El hijo de Nahui Olin, nacimiento y muerte

Dic 21 • destacamos, principales, Reflexiones • 9454 Views • No hay comentarios en El hijo de Nahui Olin, nacimiento y muerte

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Una investigación exhaustiva arroja nuevas evidencias acerca del nacimiento y muerte prematura, en 1914, del hijo de Nahui Olin, fruto de la relación de la reconocida artista del periodo posrevolucionario con el pintor Manuel Rodríguez Lozano

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POR ADRIANA MALVIDO 

 

Hay episodios en la historia que se resuelven a cuenta gotas a lo largo del tiempo, algunos nunca. En la compleja biografía de Nahui Olin quedan capítulos por completar, pero el más inquietante de todos es, sin duda, el de la muerte de su hijo: Manuel Rodríguez y Mondragón. Un bebé del que se ha dicho de todo sin datos exactos, desde que nunca nació, hasta que su propia madre, Carmen Mondragón, lo asfixió, o lo arrojó por unas escaleras, o lo soltó de sus brazos por accidente… Que nació en San Sebastián durante el exilio, dicen algunos. Que nació y falleció en la Ciudad de México cuando amaneció muerto en medio de sus padres, argumenta la familia. Hoy, después de más de un siglo, salen a la luz documentos originales definitivos: el acta de nacimiento y la de defunción del niño.

 

Transcripción de las actas
Acta de nacimiento Manuel Rodríguez y Mondragón.
236. Doscientos treinta y seis. – Rodríguez y Mondragón Manuel.
En la Ciudad de Tacubaya, a las doce y 45 minutos del día 4 cuatro de Mayo de 1914, ante mi Ignacio Ciro Quiróz, Juez del Registro del Estado Civil, compareció el ciudadano Gildardo Gutiérrez Galicia, de México, mayor de edad, soltero, empleado, vive en el lugar de su origen y presentó muerto al niño Manuel Rodríguez y Mondragón, que nació en la casa número 189 ciento ochenta y nueve de la 4ª cuarta calle de Cano, el día 2 dos del presente mes, a las cinco de la tarde a cuyo nacimiento estuvo presente; hijo legítimo del ciudadano Manuel Rodríguez y Lozano y de su esposa la señora Carmen Mondragón, de México, viven en la casa donde se verificó el nacimiento; el primero de 23 veintitrés años, diplomático; la segunda de 20 años.
El niño presentado es nieto por línea (paterna) materna del ciudadano Manuel Mondragón y de su esposa la señora Mercedes Balseca. Residen en París, Francia; el primero de México, militar; la segunda de Querétaro; y por la paterna del ciudadano Manuel Zenaido Rodríguez y de su finada esposa la señora Sara Lozano; el primero de México, donde reside, comerciante.
Fueron testigos los ciudadanos Samuel Cortina y Francisco Calderón, de los generales del compareciente.
Leída esta acta la ratificaron y firmaron.
Ignacio Quiróz-Gildardo Gutiérrez G.-Samuel Cortina-Fco. Calderón-Rubricas.
-Entre paréntesis- paterna- No vale.

 

Acta de Defunción Manuel Rodríguez Mondragón
431. Cuatrocientos treinta y uno Rodríguez Manuel
En la ciudad de Tacubaya, a las cuatro de la tarde del día 4 cuatro de Mayo de 1914 mil novecientos catorce, ante mí, Ignacio Ciro Quiróz, Juez del Registro del Estado Civil, compareció el ciudadano Gildardo Gutiérrez Galicia, de México, de 22 años, soltero, empleado, vive en el lugar de origen y dijo: que ayer a las 3 tres de la tarde en su domicilio según certificado del Doctor G. Mondragón falleció falleció (sic), por debilidad congénita asfixia, el niño Manuel Rodríguez, de Tacubaya, de 22 horas de edad, hijo legítimo del ciudadano Manuel Rodríguez y Lozano y de su esposa la señora Carmen Mondragón de México, viven en la casa mortuoria; el primero diplomático. Se dio boleta para 2ª segunda clase en el Panteón de Dolores. Fueron testigos los ciudadanos Samuel Cortina, Francisco Calderón, de los generales del compareciente. Leída esta acta ratificaron y firmaron
Ignacio Quiróz- Gildardo Gutiérrez G.- S. Cortina- Fco. Calderón- Rúbricas.

 

“Debilidad congénita asfixia”
De las actas se desprenden datos fundamentales: el niño nació el 2 de mayo de 1914 en la casa de la familia Mondragón que todavía existe en la calle de General Cano, en Tacubaya, México. Y murió 22 horas después por “debilidad congénita asfixia”. Es decir que, si nos atenemos a estos documentos oficiales, el bebé no falleció en San Sebastián como se ha dicho y escrito. Y probablemente fue sepultado en el panteón de Dolores. ¿Qué significa “debilidad congénita asfixia”? Es lo que suele llamarse coloquialmente “una muerte de cuna”, de cuyos detalles hablan más adelante aquí dos médicos especialistas en una entrevista.

 

Las actas digitalizadas aparecen un día en la pantalla de mi computadora gracias al pintor Daniel Chávez Gerón, de Hidalgo, apasionado en genealogías, en las artes plásticas, la historia y concretamente la vida y obra de Manuel Rodríguez Lozano y Carmen Mondragón.

 

Y no sólo proporciona los documentos del pequeño Manuel, sino las actas de nacimiento y bautizo de Carmen (Nahui, desde su relación con Dr. Atl) donde leemos su nombre completo: María del Carmen Isabel Mondragón Valseca, que nace el 8 de julio de 1893. Nos enteramos de que su madre era de Querétaro y su padre de Ixtlahuaca. También envía el acta de nacimiento de Manuel Rodríguez Lozano en donde se demuestra que era mayor que Carmen y no menor como suele manejarse, por ejemplo, en Wikipedia, donde se ubica el nacimiento en 1896 cuando en realidad llegó al mundo el 4 de diciembre de 1891. La confusión, como advierte Chávez Gerón, puede deberse a que si bien el pintor nace en 1891, sus padres lo registran años después. Incluye también el acta de matrimonio de los dos artistas, el 6 de agosto de 1913, y las actas de defunción: en 1971 el pintor y en 1978 la “profesora”, como dice el documento.

 

La recepción de los documentos me mueve a Pachuca, Hidalgo, donde conozco personalmente a Daniel Chávez Gerón. Su investigación en árboles genealógicos lo llevó a suscribirse a “Ancestry”, una empresa privada con sede en Lehi, Utah que opera una red de sitios web de genealogía, registros históricos y genealogía genética. La misma compañía digitaliza documentos del Registro Civil, eclesiásticos… y es ahí que Daniel localizó las actas y decidió compartirlas.

 

De todos los documentos, las actas de nacimiento y defunción del hijo de Carmen y Manuel son quizá, hoy, las más relevantes por varias razones. Primero, porque contribuyen a despejar la duda que sembró Manuel Rodríguez Lozano cuando emitió la versión de que su exesposa le había quitado la vida al bebé. Resultaba extraño que, si hubiera sucedido así, la pareja continuara y se fueran juntos al exilio a París y luego a San Sebastián donde convivieron durante siete años más, en el mismo techo, con todos los Mondragón.

 

Cabe recordar que, si bien el general Manuel Mondragón y toda su familia se exilian en Europa desde 1913, Carmen y Manuel los alcanzan un año después debido a que ella está embarazada cuando los demás se embarcan. Y el bebé nace nueve meses después de la boda, el 2 de mayo, y muere, ahora se sabe, el 3 de mayo, solo 22 horas después.

 

También resulta relevante porque, en la medida que el personaje de Nahui Olin crece, la versión de Rodríguez Lozano y las leyendas siguen alimentándose.

 

La más reciente novela de Juan Bonilla Totalidad sexual del cosmos (Seix Barral, 2019) tiene como protagonista a Nahui Olin y maneja la hipótesis ambivalente de que el hijo de Carmen y Manuel muere en San Sebastián cuando ella lo arroja o quizá, cuando ella está en una especie de trance, se le resbala de los brazos y rueda por las escaleras. En las últimas páginas, donde el escritor español reproduce, a manera de monólogo, las palabras de Tomás Zurián, se insiste en esa posibilidad aun y cuando se citan las mismas actas que localizó Gerón. Dice ahí el restaurador de arte: “Y, sin embargo, horas y horas sumergido en el Registro de Ciudad de México me llevaron a unas páginas que parecían escritas en sumerio y que sólo con mucha paciencia y mi lupa pude desentrañar para llegar a la conclusión menos novelesca de la realidad. Según el registro, Manuel Rodríguez y Mondragón, hijo de Manuel Rodríguez Lozano y Carmen Mondragón, nació en mayo de 1914 en Tacubaya y murió al día siguiente de manera natural mientras dormía (…)”.

 

 

La voz de la medicina
Héctor Diliz Nava y Javier Horacio López Terrazas, médicos reconocidos en la división de Cirugía Cardiovascular, con especialidad en niños, del Instituto Nacional de Pediatría, analizan el caso con las actas en mano y dan su punto de vista.

 

Diferenciar una asfixia intencional de una no intencional no es fácil, advierte López Terrazas, pero “todo parece indicar que en este caso hay una muerte no provocada”. Abunda: “Tener un acta de defunción oficial del Registro Civil sí es una evidencia de cuándo y en dónde muere el bebé Lozano Mondragón. ‘Debilidad congénita’ es un término muy vago, pero decir asfixia en un neonatal sí coincide con la versión familiar en el sentido de que pudo haber muerto asfixiado accidentalmente entre sus dos padres o también pudo fallecer solo en su cuna”.

 

Les pregunto si hoy en día un bebé viviera 22 horas y presentara las mismas características ¿cómo se le llamaría al diagnóstico en el Registro Público?

 

Dice Terrazas: “No se mencionaría ‘debilidad congénita’, pero sí ‘asfixia neonatal’, y todo parece indicar que se trata de algo no intencional”.

 

Abunda Diliz: “¿Qué pudo haber tenido el bebé? Cualquier cosa, alguna enfermedad quizá no detectada. Pudo haber tenido una enfermedad del corazón, alguna malformación que le causara una enfermedad congénita. También pudo ser prematuro, o padecer una cardiopatía grave que generalmente provoca lo que comúnmente llamamos muerte de cuna”.

 

El estudio Mortalidad perinatal por asfixia en México: problema prioritario de salud pública a resolver (Dra. María Teresa Murguía-de Sierra, Dr. Rafael Lozano, Dr. Ignacio Santos, 2005), arroja estadísticas. Dice que anualmente nacen en el mundo 130 millones de niños: casi 3.3 millones nacen muertos y más de 4 millones fallecen en los primeros 28 días de vida. Los nacimientos prematuros y las malformaciones congénitas causan más de una tercera parte de las muertes neonatales; otro 25 por ciento de estas muertes se producen por asfixia, sobre todo en el período neonatal temprano”.

 

A nivel global, las muertes neonatales representan 37 por ciento de la mortalidad en niños menores de cinco años. Según el mismo estudio proporcionado por el doctor Diliz, el 75 por ciento de las muertes neonatales “ocurren en la primera semana y la mayor parte de éstas en las primeras 24 horas de vida”. Asimismo, la asfixia perinatal puede ocurrir antes del nacimiento, durante el trabajo de parto o en el período neonatal. En las conclusiones se asegura que la asfixia perinatal es, en México, responsable de la mayoría de las muertes neonatales.

 

Comenta Diliz: “No sabemos si en 1914 se utilizaba el término ‘muerte de cuna’, pero así se dice cuando un bebé recién nacido muere en su cuna. En la mayoría de los casos creemos que se trata de cardiopatías congénitas, una enfermedad que nadie nunca detectó”.

 

¿Por qué no se hizo una autopsia?
Dice López Terrazas: “Generalmente no se hacen autopsias. Mientras la autoridad no dictamine que hay un caso médico legal o a no ser que un familiar esté interesado y lo solicite, no se practica”. Ahora, añade Diliz, “si fue producto de una muerte violenta o hubiera algún indicio que provocara una sospecha de que alguien más ocasionó el fallecimiento, ni siquiera se pregunta y se hace la autopsia para dictaminar la causa.”

 

¿Qué posibilidad hay de que alguien haya manipulado el documento?
“No”, responden simultáneamente. Están las fechas, las horas, el diagnóstico médico y el lugar de fallecimiento. La información coincide con la versión familiar de que el bebé murió en México y no en España. Un médico no altera la información, hay una ética. “Si un niño es asfixiado intencionalmente y yo como médico pongo en el acta que murió de asfixia neonatal, corro un riesgo enorme”, comenta el doctor López Terrazas.

 

El médico que aparece en el acta se apellida Mondragón. Si fuera familiar de Carmen, comenta el doctor Diliz, no tiene nada de raro. “Porque si tienes una pérdida, hay un médico en la familia y necesitas el diagnóstico para el acta de defunción, se lo pides a él, es común que eso suceda”.

 

Para Diliz, a partir de su propia experiencia, el que Rodríguez Lozano y Carmen siguieran juntos después de la pérdida, es el determinante más fuerte para pensar que la muerte del bebé no fue provocada intencionalmente. Para López Terrazas, también es importante la biografía de Nahui: “hay una mujer rebelde, apasionada, transgresora; probablemente, como otros artistas, con una estructura cerebral diferente al común de las personas… pero no una mente criminal”.

 

Cuando muere un bebé, advierte Diliz, generalmente hay dos caminos: la pareja de padres se rompe y hay una separación o se une más ante la pérdida y continúa porque tienen con qué salir adelante. En el caso del bebé de Carmen y Manuel “compartieron la pérdida y el duelo; si hubiese sido algo provocado, difícilmente hubieran seguido juntos, viajando por Europa y pintando”.

 

Carmen Mondragón, convertida en la pintora, modelo y poeta Nahui Olin, no tuvo más hijos después. Durante casi toda su vida, desde 1923 hasta la década de los años 60 dio clases de artes plásticas a niños en escuelas primarias de la Secretaría de Educación Pública.

 

 

FOTO: Nahui Olin por Gerardo Murillo, Dr. Atl, ca. 1922./Especial

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