Existencialismo para el siglo XXI, más allá de las redes sociales

May 31 • Conexiones, destacamos, principales • 8600 Views • No hay comentarios en Existencialismo para el siglo XXI, más allá de las redes sociales

 

 

Markus Gabriel es un filósofo alemán heredero del pensamiento de Sartre y Camus, un investigador que quiere acercar la filosofía y la crítica tanto a los adultos como a los niños. Con motivo de su participación en “El Aleph. Festival de Arte y Ciencia en la UNAM”, conversamos con él acerca de los temas relevantes de nuestro momento histórico ante la pandemia

 

 

POR HUGO ALFREDO HINOJOSA

 

El encuentro entre ambos se dio de una manera cómica. La tecnología que todo lo puede nos falló rotundamente y terminamos dialogando en un renovado código morse a través de las pantallas de nuestras computadoras. Yo tecleaba las preguntas a falta de micrófono y Markus permanecía inquieto frente a la cámara mientras leía letra a letra los cuestionamientos que le lanzaba. Fue lo bastante gentil para permanecer por más de una hora monologando sin parar, vía Skype desde Alemania.

 

Markus Gabriel se ha ganado la fama de ser un teórico contemporáneo alejado de la insufrible postura filosófica, arcaica, de elevar el conocimiento abstracto por encima de la media, de la gente a ras de calle, que al sentirse relegada por el intelectualismo, abandona todo tipo de interés por la filosofía y lo que se ramifique de ésta. El filósofo ha logrado profundizar bastante en los problemas del pensamiento que acechan a la sociedad moderna. Logró su doctorado y la suficiencia como profesor universitario antes de los 30 años, habla por lo menos 9 idiomas porque, como dice, quiere entender cómo se piensa en otras lenguas.

 

 

Gabriel lanza dos o tres “fucks” entre respuesta y respuesta como lo hace cualquier apasionado sobre un tema que no logra explicarlo del todo porque la emoción le gana. Es un detractor de Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, lo que es curioso porque en general pocos filósofos se atreven a decir en voz alta que no comparten los posicionamientos de estos ídolos filosóficos antihumanistas; en términos literarios sería como mencionar que no sientes debilidad alguna por Jorge Luis Borges, apenas António Lobo Antunes tiene el temple necesario para hacerlo y me sumo a su postura.

 

 

Entramos en materia y pronto arribamos al existencialismo, tema por el cual se apasiona y es un ferviente lector de Albert Camus y Jean-Paul Sartre: “mi trabajo es un nuevo existencialismo”, dice emocionado. Y defiende su postura argumentando que los filósofos franceses lograron intuir a partir de los cuestionamientos de la posguerra, las claves del pensamiento que nos ayudarían si no a comprender el mundo, por lo menos a explicarnos a nosotros mismos una parte de la realidad para poder respirar día con día. “Eres un idealista”, le pregunto. “Así empecé, claro, pero ahora soy existencialista”, declara sin reparos.

 

 

Nuestra conversación se da días antes de su participación en el “El Aleph. Festival de Arte y Ciencia” de la Universidad Nacional Autónoma de México, encuentro para el que brindará una charla magistral vía remota. Lamenta no poder estar presente en el festival, aun así amenaza con regresar pronto para generar lazos duraderos tanto con la universidad como con México. Iniciamos la conversación:

 

¿Estamos ante un momento histórico y revolucionario?
Por supuesto, estamos frente a un momento de revolución innegable, porque las condiciones de producción que hemos creado durante los últimos 30 años, por lo menos, están completamente destruidas, porque ahora tomamos la decisión de salvar vidas. Esto nos lleva a descubrir que conocemos muy poco acerca de este virus, y que la situación es más grave de lo que pensamos inclusive hace dos meses. Sobre todo ahora que apenas y podemos decir cuál es el comportamiento del virus. Lo que podemos predecir es que no tenemos escapatoria de esta encrucijada. Todavía hace dos semanas, por lo menos en Alemania, pensamos que habría una salida para esta crisis pero no es así. Creo que en este momento estamos en una crisis aún mayor que hace un mes. Por eso estamos en una revolución desencadenada por una pandemia viral y nuestra reacción ante la problemática. La pandemia pone de manifiesto el cúmulo de crisis que existen más allá de la presencia del virus en sí.

 

 

¿Qué rol juega la tecnología; acaso estamos en un escenario controlado por las compañías de tecnología social?
Está ocurriendo, claro, lo que mencionas. Parte de nuestra reacción hacia el virus, al pánico contra el virus, tiene que ver con estos nuevos conceptos que aparecen a la par con aplicaciones que rastrean a la gente contagiada. Nos mantienen mucho más tiempo conectados a la red, lo cual es una forma de control del comportamiento de la sociedad. Podría llamar a esto: la colonización de casi todo el planeta, ejecutada por las empresas estadounidenses que están controlándolo todo sin ocultarlo. En un principio pudimos haber pensado que era China quien estaba detrás de todo, no podemos negar que se están beneficiando económicamente con la crisis, pero lo están haciendo aún más las compañías monopolizadoras de EU. Todo esto ocurre porque estamos obligados al “home office” y al distanciamiento social, lo que está provocando un cambio de paradigmas que tiene como base la biopolítica.

 

 

¿En qué sentido se afectará la democracia mundial debido a la pandemia?
Existe un peligro inminente sobre la democracia en sí misma. Dependerá, por supuesto, de cada región y sus conflictos. En Alemania podría decir que estamos bien y que nos está yendo bien, pero esto presupone que la economía está funcionando sin problema alguno. Pero si lo que vamos a ver son oleadas masivas de desempleo, sobre todo en los próximos dos años, sí puedo asegurar que la democracia estará amenazada porque no tendremos la capacidad de digitalizar todas las realidades que se suscitarán. Pero quiero apuntar algo: creo que la revolución digital ha sido la responsable de la destrucción de la democracia liberal. Y esta democracia liberal se ha saboteado a sí misma y destruido al creer que el progreso tecnológico y científico puede reemplazar las problemáticas humanas y morales. Así pues, esa idea extraña de que en nuestra vida todo lo que debemos hacer se reduce a consumir productos basura y que todo lo debemos digitalizar, que dicho sea de paso es lo que estamos atestiguando. Es un peligro inminente para la democracia liberal, porque la idea misma de la democracia liberal se basa en que somos sujetos racionales y libres. Pero no lo somos en internet. En el mundo digital mi avatar no es libre. Yo soy libre: éste que está de este lado es un animal. Veo tu avatar y no es libre: tú eres libre, eres un animal libre. El hecho de que seamos animales, pero que estemos subyugados por algo en lo cual no somos animales (en la pantalla), nos convierte en otro tipo de animales temerosos al contacto, al aroma, a la comida, a las sensaciones. Por ejemplo, en Alemania abrieron los restaurantes hace una semana, he ido cuatro veces ya al restaurante y todos están completamente vacíos. La gente no está comiendo porque teme a hacerlo y lo que es peor, le temé a otros seres humanos y esta es una seria amenaza hacia la humanidad misma. Vaya, mi ciudad está libre de contagios, pero el temor persiste, y el temor mal aplicado es una forma de atacar a la democracia.

 

 

Este es un momento crítico por el resurgimiento del nacionalismo. ¿Cómo percibes este fenómeno?
Muy a mi pesar estoy viendo esto por doquier. Alemania, por ejemplo, está intentado luchar contra el nacionalismo invirtiendo grandes cantidades de dinero en la Unión Europea, para continuar con las cadenas de producción abiertas a otros países, pero esta es una estrategia muy local. Pero mientras nosotros hablamos se fortalece más el nacionalismo en Italia y España; a como lo veo Italia será la próxima Polonia y Hungría. Sin dejar de mencionar por supuesto al Reino Unido y los Estados Unidos; y por ahí podemos hablar también de Japón y la India… son demasiados focos rojos. Esto se acentuará porque los modelos de producción para este momento tan afectado por la pandemia son imposibles de seguir. Resurgirá el nacionalismo pero tal vez éste no sea agresivo. Lo que tal vez veamos sea una suerte de dictadura digital sobre países estables porque sencillamente no podemos ni estar en guerra debido a la pandemia. Además una guerra significaría bastante contacto físico. No me preocupa el escenario físico de la guerra, pero debemos aceptar que tendremos ciberguerras. En este momento Alemania está bajo ataque por las fuerzas rusas y es algo que Angela Merkel admitió hace un par de semanas. Por medio de Telegram, esta aplicación de mensajería rusa, se esparcen teorías de la conspiración. Lo cual es una suerte de guerra cibernética derivada por completo de la pandemia.

 

 

¿Acaso la humanidad tiene miedo de sí misma?
Los humanos temen a otros humanos. Creo que esto inició en algún punto en el siglo XIX, cuando la humanidad comenzó a participar del Humanismo Ilustrado y adoptó la idea de que se podía sustituir al ser humano por algo que era menos que un animal. Algo enteramente controlable. Por ejemplo, hoy hablamos de un avatar, hace dos meses de la inteligencia artificial, y antes de eso era la idea de las neurociencias. Así pues, puedo plantearlo de la siguiente manera: en el siglo XIX fue la física, luego la neurociencia, luego la inteligencia artificial y la última tendencia es la virología, así que hoy sólo concebimos a los seres humanos como incubadoras de virus, lo cual también es otra forma de racismo a lo que llamo “higienismo”.

 

 

¿Qué papel juega la pobreza en esto?
Nunca antes la pobreza había sido tan excesiva como ahora. Aún veremos a mucha más gente en pobreza extrema como consecuencia de la pandemia. Así que toda esa mierda que dice gente como Steven Pinker ha sido refutada. Esa concepción de que el mundo jamás había estado tan bien como ahora, mucho mejor que hace cincuenta años. Todas esas estadísticas se invalidan tan sólo con visitar los barrios bajos y posterior a eso puedes decir: “a la chingada con las estadísticas”. Toda esa gente que apenas evadía la línea de la pobreza ahora ya no tiene esperanzas. Por otra parte, aquellos que tienen un poco de poder adquisitivo tratarán de no gastar, así que esto desacelerará todo. Nadie ayudará a los demás a salir de la pobreza. Pero de todo esto puede surgir una revolución de la clase pobre porque el nivel de desesperación por la supervivencia es tal, que no importará el peligro por la pandemia, porque la vida misma está en peligro. Tal vez comenzará a marchar la gente pobre más pronto de lo que esperamos.

 

 

¿Entonces vivimos una distopía?
Si es un momento distópico porque no hay escapatoria de la pandemia. No habrá una vacuna a corto palzo. Tal vez existan medicamentos paliativos pero te toparás con el problema de la distribución. Sea lo que sea, cualquier remedio llegará tarde. Así que estamos listos para entrar a la siguiente fase de la pandemia que podemos calificar como una desesperación brutal, sin sentido. Estamos entrando al escenario de La peste, la novela de Camus. Al principio la gente cree que la peste pasará pronto, luego intentan huir del problema marchándose de la ciudad pero no pueden y al final entran en la etapa de la desesperación. Si continuamos por esa ruta siguen las revueltas. Tendremos bastante suerte si no son revueltas potenciadas por la ultraderecha.

 

 

La ultraderecha es también una vía del populismo. ¿Cuál es tu diagnóstico?
El populismo es un error sociológico. El populismo cree que existe tal cosa llamada sociedad o gente que funciona de manera automática, y nos dice que puede hacerse del control de este enorme sistema. Pero la sociedad como concepto en sí misma no existe. Lo que existe es un entramado de individuos e instituciones locales, barrios, clanes, clases y grupos, todos son reales pero sin formar una sociedad. Lo que el populismo promete son soluciones sencillas a problemas inexistentes. Por tanto es un excelente instrumento de propaganda y manipulación que hoy triunfa aún más por el encumbramiento de las redes sociales. Siempre lo digo, Twitter es más peligroso que Donald Trump. Twitter es el problema, no Donald Trump.

 

 

Regresando al tema de la pobreza en la era tecnológica, ¿el gobierno se beneficia de mantener a la población en la pobreza total?
Es muy fácil controlar a la gente pobre porque no tienen educación. Si no tienen poder adquisitivo tampoco tiene acceso a la educación. Si no tienen dinero realmente tienen suerte de seguir con vida. Muchos gobiernos se benefician de esto por lo que pienso, desde el punto de vista utópico, que la salida sería contar con un sistema de bienestar que incluyera a todo el mundo. Alemania, por ejemplo, cuenta con un buen nivel de democracia y un nivel de debate bastante saludable respecto a la pandemia de la que la participan filósofos, médicos, virólogos y políticos. Hay un buen debate entre políticos y autoridades universitarias porque tenemos un estado de bienestar. Pero existe otra parte del mundo que está en la zona asimétrica del problema. Tampoco quiero ignorar el hecho de que la Unión Europea explota a otras sociedades que producen parte de las cosas que nos brindan bienestar en este momento. No olvidemos eso. Aunque la Unión Europea no se compara con las prácticas de China o los Estados Unidos, no podría decir que somos un sistema general de buenos gobiernos.

 

 

¿Son las redes sociales uno de los grandes problemas de nuestro tiempo?
Por supuesto. Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo son las redes sociales que surgen de Estados Unidos, pero las redes rusas y chinas no son menos manipuladoras. Países como México y Alemania están dominados por las redes sociales estadounidenses que están construidas, o mejor dicho su estructura es ideal para generar teorías de conspiración. No son plataformas neutrales, sus algoritmos te manipulan para que te vuelvas adicto. Recién cancelé mi cuenta de Twitter en la que no interactuaba mucho, pero cuando tuve mi primer debate en Twitter me di cuenta de que la lógica del medio es entrar en tu mente y destruirla. Así que por ese motivo abandoné las redes sociales. Son una enfermedad y necesitamos evitarlas. Inclusive creo que todo tipo de redes sociales deberían ser prohibidas. Como lo dije en El País hace unos días, discúlpame, pero sólo puedo partir de nuevo de esa idea, los medios que producen información de calidad deberían contar con sus propias redes sociales. Imaginemos que El Universal cuenta con sus redes sociales donde pueden compartir todo tipo de información veraz, pero en un ambiente controlado, no censurado, por la calidad de la información misma, y por tanto no tenemos la libertad de publicar cualquier tipo de mierda, ni de leer cualquier opinión estúpida. Es decir no deberíamos de leer cualquier idea idiota de los seguidores de Donald Trump, Jair Bolsonaro y sus seguidores.

 

 

Después de escucharte y saber que eres un estudioso de Sartre y Camus, que parecían estar olvidados, ¿cómo definirías tu trabajo filosófico?
He estado escribiendo un libro donde presento una nueva propuesta a la cual llamo neoexistencialismo que se publicará como “Neoexistencialismo con pasado y presente” en español. Donde abordo la posición de la filosofía contemporánea con respecto a lo que Sartre, Beauvoir y Camus hicieron. Los existencialistas hicieron la mejor Filosofía del siglo XX pero los subestimamos. Creo que estamos en una situación similar a la que dio inicio el existencialismo. Una de las grandes ideas que tuvieron fue que el ser humano intentaba no serlo. O como lo digo en mi libro El sentido del pensamiento, el ser humano es el tipo de animal que intenta no serlo. Intentamos no ser animales. Intentamos ser otra cosa que no somos. Esa es la tesis fundamental del existencialismo, que la verdadera libertad consiste en ser quien eres en verdad, un ser humano. Y cuando estamos fuera de contacto con aquello que somos, seres humanos, es cuando nos enfrentamos a momentos críticos como el que estamos viviendo.

 

 

¿Qué papel juega en esto el Posmodernismo, que suena ya tan anticuado?
El Posmodernismo fue uno de los grandes errores del siglo pasado. Básicamente todas las ideas del posmodernismo tienen fallas. Para mí uno de los peores filósofos es Michel Foucault. Derrida y Lyotard no fueron parte del problema sino Foucault porque malinterpretó todo el movimiento existencialista y quería deshacerse del sujeto, sobreponerse al ser humano como lo dice al final de Las palabras y las cosas, ‘el hombres es un rostro en la arena’. Esa es la idea opuesta al existencialismo. Así que en tanto Foucault y una parte de los intelectuales franceses intentaron superar la condición humana (aclaro que Foucault seguía las ideas de Nietzsche y Heidegger, particularmente sus ideas durante el periodo nazi), se perdió al seguir los ideales de la propaganda del nacionalsocialismo, y no entiendo cómo esto pudo ser una buena idea. Así que Foucault no entiende qué significa deshumanizar al sujeto, por eso el posmodernismo tiene un origen maligno al tomar como partida a Nietzsche, Heidegger y Karl Schmitt, el equipo maligno como lo llamo, que forman parte de nuestros malos pensadores alemanes porque cabe decir que tenemos buenos pensadores alemanes.; Así pues, nuestros vecinos franceses tomaron demasiadas ideas del equipo malo. Necesitamos ser humanistas. Los buenos muchachos con Kant, Fichte, Shelling, Hegel y Hanna Arendt.

 

 

Respecto a esta postura crítica contra el Posmodernismo de un ala del pensamiento francés, qué opinión te merece Paul Virilio o Jean Baudrillard?
Virilio y Baudrillard son completamente atípicos. Como dije hace poco en una entrevista. Finalmente estamos viviendo en una simulación computarizada porque los gobiernos están siguiendo los consejos de los epidemiólogos, y los consejos de estos científicos se basan estrictamente en simulaciones llevadas a cabo en súper computadoras. Así, la epidemiología no se basa en diagnósticos médicos sino en simulaciones. Lo que los políticos están haciendo en este momento, por lo menos los racionales, Bolsonaro no es uno de ellos, pero sí en el Reino Unido e inclusive en los Estados Unidos es que se basan en modelos digitales que nos posicionan por completo en el escenario que propone Baudrillard. Donde la realidad ha sido reemplazada por un simulacro. Pero lo que Virilio y Baudrillard no anticiparon fue que su visión podía ser real, lo pensaron como un escenario con estructura fantástica. Ambos hablaron de la fantasía de la desaparición de lo real, y a lo que nos enfrentamos ahora es que la realidad en sí misma se basa en su desaparición. Así que estamos en un Reality Show representando el guion basado en un libro de Baudrillard. Esa es la paradoja porque además es completamente real. Existe un virus, existe el internet, hay tecnología de inteligencia artificial y lo que podemos decir a manera de paradoja es que la inteligencia artificial se apoderó de las computadoras y nos obliga a estar en casa pegados a las pantallas, sólo produciendo datos para ella. Así que la súper inteligencia es algo que ya ocurrió, pero es una estupidez porque fue desencadenada por un virus. Ahora podemos leer a Virilio y comprenderlo, y entender a Baudrillard como un profeta.

 

 

¿Cuál es la relación entre la Filosofía y la Literatura?
Recientemente publiqué un libro que aborda la cuestión. La Filosofía es un forma sistemática y racional de pensar la realidad. Y la Literatura trata acerca de objetos ficticios. Así que la Filosofía y la Literatura son profundamente diferentes pero se superponen en cierto grado porque la Literatura es un ejercicio de la imaginación y la Filosofía crea nuevos conceptos, por eso es que ambas han dialogado a lo largo de la historia.

 

 

¿Qué papel juega el Arte que conocemos en la actualidad?
El Arte y la Cultura están bajo ataque. El arte ha migrado a la red y básicamente se convirtió en Netflix. Pero realmente no puedes tener una experiencia a partir del Arte si no hay una relación personal (física). Necesitas estar en el museo, necesitas sentir y oler a las personas. Recuerdo haber estado en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM y había una artista lanzando discos contra las paredes y cuando éstos se estrellaban dejaban salir pintura y podías olerla, y sentir a la gente que estaba ahí viviendo la experiencia. Las artes, incluidas el teatro y la ópera, necesitan de la gente y por tanto no creo que pueda existir el Arte digital. El Arte en sí mismo es sucio, no le importan los virus, el Arte se da con riesgos y todo lo que en este momento estamos evitando genera la gran crisis del Arte. No creo que pueda haber Arte digital, puede haber medios digitales para aplicarlos a las artes, pero el Arte necesita al ser humano. Pensemos, por ejemplo, en un poema. Por sí mismo puede ser abstracto pero el papel sobre el que lo leemos forma parte de él. Ahora leo a Camus en la edición clásica Folio Francesa. El libro huele como se supondría debe oler un libro de este filósofo porque el papel de producción forma parte de la experiencia. Por contraparte lo digital nos reduce la sensación visual y un poco auditiva. Es una experiencia diferente. Por ejemplo si ves una conferencia filosófica en línea no es lo mismo que estar ahí. Necesitas vivir la experiencia en sí.

 

 

¿Aún es relevante la Filosofía?
La Filosofía más que nunca debe estar presente. La Filosofía como herramienta del conocimiento debe perdurar. Es también una herramienta para que la gente despierte. Nos proporciona la posibilidad de que los seres humanos entiendan todas las problemáticas. Por eso apuesto bastante porque la Filosofía se les enseñe a los niños. Estos hacen preguntas filosóficas. Todo debemos tener la capacidad de lidiar con problemas filosóficos de manera racional. Porque todos tenemos problemas filosóficos. Crees o no crees en Dios. Lidiar con Dios o con su ausencia requiere hacer uso de las herramientas filosóficas. La pregunta fundamental que todos nos hacemos, por lo menos una vez en la vida, sólo puede ser respondida a través de la Filosofía. Si aplicáramos la Filosofía en este momento de crisis saldríamos más rápido de ella, porque sabríamos cuáles son los puntos más endebles a los cuales se debe prestar atención. Reemplazamos la religión por las ciencias naturales, pero las ciencias naturales por sí mismas son terribles como religión. Y la religión es excelente para ser lo que es. En este momento reemplazamos al Papa por el virólogo porque inclusive el Papa se rinde ante los consejos del virólogo.

 

 

¿Cuál es el papel de Dios?
Ese tópico es para filósofos más viejos. Es un tema complicado que necesita de mucho trabajo. Pero te puedo decir que la Filosofía no depende de Dios. No es atea ni deísta. Digamos que podríamos asegurar que estamos viviendo un momento de la ira de Dios, porque no entendemos el espíritu humano. En este momento estamos en pecado, no porque tengamos sexo anal, sino porque no entendemos que somos seres espirituales que reemplazamos la espiritualidad por las ciencias naturales; y hoy concebimos la espirutalidad como consumidores. En ese sentido vivimos en el pecado.

 

 

¿Las Artes y la Cultura son enemigos del Estado?
Arte y la Literatura son más poderosos que el Estado. Existe un conflicto eterno entre las artes y el poder secular, porque las artes son capaces de permitir que el hombre adquiera conciencia de sí mismo. Por eso los gobiernos totalitarios censuran en las expresiones artísticas. El Arte sólo se reproduce satisfactoriamente en regímenes democráticos. El Arte y la Literatura forman parte de las concepciones utópicas que trascienden las mentes vulgares de los gobernantes ignorantes. El Arte tiene que ser libre y para serlo debe formar parte de una democracia como uno de los más altos valores de este ejercicio humano. Una buena señal de la libertad de expresión a través de las artes es, por ejemplo, que se permita ridiculizar al mandatario o mandatarios. En este sentido China no es un buen ejemplo porque jamás podrías reírte de Xi-Jinpin, debido a que viven en una terrible dictadura. Así que debemos tener el derecho de reírnos del Estado para controlarlo. El Arte estructura nuestra imaginación. El arte muestra una verdad incómoda para cualquier gobernante que no quiere otra cosa más que tener el control sobre todo. Por eso el Arte será siempre el primer enemigo de cualquier dictador.

 

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Foto: Universidad de Bonn; Volker Lannert

 

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