Hallazgos y desilusiones en la danza

Dic 21 • destacamos, Escenarios, Miradas, principales • 4179 Views • No hay comentarios en Hallazgos y desilusiones en la danza

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Mientras algunas iniciativas de colectivos y productores independientes lograron el reconocimiento del público para morir después por la falta de apoyo, obras que han contado con total respaldo gubernamental se distinguieron por sus limitaciones artísticas

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POR JUAN HERNÁNDEZ

Lo bueno.

1. Mextridente, coreografía de Barro Rojo Arte Escénico, idea original de Francisco Illescas, con la colaboración de Roberto Solís, Julio Hernández, Miguel Gamero, y la dirección artística de Laura Rocha, es una propuesta que resalta por la solidez de la ejecución técnica de los bailarines y la eficacia del lenguaje para expresar un discurso sobre la profunda complejidad de la identidad mexicana. Un tema abordado desde todas las artes, que en esta pieza coreográfica goza de una estética que figura claramente la estridencia y la diversidad de las culturas de México. La puesta en escena fue el único estreno de importancia en el 2019, confirmando la solidez de la organización como una compañía estable.

 

2. Tres figuras lúgubres, creación e interpretación del bailarín y coreógrafo Tonio Torres. Unipersonal con una atmósfera equilibrada entre lo sombrío y lo luminoso, para abordar la debacle del cuerpo, la enfermedad y el instinto de supervivencia. La madurez del intérprete se traduce en dominio de la escena, de movimientos corporales con base en una técnica depurada y, además, de un entendimiento de la experiencia que se busca representar, en relación con la finitud de la naturaleza del ser humano. La obra cerró el Programa Creadores Consolidados del IV Festival de Danza Contemporánea Unipersonal Cuerpo al Descubierto Miguel Ángel Palmeros, en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, del Centro Cultural del Bosque, en marzo.

 

3. El XII Festival Internacional de Danza Llanera, dirigido por Cristóbal Ocaña, resultó ser un encuentro de danza tradicional asombroso en varios sentidos. Mencionaremos dos: la calidad de las producciones de los grupos participantes, provenientes de Chiapas, Coahuila, Veracruz, Baja California y Guanajuato, y el dominio de una técnica dancística que evade la estilización complaciente del folclor, a favor de la representación de rituales, que forman parte de la convivencia social de los pueblos. La reunión de una centena de bailarines, en el municipio maya de Maxcanú, en Yucatán, así como en algunas comisarias, mostraron el poder de la danza para el fortalecimiento del tejido social.

 

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4. La Jornada de Danza Solidaria Nuestra lucha es por la vida, en la que se presentaron “Somebody”, con música de Depeche Mode, creación de Mari Carmen Victoria y Esteban Arias; “Oh, melancolía”, con música de Silvio Rodríguez, coreografía de Paulina Segura; “Mujer, se va la vida”, banda sonora de León Chávez Teixeiro, creación e interpretación de Argelia Guerrero; “Sorellanza”, de Bárbara Alvarado; “Caminante”, de Héctor León, con música de Los Ángeles Negros; así como “Y no hay modo (no hay forma de decirlo”, de Miguel Gamero y Laura Rocha, realizada en el Auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas, puso sobre la escena lenguajes y discursos diversos, para hacer una manifestación en contra de la violencia y asumir una posición política desde la danza.

 

5. La III Muestra de Danza Carmen Alvarado, en San Luis Potosí, realizada en noviembre. Con el auspicio del Instituto Potosino de Bellas Artes, el encuentro dancístico busca convertirse en un escaparate para la danza de concierto del país y, recuperar la cultura dancística que alguna vez se forjó en aquella ciudad, con el Festival Internacional de Danza Contemporánea, creado por Lila López, un referente en el desarrollo coreográfico nacional e internacional.

 

 

Lo malo.

1. Una vez más la Compañía Nacional de Danza —este año con dos directores artísticos, Elisa Carrillo y Cuauhtémoc Nájera— encabeza la lista de los peores ejemplos en relación con la producción dancística mexicana del 2019. La agrupación de ballet, perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, ofreció Giselle, en versión de Anton Dolin, sin sumar novedad alguna en relación con la pieza original de Jules Perrot y Jean Coralli. La paupérrima producción no logró generar la atmósfera fantástica, de seres mágicos, y tampoco conmover, mínimamente, con la interpretación del personaje Giselle, quien muere de amor luego de enterarse de que ha sido engañada por el príncipe. Una muestra de la falta de proyecto artístico en la CND.

 

2. Y todo parece indicar que entre lo peor de la danza, la CND quiere llevarse todas las distinciones, ahora con La muerte del cisne, de Michel Fokine, presentada en la III Muestra de Danza Carmen Alvarado, en San Luis Potosí. La primera solista Elisa Ramos decidió hacer el menor esfuerzo posible para representar de manera alegórica la agonía y la muerte. Todo quedó en una gélida interpretación de una obra emblemática del repertorio clásico.

 

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3. Una noticia triste ensombreció a la cultura de la danza mundial: la muerte de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, una de las primeras figuras que América Latina dio a las grandes ligas del ballet mundial. La muerte de la bailarina y directora del Ballet Nacional de Cuba dejó un hueco enorme, difícil de cubrir. Además de haber sido una bailarina de enorme instinto escénico, formó a primeros intérpretes que se incorporaron a las grandes compañías del mundo, de la misma manera mantuvo en alto el nombre y prestigio de la Escuela Cubana de Ballet.

 

4. Isaac Hernández, primer bailarín del English National Ballet, anunció en junio el fin de la gala Despertares. Un espectáculo realizado con primeras figuras del ballet mundial, que había logrado generar enorme expectativa entre el público mexicano de todas las edades. El bailarín mexicano, nacido en Guadalajara en 1990, argumentó que terminaba con este programa debido a falta de apoyo.

 

5. Dejamos al final un tema relacionado con el empobrecimiento de la producción, programación y formación de públicos. Nos referimos a la ineficaz política de la Coordinación Nacional de Danza, que dirige Nina Serratos. La falta de proyecto ha llevado a la dependencia a dar palos de ciego, con actividades como el Encuentro Nacional de Danza, realizado en Texcoco, que pasó sin pena ni gloria.

 

 

FOTO:  Una de las noticias más lamentables en la danza es el fin de la gala Despertares, de Isaac Hernández./ Santiago Barreiro

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