obstante las limitaciones físicas, propias de su edad —contaba con 83 años al momento de su muerte—, Rosenda Monteros tenía una presencia imponente. Era una conocedora de la escena y en ella se desempeñaba con la naturaleza de quien ha nacido para ejercer el arte de la ficción como verdad.

 

Con la voz ronca y el cuerpo erguido, apoyado en un bastón que asumía como símbolo de autoridad en escena. Interpretó a personajes trascendentes en los que se desvelaba con minuciosidad el misterio de la condición humana, así como seres míticos a los que dotó de la dimensión sagrada.

 

Fue alumna de Seki Sano, maestro del teatro moderno, radicado en México, en donde recibió asilo político gracias a la intervención del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río, en la época de la posguerra.
El creador japonés trajo al país las enseñanzas de Stanislavsky y Meyerhold, y formó a partir de una técnica rigurosa a los histriones de la época. Actores que entendían su quehacer como una experiencia que comprometía atención corporal, emocional, instinto para establecer rango de verdad a su escena a través de la justificación del sentido de la enunciación, actitud firme y evocación implícita en la memoria.

 

Rosenda Monteros fue una de estas actrices que llenaron de dinamismo a la escena de la segunda mitad del siglo XX en México. Estuvo activa hasta el último día de su existencia porque no comprendía la vida sin la escena. La muerte le llegó cuando preparaba el estreno de La Celestina, de Fernando de Rojas, puesta en escena que no verá la luz, pero queda el compromiso que hasta el último momento tuvo la actriz con su vocación artística.

 

Al momento de su muerte era actriz emérita de la Compañía Nacional de Teatro, en donde participó en múltiples puestas en escena, entre ellas: Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente, de Wajdi Mouawuad, dirigida por Rolf y Heidi Abderhalden; Ser es ser visto, paráfrasis de varios autores con la dramaturgia de Stefanie Weiss y Luis de Tavira, con la dirección de éste último; La prueba de las promesas, versión y dirección de Carlos Corona; Numancia, de Cervantes, dirigida por Juan Carrillo y Natan el sabio, de G. E. Lessing, dirección de Enrique Singer.

 

Rosenda Monteros impulsó y participó en piezas del teatro clásico, del Siglo de oro, pero siempre en busca del canal que comunica a la tradición con la contemporaneidad. De ahí que no fuera ajena al impulso del teatro moderno y de la experimentación escénica a lo largo del siglo XX y aún en el XXI.

 

En alrededor de seis décadas la actriz, directora y bailarina tuvo tiempo para ofrecer su saber y experiencia en todos los medios. El cine y la televisión fueron también campo de labor. Estuvo casada con el director cinematográfico Julio Bracho, entre 1955 y 1957. Bajo su dirección actuó en la cinta Llévame en tus brazos, de 1953. Pero después interpretó a personajes diversos en alrededor de una treintena de cintas, entre las que resaltan: Nazarín, de Luis Buñuel, de 1958; El esqueleto de la señora Morales, de Rogelio A. González, de 1959; The Magnificent Seven, cinta estadounidense de John Sturges, de 1960; y La casa de Bernarda Alba, de Gustavo Alatriste, de 1982.

 

Entre 1960 y el 2000 participó en alrededor de once telenovelas, entre las que están Cuidado con el ángel, La sonrisa del diablo, Lucía sombra, Mi primer amor, Los miserables, Santa, La madre y El amor no es como lo pintan.

 

Con la muerte de Rosenda Monteros se pierde a una de las grandes actrices mexicanas de la era moderna. Actriz de carácter que imprimió a sus personajes una dimensión humana que resaltaba en cualquiera de los medios en los que trabajara.

 

El 2019 inicia así con esta pérdida irreparable para la escena y la cultura mexicanas. Adiós, Rosenda Monteros. Descanse en paz.

 

FOTO: Rosenda Monteros fue alumna de Seki Sano, maestro del teatro moderno. En la imagen, durante una entrevista en 2010. / Archivo EL UNIVERSAL

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